Miércoles, 18 Enero, 2012 - 19:36

Respondió denuncias del Defensor del Pueblo
Velázquez defendió su gestión para detección y cura del Chagas cuando dirigió al INSSSEP

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El ex presidente del INSSSEP, Atilio Velázquez respondió a las declaraciones efectuadas por el Defensor del Pueblo, Gustavo Corregido quien denunció entre otras cosas la falta que “muchos enfermos no reciben tratamiento ni se fumigan sus casas”. “El INSSSEP asumió con responsabilidad la detección y cura del Chagas”, afirmó.

“Las declaraciones del Sr. Defensor del Pueblo, han instalado más allá de la conmoción, la necesidad de un debate y profunda reflexión entre todos los chaqueños”, expresó Velázquez, quien además aseguró que desde su condición de presidente del InSSSeP se ocupó “específicamente de hacer de la detección, control y acompañamiento de los afiliados afectados, una acción prioritaria de la cobertura en atención médica que lleva adelante la institución”.



El descargo de Velázquez se pública a continuación:



Ya en oportunidad del anuncio público y lanzamiento del Programa de Chagas del InSSSeP, advertí a la comunidad que esta infección/enfermedad corroe las bases organizacionales de la Sociedad Chaqueña y aunque no se perciba y transcurra inadvertido el flagelo se ocupa de destruir el corazón de los chaqueños.



En su momento señalé que conforme a los datos que obraban en los estudios de la sangre donada para transfusión, dependiendo de las localidades, entre un 10 y un 30% de los ciudadanos de la Provincia se encontraban infectados.



Con mucha preocupación nos explica Gustavo Corregido que de su visita a Avia Terai el mayor impacto se lo produjo la tolerancia del pueblo a su drama, una suerte de lateralizar la preocupación para no angustiarse por ella.



Este relato del Defensor del Pueblo deberíamos considerarlo como la punta de un iceberg.



La refractariedad o falta de atención social a la agresión chagásica es universal y ocurre en todos los estratos comunitarios, desde los trabajadores, hasta los gobernantes; no se encuentran exentos de esta actitud, -y esto es lo más serio del tema-, los propios profesionales de la atención médica. En efecto, nuestra institución y como consecuencia de la política instada por el Directorio que yo presidí, puso, para detectar y controlar el Chagas, como se dice en "buen castellano", "toda la carne en el asador": se estableció como decisión de alta política, no poner límites a las necesidades pecuniarias que exigiera detectar a los infectados del InSSSeP y controlarlos cardiológicamente en forma esmerada. Se entendió esto como un nuevo paradigma: medicina para mayorías.



Se consideró para ello que entre el 10 y el 25% de los afiliados, dependiendo de su lugar de residencia podrían encontrarse afectados por el parásito responsable de la enfermedad.



Grande fue nuestra sorpresa cuando al cabo de 9 meses de acción del Programa en los que aguardábamos, conforme a las facilidades otorgadas a los prestadores, tener aproximadamente 90.000 estudios realizados y sólo se había efectivizado 4.500.



Afirmamos la sorpresa en que se dispuso un arancel para cada estudio en el tope máximo de lo que son las prestaciones de análisis de Chagas a Nivel Nacional. Dicho de otra manera, no fue la falta de compensación económica lo que determinó tan escaso número de estudios, máxime cuando los 4.500 estudios practicados del área de Resistencia arrojan casi un 9% de afiliados infectados, cifra que se concilia con los resultados del estudio de las donaciones de sangre en el Hospital Perrando, donde entre el 2002 y el 2010 se registró un promedio del 10% de dadores afectados por el Mal



De los pacientes infectados detectados por el InSSSeP, en el orden de 300 afectados, sólo 65 concurrieron al cardiólogo, -apenas el 20%- hecho que ratifica la negación de la afección aún por aquéllos que han sido notificados de su infección, siendo que estaba garantizada la mejor atención cardiológica sin costos para los afiliados.



Queremos alertar que los que decidieron concurrir, que manifiestamente no tenían síntomas, en un elevado porcentaje superior al 50% tenía algún grado de afectación cardíaca precoz, factible de ser controlada.



Convoco a mis comprovincianos a asumir la gravedad de la situación médica que nos toca afrontar. Estamos frente a un
mal que nadie lo siente, ni el que lo padece, ni el que lo debe detectar, ni la Sociedad ni sus Gobernantes. Es necesario comprender que existen dramas que transcurren silenciosos, cuyo silencio no significa que no nos estén corroyendo.



Se trata de no endilgarnos culpas unos a otros. De hecho en los estudios del InSSSeP, la edad promedio de los afectados, es de 55 años, siendo muy baja la presencia de infectados entre los menores de 40 años. Esta es una clara evidencia de que la lucha contra el insecto llevada a cabo por los gobiernos democráticos desde 1983 hasta el presente han dado resultados.



Sin embargo sin una activa vigilancia de todo el pueblo, incentivando a tener presente de manera permanente, que 1 de cada 5 de nosotros puede estar infectado, será inconducente cualquier denuncia. Es necesario que nos unamos en contra de esta calamidad natural y actuemos al unísono.



Convoco a un gran debate con propuestas para enfrentar el problema.