Lunes, 30 Enero, 2012 - 11:20

Correo de nuestros lectores
Aunque nos duela, somos parte de la culpa

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Es hora que el interior de mi ser, reconozca cuanta hipocresía derramo por la vida. Como si fuera una competición deportiva de logros inmerecidos, nosotros y los políticos (todos los políticos, oficialistas y opositores), los Estados Nacionales, Provinciales y Municipales, somos socios de las estadísticas tenebrosas sobre el comportamiento o incidencia de un presupuesto en la salud de la población.



Todos de una u otra manera somos partícipes de esta gran culpa al aceptar el… “y bueno viste…que le vamos a hacer”. Por estos días se está dando a conocer la cruel verdad que ya nadie puede esconder y no es patrimonio de una sola Provincia. De cada 1000 (mil) niñitos que nacen, casi 20 se nos van de las manos por diferentes motivos (Según los informes en la mayoría de los casos por falta de controles estrictos en el embarazo).



La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una vez mas un informe alarmante sobre el crecimiento acelerado de la desnutrición en el mundo.

Si reconocemos que existe el flagelo, obviamente aceptamos que existen responsables y demás está mencionar quienes son, aunque nos daremos cuenta inmediatamente al escuchar las réplicas de su humor alterado cuando leen o escuchan alguna crítica a su gestión.



Un Estado es como la fábrica que trabaja 24 horas y nosotros quienes producimos para que el producto de la labor beneficie a todos por igual. A veces pienso que los Gobernantes aún no se han dado cuenta que la riqueza de un país la produce el pueblo.



Nuestro comportamiento colectivo como sociedad debe comenzar a abrir las puertas de una severa autocrítica para no seguir culpando a “los demás”

En nuestra Ciudad, barrio, Villa, etc. nos llenamos la boca diciendo….”fijate vos que mugre hay por todas partes”….y nos olvidamos que la historia se repite cada día cuando el sacrificado trabajador Municipal junta la porquería suelta que arrojamos a la calle con total impunidad, creyendo que la obligación de limpiar es “del otro”.



Nuestro irrespetuoso y egoista actual modo de vida, no nos deja ver que en la realidad “somos un poquito mugrientos” (por mas que alguien se ofenda)y a las pruebas me remito: La Mamá cambia los pañales al bebé en un banco de la plaza y tira esa misma mugre al suelo, total después el hombre que limpia lo junta.



Entonces los niños que aprenden del ejemplo, observan ese cuadro y hacen lo mismo con las botellas de gaseosas, papeles de golosinas. Las consecuencias son mucho mas graves de lo que imaginamos porque la “mugre” conduce a cualquier tipo de enfermedades y no solamente a la Leptospirosis.



Mientras tanto a la frágil protección de nuestra salud, le sumo que al lado de casa, sigo escuchando la música a todo volumen como queriéndome imponer a la fuerza algo que no me hace bien a la salud mental y los tímpanos y nuestras hermosas plazas o playas en todo el país, reúnen a miles de ciudadanos ansiosos por alimentar su alma de alegría para salir de la mufa diaria. Lo único que me gustaría y mucho, es que alguna vez digan que esos espectáculos NO SON GRATIS…alguien los paga y ya imagino quienes son…



“Es difícil crear ideas y fácil crear palabras; de ahí el éxito de los filósofos.”

André Mauriós (1885-1967) novelista y ensayista francés.



La diferencia es que al político se le abona para gobernar y no para filosofar.

Muchas veces, nosotros los ciudadanos, desde la filosofía podemos llegar a la realidad e intentar comenzar un nuevo camino que nos permita pensar en un mejor modo de vida.



No nos enojemos…hagamos autocrítica y como dice el refrán “antes de poner la lengua en movimiento…pongamos la mente en funcionamiento”….



(*) DNI 7788556 – Resistencia-Chaco