Lunes, 6 Febrero, 2012 - 18:36

Correo de nuestros lectores
Se importan peleas
En tiempos de importaciones cuestionadas

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La teoría moderna de los conflictos sostiene que éstos no son ni buenos ni malos en sí, sino que son sus efectos o consecuencias los que determinan que un conflicto sea bueno o sea malo.

Como si deviniera en descendente orden, hemos asistido en estos últimos días a conflictos signados por entredichos públicos de jefes de estado, entre sí y con sus sucesores en la línea de poder.



Allí aparece la escalada verbal entre el primer ministro Británico, David Cameron y nuestra Presidenta Cristina Fernández. A razón de entendidos en materia internacional, el tema no supera las barreras de los tabloides y las webpages de noticias, siendo que la cuestión no se halla en agenda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.



Apartados del ring mediático, habría que analizar con detenimiento las acciones diplomáticas de ambas naciones, Argentina viene capitalizando voces en demanda de una mesa de negociación. En contraposición, la administración Cameron ha reiterado su postura de no negociación y la defensa del derecho de autodeterminación de los pobladores de las Islas.



Pero fronteras adentro se ve una cotidiana y casi novelesca disputa entre El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli y su Vice Gabriel Mariotto; desde el famoso y hueco cuestionamiento por el picadito de futbol, a la pelea de fondo por las reformas en la cartera de Justicia, y el avance político de la Cámpora. Son algunos de los puntos discordantes que mantienen al menos en espectro público.



No es de asombrar algunas posturas propias del carácter de cada uno de los actores mencionados, Mariotto tuvo su chance de gloria empujando la Ley de Medios, su pelea no fue menor, y para muchos la gano ampliamente. El premio, el segundo escalón en la segunda potencia del país. Su responsabilidad es abrir la puerta para sectores nuevos y con muchas ganas.



En el sillón mayor un Scioli con acumulación de experiencia, ya hace tiempo dejo de ser un deportista devenido en Legislador. Ratificado con amplia mayoría y su estilo salomónico de afrontar las incontinencias públicas, desde los retos del mismísimo Néstor y la entonces Senadora Cristina a los chillidos de su vice, ha sabido ubicar su imagen pública al margen de las disputas, por decisión personal o estratégica, el que no ingresa en el conflicto nunca sale dañado parece ser su guia. Su futuro cercano es muy prometedor, y si la re re no es, sabe que forma parte de los presidenciables y con los que mayor capital político cuenta dentro del frente oficialista y con ascendencia por afuera del mismo.




Pero mucho más cercano y con gustito a nuestro, en estos días aquí en el Chaco no podía pasar el clima irritable sin contagiar a alguno y fue así como nació la pelea veraniega de nuestro gobernador y el vice. Algunos mal pensados creyeron que los libretos son casi los mismos que se usaron en las anteriores versiones, pero va cambiando el final.



Lo cierto es que un conflicto de estas características suelen tener un ámbito interno de desarrollo antes de nacer a la vida pública. Algunos estudios
durante cuatro gobiernos de los Estados Unidos, observaron que el conformismo de los asesores presidenciales estaba relacionado con malas decisiones. Por el contrario, un “ambiente de conflicto constructivo y pensamiento crítico estaban relacionados con decisiones bien tomadas. Seria este el motivo de la exaltación del Vice, no se sabe. Las razones expuestas, podrían efectuarse en otros escenarios y no en los tabloides.



Lo esencial en todos los casos seria que no se descuiden las acciones de Gobierno, que son la que proporcionan mejoras o deterioro en la calidad de vida de la sociedad, los conflictos en sí mismos no generan nada, las discusiones que buscan razones, no son públicas y las obligaciones del pueblo son soberanas.



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