Miércoles, 11 Enero, 2012 - 10:03

Carta a Famatina

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Como integrante de un pueblo con historia de dolor y sufrimiento producto de avasallamientos y eternos olvidos como es el Chaco, quiero hacerles llegar a todos los riojanos y en especial a quienes están llevando adelante esta lucha a la que han denominado “El Famatina no se toca”, mi solidaridad y total acompañamiento.

Se que la resistencia no será fácil, pero deben saber que es parte de una historia que ha avalado la puesta al servicio de un modelo de desarrollo el avasallamiento de los derechos de las poblaciones, entre ellos, de los derechos territoriales de las poblaciones indígenas, la destrucción de patrimonios arqueológicos, la instalación de explotaciones en zonas protegidas, la derogación de leyes prohibitivas de la minería, o impidiendo la posibilidad de llevar a cabo consultas populares.



La historia en América Latina, marcada por el colonialismo, altamente destructivo de las economías locales y directamente relacionado con la esclavización y empobrecimiento de las poblaciones nos da la pauta de ello. Un ejemplo elocuente de ese patrón histórico es la mega minería a cielo abierto. Ya en el período 1990-1997, mientras la inversión en exploración minera a nivel mundial creció un 90%, en América Latina creció 400%.



Durante los ´90 la mayor parte de los países latinoamericanos involucrados llevó a cabo una profunda reforma del marco regulatorio para conceder amplios beneficios a las grandes empresas.



El involucramiento de la estructura del Estado nacional y por el compromiso aún mayor de sus consecuentes provinciales, demuestran hasta qué punto este tipo de minería se ha convertido en política de estado. En diciembre de 2008, nuestro país declaraba de “interés nacional” la explotación de potasio en Mendoza.



O un ejemplo por demás demostrativo, el reciente veto presidencial a la ley de protección de los glaciares (ley 24.618).



En la actualidad nuestro país ocupa el sexto puesto en el mundo en cuanto a su potencial minero, y los informes consignan que 75% de las áreas atractivas para la minería todavía no han sido sometidas a exploración.



No obstante, pocos argentinos están al tanto de que la actividad minera proyecta extenderse por toda la larga franja cordillerana y precordillerana, desde el norte del país hasta el extremo sur de la Patagonia.



Por eso, y tal como hoy lo están haciendo ustedes, es nuestra responsabilidad inalienable hacer conocer que este tipo de intervenciones implica niveles aún mayores afectaciones al medio ambiente dado que, además de la voladura de montañas a través de fuertes explosiones equivalentes a un temblor grado 5 en la escala de Richter, requiere la utilización de sustancias químicas como cianuro, ácido sulfúrico y mercurio entre otros y un uso desmesurado de recursos, entre ellos el agua (más de 100.000.000 de litros diarios en algunos casos) y la energía, ambos imprescindibles para sus operaciones.



Asumamos todos juntos este compromiso, hagamos oír nuestras voces como ayer en Esquel o en Salta, hoy en Famatina y mañana donde la lucha por la vida nos necesite. Mis compromisos recientemente asumidos no me permiten estar junto a ustedes como siento y deseo, pero sepan que esta mujer, acostumbrada a la lucha por las desigualdades, está ahí. Vaya todo mi afecto.



(*) Vicepresidente 1° Comité Nacional UCR