Lunes, 16 Enero, 2012 - 12:58

Regresó grupo de argentinos sobrevivientes de naufragio: "El capitán estaba enfiestado con mujeres"

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El primer grupo de turistas argentinos que sobrevivieron al naufragio del crucero "Costa Concordia" en el mar Tirreno, en Italia, regresó hoy al país, donde la jueza María Inés Lona, quien se salvó al arrojarse al agua y nadar hasta un peñasco, denunció que el capitán "estaba muy enfiestado con mujeres y tomando" bebidas alcohólicas.

Además, la magistrada mendocina, de 72 años, aseguró que el comandante de la nave "se fue primero y nunca dio un mensaje" a los pasajeros, al tiempo que resaltó que, para tener una dimensión cabal de lo ocurrido, "hay que mirar de vuelta" la película "Titanic", al equiparar lo reflejado en el filme con la tragedia que dejó al menos seis muertos y 15 desaparecidos.







Asimismo, Lona anticipó que iniciará un juicio por el hecho al sostener que no vio a "ningún oficial" de la tripulación en tareas de emergencia y remarcar que "los botes" salvavidas "no eran suficientes para todos los pasajeros".







"Otros pasajeros que estaban en el buque dijeron que (el capitán Francesco Schettino) estaba muy enfiestado con mujeres y tomando (bebidas alcohólicas)", denunció a la prensa en el aeropuerto internacional de Ezeiza, María Inés Lona, de 72 años, quien sobrevivió luego de arrojarse al mar y nadar "entre 50 y 60 metros" en agua "muy fría" hasta "un peñasco".







La mujer viajaba en la embarcación de lujo con dos hijas -una de ellas discapacitada-, quienes lograron subirse a sendos botes y reencontrarse luego con su madre tras al menos "dos horas" de "desesperación". La jueza definió como "de terror" a la actitud del capitán de la nave, detenido poco después del hecho pese a haber negado que abandonó al pasaje, y aseguró que el comandante "se fue primero y nunca dio un mensaje (a los viajeros): nunca apareció".







En la misma línea, la empresa Costa Cruceros, organizadora del viaje en el "Costa Concordia", admitió hoy en un comunicado que el comandante del navío había "cometido errores de juicio" y "no había seguido el procedimiento" previsto en una situación de emergencia, reportaron hoy agencias internacionales.







"La Justicia, con la que colabora Costa Cruceros, ordenó la detención del comandante, sobre el que pesan acusaciones graves", recordó la compañía.







Por su parte, Lona confirmó que Schettino, de 52 años, quiso cumplir el viernes último con una vieja costumbre de los viajes en crucero: acercar el buque a la costa para que los pasajeros saquen fotografías y las personas en tierra saluden a los visitantes. "Sí", respondió la jueza al consultársele si el capitán intentó realizar esa maniobra, al tiempo que los investigadores del caso procuran determinar las causas del hundimiento con varias hipótesis, entre las que se encuentra que un error de cálculo del comandante provocó el encallamiento de la nave.







La magistrada aseguró luego que, para tener una dimensión cabal de lo ocurrido, "hay que mirar de vuelta" la película "Titanic".







"Los botes, al igual que en ´Titanic´, golpeaban contra los costados del buque", recordó la mujer, para rememorar luego que, en medio de la "desesperación" y corridas de los turistas, sus hijas "lograron subir a un bote" pero ella le resultó imposible. Detalló que "llegaba a una pequeña escotilla para salir y veía que un bote se iba", al tiempo que relató que esa situación se repitió en varias oportunidades en pocos minutos. "Yo no conseguí subir a ningún bote y, con otras 80 personas, quedamos abandonados a las manos de Dios", enfatizó y agregó: "El barco se inclinaba cada vez más. Mi temor era que se diera totalmente vuelta y me chupara, que la nave quedara cubierta por el agua".



Relató que "una voz femenina dijo: ´Hay que tirarse´, al tiempo que contó que se arrojó desde "unos dos o tres metros" porque ya "no había opción".







Lona precisó que nadó "entre 50 y 60 metros" en agua "muy fría" hasta "un peñasco muy elevado". "Subí en cuatro ´patas´ hasta que se niveló el terreno. Me atendieron como a la hora", contó Lona y añadió: "Mis hijas me encontraron como a las dos horas. Creían que me había ahogado".







Luego, se quejó de que la primera comunicación por alto parlante que recibió el pasaje al inicio de la tragedia, cuando se cortó la luz en la embarcación, fue que la interrupción respondía a un mero "problema eléctrico". "Nosotros subimos al buque a las 6 de la tarde y, después de cenar, a las 9 de noche, sentimos golpe fuerte y quedamos a oscuras", recordó la jueza.







Agregó que "dijeron que era un problema energético" y criticó: "Pidieron que no nos preocupáramos hasta que sonó la alarma y dijeron de ir al cuarto puente (del crucero) y, desde ahí, ya a los botes".







"Nos mintieron durante 40 minutos con que esto no era nada y, de pronto, nos dicen que hay que bajar", dijo por su parte María Silvina Avalos, de 41 años, una de las hijas de la magistrada.







Avalos, quien padece una discapacidad física a raíz de un accidente de tránsito, añadió que "las supuestas personas capacitadas no sabían como bajarnos (del crucero cuando comenzaba el hundimiento)" y consideró que hubo "una negligencia total de la empresa" a cargo del viaje.







"Yo llamo por teléfono y pregunto: ¿Qué van a hacer conmigo? Y apareció un empleado, un (ciudadano) hindú, quien me cargó como una bolsa de papas, con la cabeza girada hacia abajo, y me bajó desde el piso 11º con la maraña de gente hasta el piso cuarto. Yo decía: Espero que este hombre no se resbale porque no matamos", contó.







Avalos, abogada, continuó: "Hubo mucha solidaridad de los demás, porque no había personal de Costa (Cruceros). En medio del caos, el (empleado) hindú me dejó tirada en el piso". La mujer agregó que, cuando ella "estaba cerca del bote, no tenía el andador y no podía entrar, un pasajero italiano" la "cargó como a un bebé" y la "subió al bote".







"Mi madre, cuando ya estábamos a salvo, tuvo que salir a comprarme un andador porque yo no podía mover en una ortopedia en Roma, además de comprar ropa. Lo único que nos dio Costa fue unos pantalones, nada más", se quejó la abogada.







La magistrada, a su turno, anticipó que iniciará juicio por el hecho y aseguró: "No vi un solo oficial de la tripulación (en tareas de emergencia). Además, los botes no eran suficientes para todos los pasajeros".

Fuente: 
Agencia DyN