Martes, 7 Febrero, 2012 - 12:21

Análisis periodístico
Desigualdades
El mundo estudia limitar sueldos disparatados a ejecutivos de empresas

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Según un artículo del periodista Nicholas Kristof, aparecido hace algún tiempo en The New York Times, los consejeros de las mayores compañías estadounidenses ganaban en 1980 unas 42 veces más que el trabajador medio, pero en 2001 el promedio era ya de ¡531 veces!



Lo que parecía una excentricidad de la economía de los EE.UU. se ha ido extendido paulatinamente al resto de economías capitalistas del mundo. Algo va mal en un sistema que crea y tolera semejantes desigualdades, pero ¿es posible poner un tope al enriquecimiento personal? La presidenta Cristina Fernández acaba de decir en un discurso, que se va a realizar "un estudio profundo" sobre "cosas muy extrañas (que suceden) en muchas y grandes empresas" en relación al sueldo anual de los ejecutivos y solicitó "responsabilidad" de las mismas al respecto.



Desde un punto de vista racional, no existen argumentos sólidos contra aquellas medidas dirigidas a corregir las desviaciones indeseadas que se producen en una economía de mercado. En la actualidad, la mayoría de las legislaciones de los países contemplan un "salario mínimo", que todos los empleadores deben respetar, por entender que nadie merece recibir un salario que esté por debajo de los mínimos imprescindibles para atender a los gastos de subsistencia de su familia.



El establecimiento de un "salario máximo" podría ser defendido con argumentos similares. En una sociedad que proclamara el valor de la igualdad, ninguna empresa debería abonar una remuneración que estuviera situada más allá de un "límite de desigualdad" considerado razonable. De esta manera, se respetaría el principio de remunerar según la escala de responsabilidades y de conocimientos, pero sin traspasar una frontera considerada socialmente ética.



Naturalmente, el limitar que las empresas abonen a sus ejecutivos salarios marcadamente desproporcionados en relación con el que pagan a sus subordinados, no resuelve todos los problemas.



Como dijera el presidente Barack Obama ironizando sobre estas propuestas, "¿por qué vamos a limitar los salarios de los banqueros de Wall Street y no el de los emprendedores de Silicon Valley o los de las estrellas de la NFL (Liga de Fútbol Americano)?"



No obstante, si bien resulta complicado fijar límites al ingreso de los futbolistas, estrellas de cine u otros privilegiados -tal vez aquí haga falta un buen sistema fiscal- por algo se debería comenzar.



Así lo ha entendido el nuevo Gobierno de España, que ha aprobado un drástico recorte en los sueldos de la alta dirección de las entidades financieras que han recibido ayudas públicas. Según ha anunciado la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la limitación de los sueldos a los banqueros se ejercerá tanto sobre el sueldo fijo como con el variable.



Por otra parte, el Banco de España ha obligado a las entidades con ayudas públicas a publicar las remuneraciones de los directivos y consejeros de 2011 de manera individualizada, una medida que se tomó tras los escándalos de las indemnizaciones multimillonarias recibidas por directivos de cajas de ahorro de algunas Comunidades Autónomas, que tuvieron que ser rescatadas.



"Estamos pidiendo sacrificios a la sociedad y los que más tenemos, debemos dar ejemplo", explica Luis de Guindos, el nuevo ministro de Economía de España.



"Este Gobierno es de naturaleza liberal y no entra en sus funciones fijar los sueldos del sector privado -añade- pero este es un caso muy especial. En un momento en que se piden esfuerzos importantes... es perfectamente razonable y entendible que para una serie de entidades que han tenido ayudas de dinero de los contribuyentes se establezca una moderación de las retribuciones". También la presidenta argentina puso sus reparos en aquellas negociaciones salariales que se hacen en empresas que reciben subsidios.



De acuerdo con las nuevas disposiciones españolas, en aquellas cajas que hubieran recibido una inyección de capital público el sueldo máximo para sus presidentes será de 600.000 euros al año y los consejeros delegados y directores generales de estas entidades no podrán cobrar más de 100.000 euros.



Uno de los primeros afectados por la medida es Rodrigo Rato, actual presidente de Bankia y ex director gerente del FMI, quien verá su sueldo reducido en 75% desde los 2,34 millones de euros que cobró en 2011. Cuando Rato era vicepresidente Económico del Gobierno de Aznar, de Guindos era su secretario de Economía.



Otras medidas que se han adoptado en España en el último tiempo para regularizar las remuneraciones de los altos cargos obliga a las empresas que cotizan en bolsa y a las cajas de ahorro a publicar un informe anual sobre remuneraciones, en un plazo de cuatro meses desde el cierre del ejercicio.



Pese a los avances de la última década, el sueldo de los consejeros y ejecutivos sigue siendo tabú en buena parte de las empresas cotizantes españolas y sólo se han abierto a una mayor transparencia por imposición legal.



Según el último informe del Foro Económico Mundial que se reunió en Davos, la severa desigualdad de ingresos se ha convertido en el primer riesgo global de la próxima década. Allí se consideró que el aumento de las disparidades puede tener graves consecuencias sociales y que una diferencia severa en los ingresos fiscales puede llevar a que los gobiernos no puedan afrontar las obligaciones del Estado de bienestar.



Es cierto que la globalización ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza, pero al mismo tiempo, ha incrementado notablemente las desigualdades. En la actualidad, el 50% más pobre del mundo no llega a poseer el 1% de la riqueza mundial, mientras que el 1% superior recibe cerca de la mitad del total.



Medidas innovadoras, como las que acaba de dictar el nuevo gobierno "conservador" de España, indican que es posible abordar con rigor el grave problema de la desigualdad.
Fuente: 
Agencia DyN.