Domingo, 12 Febrero, 2012 - 10:50

La tranquila vida del ex vicepresidente
Cobos volvió al trabajo de ingeniero y asegura que se empobreció en la política

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No quiere saber nada con la política, porque dice que “padeció” mucho en los últimos años. Rearmó su estudio con su esposa. “No soy carero”, argumenta para captar clientes. Volvió a su casa en Mendoza y analiza dar clases en la Universidad Tecnológica de esa provincia.



Apenas concluyó su mandato como vicepresidente, Julio Cobos decidió volver silenciosamente a su Mendoza natal, donde desempolvó el título de ingeniero civil, convocó a su viejo equipo de colegas y, desde fines del año pasado, se dedica tiempo completo a la actividad privada.



Su oficina es diminuta. Allí, el ex vice trabaja con diferentes técnicos, incluida su esposa, Cristina, quien combinó en los últimos años “algunas changas” –bromea Cobos– como ingeniera y su rol como segunda dama. En el pequeño cuarto hay un escritorio grande lleno de papeles y varios planos de estructuras. “Ya tengo confirmados a dos clientes. Son emprendimientos inmobiliarios particulares. Estoy tranquilo. Costó reiniciar una actividad que hace mucho que no hacía, pero extrañaba la vida provinciana”, cuenta.



La rutina de Cobos hoy es, sin duda, mucho más apacible que en los últimos años en los que quedó aislado de las decisiones del gobierno nacional. “Padecí mucho estos últimos años. Me gusta la cosa pública pero viví un tiempo de locura en Buenos Aires”, confiesa el mendocino.



Cobos se levanta a las 6 y alrededor de las 8 llega a su oficina del centro y se pone a trabajar, “como en los viejos tiempos”, hasta el mediodía. La siesta, dice, es “sagrada”, ya que aprovecha para correr por el Parque General San Martín, actividad que nunca abandonó. Incluso, los fines de semana ya no sufre el trajín de los viajes apurados en avión y afirma que aprovecha el tiempo ocioso para estar “en familia y con amigos”.



El radical también está lejos de volver a la docencia y, menos aún, de ocupar un cargo jerárquico en las universidades públicas, (fue decano de la Universidad Tecnológica Nacional). “Estoy viendo de tomar algunas horas en la universidad pública pero no quiero volver a dedicarle tantas horas”, asegura. Ante la consulta sobre sus honorarios en el ámbito privado, sonríe y aclara: “No soy carero. Soy justo y me rijo según lo establecido por el Consejo de Ingenieros”.



Si hay algo que al ex vicepresidente lo tiene ansioso por estos días, es su abuelazgo. Es que una de sus hijas espera familia para junio. “Ser abuelo fue una gran noticia y ese rol me hace muy bien. Lo disfruto. Uno es familiero.”



Dice que se empobreció económicamente con la política y jura que tuvo que vender un departamento ubicado en el centro de Mendoza cuando era vicepresidente para poder cubrir los costos fijos que le demanda su estructura familiar. “Lo poco que tengo fue con la plata que me gané en la actividad privada. Es verdad, cuando estaba como vice ganaba mejor, pero tenía que sostener a la familia: tres hijos, una vive conmigo, otro estudia en universidad privada y vive en otra provincia. Y yo vivía en Buenos Aires también. Doble gasto.”



Desde diciembre último, Cobos es delegado del Comité Nacional por la UCR, pero admite que su actividad política es, por lo menos, escasa. No contempla la posibilidad de presentarse para algún cargo en los próximos dos años, aunque no descarta incursionar en el Poder Legislativo en caso de que se decida. “Ya lo veremos. Por este año y 2013 no creo que retome la política intensamente. Como dije, padecí mucho en los últimos años”, concluye.
Fuente: 
Perfil