Lunes, 13 Febrero, 2012 - 07:07

Grecia amaneció en cenizas tras los disturbios del domingo

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Atenas amaneció llena de pintadas tras la batalla campal del domingo. Más de 150 tiendas saqueadas y 34 edificios quemados es el balance de los disturbios, que estallaron tras la aprobación por parte del Parlamento griego del plan de austeridad que exige la UE para liberar el segundo rescate.

Los partidos que forman la coalición de gobierno en Grecia, el socialista Pasok y la conservadora Nueva Democracia, han expulsado en las últimas horas a más de 40 diputados disidentes, que el domingo votaron en contra o se abstuvieron del acuerdo con la troika (formada por la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), informa Efe.



El acuerdo al completo recibió 199 votos a favor a pesar de que los dos partidos sumaban 236 escaños y de que algunos independientes también lo apoyaron.



De ahí que el Pasok expulsase a sus 22 diputados díscolos, incluida una de las fundadoras del partido, y Nueva Democracia a 21. Esto ha provocado que el Gobierno haya visto descender su apoyo parlamentario considerablemente pues, si hace unos días contaba con 252 diputados, tras la salida del gobierno del ultraderechista Laos, las dimisiones de varios diputados y las expulsiones, ahora sólo dispone de 194 de los 300 escaños de la cámara (132 de Pasok y 62 de Nueva Democracia). Laos también ha decidido expulsar a dos parlamentarios que, en contra de la decisión del partido, votaron a favor del acuerdo con la troika.



Con los recortes aprobados y con un Gobierno más débil, la próxima cita clave será el miércoles, cuando el Eurogrupo se reúna para decidir si libera el segundo rescate que necesita Grecia para evitar la bancarrota y que se eleva a unos 130.000 millones de euros.



Grecia sufrió el domingo por la noche las peores protestas desde 2008, según su primer ministro, Lukas Papademos. Las llamas se comieron cafés, bancos, tiendas, almacenes y cines de Atenas. Una manifestación de decenas de miles de personas acabó una revuelta con fogatas, destrozos y escenas inquietantes como la de algún policía aislado mientras un grupo reventaba la puerta de una casa de cambio.



Al menos 34 edificios, la mayoría históricos, fueron pasto de las llamas en el centro de Atenas.



En el Parlamento, el Gobierno buscaba un amplio respaldo al rescate para mostrar a sus socios europeos que piensa cumplir su palabra. Porque Europa, y especialmente Alemania, desconfía de una Grecia que no acaba de aplicar las reformas. El plan supone un ahorro de 3.300 millones este año, contempla la rebaja del salario mínimo en un 22% y el despido de 15.000 funcionarios en 2012. Además de la inyección del FMI y la UE, la banca renunciará a cobrar la mitad de los 206.000 millones que tiene en deuda helena.



Grecia inauguró el club de los malditos del euro hace dos años, cuando reveló que sus cuentas públicas eran de cartón piedra, su agujero económico mayor de lo que había dicho y que no podía pagar sus deudas. Atenas necesita el rescate antes del 20 de marzo, cuando vence una deuda de 14.500 millones. Pero la población piensa en los recortes. Konstantina Lerissiotiu, una profesora de francés de 50 años, se lamentaba ayer frente al Parlamento: “Mi sueldo ha bajado de 1.000 a 700 euros, y así, con la subida de impuestos, no se puede vivir”. Alexandra, de 21 años, lanzaba un mensaje roto: “Creo que nuestros políticos no tienen otra opción”. ¿Y por qué estaba allí? “Porque, con lo que está pasando aquí, no te puedes quedar en casa”