Jueves, 19 Enero, 2012 - 13:32

Terminó casada con el testigo de su boda

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¡Uy! Disculpame, me parece que te casé con el testigo. En un Registro Civil, la jueza anotó por error el nombre de la novia en el DNI del testigo. “Del estupor pasamos a la risa”, confesaron Maricel y sus “dos maridos”.

En un clima de absoluta felicidad y convencimiento, Maricel (30) y Ezequiel (28) fueron a contraer matrimonio al Registro Civil del CPC Rancagua, en el barrio Villa Corina de la ciudad de Córdoba.



Las risas y las bromas de los familiares y amigos de los novios inundaban la pequeña oficina donde estaba a punto de concretarse el trascendental paso en la vida la joven pareja.



Salvo por el murmullo de los asistentes, que hacía casi inteligible las citas legales de la jueza del Registro, todo iba normal, como en cualquier ceremonia de matrimonio civil. La sentencia final que los declaró marido y mujer, como era de esperar, llegó con aplausos y vítores de felicidad para los flamantes esposos.



Pero, entre medio de la abundancia de abrazos y festejos, la jueza se puso pálida y llamó a la novia a un rincón: “¡Uy! Disculpame, me parece que te casé con el testigo”, dijo, casi sin aliento. En efecto, en el DNI del testigo, la jueza anotó el nombre de la flamante esposa.



“La verdad yo no se qué le pasó a la jueza. Suponemos que el clima de fiesta que había en la oficina contribuyó a que se le traspapelaran los documentos. Pero fue todo tan rápido, que no nos dimos cuenta de nada. En el DNI del testigo figura que soy su esposa”, relató Maricel entre risas.



“En el acta está correcto, es decir que estoy casada con quien quería casarme. A nuestro testigo, la jueza le anuló el DNI y le dijo que iba a poder el hacer el trámite de renovación sin cargo y cuando quisiera. Mi marido estaba un poco enojado porque le habían arruinado el DNI a su amigo. Por suerte, a mi documento la jueza alcanzó a enmendar el error”, contó la mujer.



El tercero en discordia se llama Fernando (30). Él y su mujer, Eugenia (30), aceptaron ser testigos. “Nos conocemos de la adolescencia. Hacía como cinco años que no nos veíamos y volvimos a encontrarnos. Son amigos de la vida”, describió Maricel.



Una risa. Inesperadamente, el leitmotiv de la boda fue “Maricel y sus dos maridos”. “Imaginate. Fue una risa. A partir de ese momento la fiesta giró en torno a mis ‘dos esposos’”, siguió contando divertida la novia.



Durante toda la noche Maricel y el testigo bromearon sobre su dudosa condición de “esposos”. Cuando se despedían, la novia le reclamó al testigo: “¡Querido, cuánto me vas a pasar de cuota!”. Y Fernando, desentendiéndose del reclamo monetario, contestó: “¡Adiós esposa mía!”.



“Fue una boda hermosa. Y es difícil que nuestros amigos y familiares vayan a olvidarse”, finalizó Maricel.
Fuente: 
La Voz del Interior