Domingo, 29 Enero, 2012 - 11:05

Volvió Cristina
Re-aparición, re-avivada y re-reelección: es "too much"

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Manual para pelearse ahora con los socios de ayer. Una reforma constitucional para intentar evitar lo inevitable.

El poder genera sus propios anticuerpos: a medida que crece, volviéndose absoluto se vuelve también más vulnerable, finalmente los enemigos que ya no encuentra afuera comienzan a surgir adentro.



El miércoles, en su rentrée –aún de vestidito negro–, la Presidenta volvió a dejar en evidencia esa contradicción cuando dio cuenta de su pelea con las petroleras: “Se acabó la avivada”, dijo, ante el aplauso fervoroso de la platea. Algunos advirtieron, entonces, que los “avivados” de hoy eran sus socios de ayer: Eskenazi (de YPF) y Cristóbal López (de Oil), aunque en el caso de Cristóbal hay quienes sostienen que su inclusión era, más que nada, una formalidad y no descartan que sea precisamente él el próximo propietario de la ex empresa estatal, en transición a volver al Estado.



La pelea con Eskenazi no tiene retorno, como tampoco lo tiene el enfrentamiento con el banquero Jorge Brito, a quien el Gobierno acusa de haber comprado 600 millones de dólares en un momento en el que se le había pedido especialmente que no interviniera en el mercado de cambios.



Cuando hay más chicos que caramelos, se vuelve difícil el reparto: lo saben de memoria los aliados que alguna vez soñaron con su canal propio de televisión digital terrestre. Electroingeniería se coló en la licitación de las ocho señales y logró que el Afsca le diera un permiso “provisorio”, ocupando una frecuencia que en verdad pertenece al Estado, esperando ganar una licitación en la que corrían con el caballo del comisario. Se sabe que en la Argentina lo provisorio tiende a ser definitivo, y los cordobeses de Electro se embarcaron en la creación de 360TV con un déficit mensual de un millón y medio de dólares y llenos de promesas. Hoy el canal sólo se ve por Internet y pasa clips de Cerati.



De aquellos ocho canales, cuatro iban a ser licitados en la “industria” y los otros cuatro entre organizaciones sociales. Pero para los cuatro “comerciales” se presentaron ocho amigos: el infaltable Sergio Szpolski, Página/12 con el sindicato de porteros, Diego Gvirtz, Rudy Ulloa, Cristóbal López, Electro y un par de testas del mismo grupo familiar. La licitación se suspendió sin fecha.



El hostigamiento a Daniel Scioli –a quien le creció un Gabriel Mariotto–, el desmesurado crecimiento del rol de Guillermo Moreno y la insólita influencia de Máximo en las decisiones cotidianas del Ejecutivo contribuyen a este nuevo alineamiento, donde todos comienzan a sentir que duermen con el enemigo.



En este contexto, la mesa chica se achica cada vez más: importa más ser fiel que brillante y cualquier oportunidad es buena para agradar a la Jefa.



Algo así habrá pensado Amado Boudou a la hora de su sincericidio sobre la re-reelección. Aunque fue de inmediato llamado al orden, el fantasma de un Pacto de Olivos II (¿se llamará ahora Pacto de El Calafate?) quedó flotando como un fantasma. Quien avaló la reelección indefinida en Santa Cruz, ¿por qué no haría lo mismo en la Nación?



Esta vez le tocará a Raúl Eugenio Zaffaroni dar la excusa que en aquellos tiempos le tocó dibujar a la intelligentsia radical: en Olivos era la creación del cargo de jefe de Gabinete (como alternativa a un presidente inimputable), ahora será la instalación de una democracia parlamentarista”, en este país donde el Poder Ejecutivo gobierna por decreto de necesidad y urgencia.



En cualquier caso, antes como ahora, detrás de ese vidrio oscuro está el único y verdadero interés: sin Cristina, el kirchnerismo se evaporaría en poco tiempo.



El “creador” de La Cámpora es un chico de 34 años que no terminó TEA, abandonó Abogacía y sólo trabajó cubriendo los vestuarios en los partidos que transmitía Radio Provincia de Santa Cruz y cobrando los alquileres de los padres. Sus acólitos tampoco tienen trayectoria alguna y se desvelan por ocupar puestos ejecutivos bien rentados y mudarse a Puerto Madero.



Para la Presidenta, se han convertido en una obsesión, los llama “mis hijos” y hasta se ha mimetizado con su lenguaje: “sorry”, “too much”, “chicos buenos y chicos malos”, “perforar el siete”, “nada” son palabras que formaron parte de su último discurso, junto a su creativa oferta de haber querido mostrar su glándula extirpada para que la oposición le creyera. Es una lástima que haya resignado su sueño; hubiera sido un gran momento.
Fuente: 
(*) Publicado en Perfil