Jueves, 9 Febrero, 2012 - 21:20

Pedido a la justicia
Necesito que se determine qué pasó con mi hermana

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Paula no estaba deprimida por la muerte de su hijo, ni esa muerte fue hace cinco años. Mi hermana nunca superó esa pérdida, ocurrida hace unos 20 años en Bahía Brasil. Y lo lloró siempre como, imagino, la mayoría de las personas que pasan por esa situación no la superan; llevan el dolor consigo toda la vida.

El 26 de Enero estuvimos juntos, ella estaba radiante, feliz como no la veíamos desde hace años.



Me contó de su relación con Aurelio (nosotros ya lo sabíamos porque Aurelio se quedaba a dormir en su casa y mi hermano vive al lado), de lo buen tipo que era, etc. La verdad es que yo estaba muy contento con esa relación, estaba esperando la ocasión de encontrarlo y decirle “cuñado”. Yo también le tenía mucho aprecio y lo respetaba mucho a Aurelio.



También me explicó porqué habían tomado un terreno, lindante con el suyo, y se lo iban a repartir entre tres: Ella, el hijo de Aurelio (un abogado que yo no conozco), y una vecina enferma y su familia se quedaban con el otro tercio. Le dije que no lo haga y que se dedique a buscar trabajo como profesora de portugués, pero me habló de una organización que se quedaba con terrenos y que ese no tenía dueño.



Me contó  que había hecho una denuncia en la seccional octava como supuesta dueña y mencionó en la misma un boleto de compra venta que lo tenía mi madre En BS AS, pero, me aclaró que eso no era cierto. Denunció que desde la toma del mismo recibía amenazas telefónicas y personalmente (una noche me había llamado llorando porque estaba sola y la habían amenazado).



Paula Viñuela fue inducida a tomar el terreno. Vivió 14 años al lado del mismo y jamás lo hizo, pero justo ahora con Aurelio y su tropa “investigando y asesorándola” le dijeron que “no tenía dueño” y que si no lo tomaban ellos lo haría “una mafia de los terrenos” que se queda con lo que no les pertenece haciendo firmar papeles a los muertos. Y Paula fue y se metió, enamorada y convencida. No lo hizo sola, fue con Aurelio (que se escondía) y con su gente.



Y quedó pegada ella sola en la causa de la toma del predio, porque el dueño (con justa razón) la denunció a ella y los demás volaron.



El día Viernes 27 de Enero me llama al teléfono fijo y me cuenta, entre lágrimas, que Aurelio la engañó: “Aurelio me mintió, le voy a cagar la vida a este hijo de puta!, se la voy a cagar, nunca se va a olvidar de mi, ya hablé con la mujer de el, no estaba separado!”.



Todo lo que refiero me fue contado por Paula y los datos ya los aporté a la causa  (Fiscalía Nº 4 expediente 130/132- E- /12).



Si mi hermana no hubiera muerto como murió, todo lo escrito previamente no sería más que habladurías de barrio, pero Paula apareció ahorcada.



Lo curioso es que nadie la vio colgando. 



El niño que fue el primero en verla, la vio “arrodillada en el piso”, “en cuclillas” dice en el expediente, mi hermana estaba arrodillada, con las manos en el piso y la cabeza apoyada, como quién reza y tenía alrededor del cuello una correa de las que se usan para levantar las persianas, son muy duras pero se había cortado o la cortaron, porque había un cuchillo al lado de su cuerpo.



Al sepelio de Paula no fue Aurelio, ni ninguno de los que habían usado a mi hermana para su propio provecho. Paula Viñuela vivía en su propia casa, humilde y con un patio gigante, no necesitaba otro terreno, apenas mantenía el suyo.



Mi hermana nunca buscó el dinero, siempre vivió pobre y lo poco que tenía lo compartía con sus vecinos.



Es probable que Paula haya tomado esa drástica determinación, pero haber amenazado a una persona con cagarle la vida, teniendo a toda la gente que responde a esta persona al lado de su casa, y habiendo recibido amenazas 20 días antes, me hace pedirle a la justicia que analicen todo lo que pasó exhaustivamente.



(*) DNI: 17697460