Lunes, 2 Enero, 2012 - 21:11

Europa convulsa
Guía para un año de vértigo en Europa

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En 2012 el euro y la UE se la juegan. La mayoría de pronósticos de los analistas e instituciones apuntan a que este nuevo año será el más difícil de la historia del euro y del proyecto europeo. Esperemos que los mismos expertos que no vieron venir la llegada de la crisis se equivoquen también esta vez.









La UE aborda 2012 con múltiples desafíos: salvar el euro, sanear sus bancos, afrontar una segunda recesión económica y un desempleo masivo y estancado que afecta a más de 23 millones de personas, de las que una quinta parte se encuentran en España. Para hacer frente a estos retos, la UE se ha enzarzado en una arriesgada reforma institucional, a través de dos nuevos tratados internacionales, promueve un plan para recapitalizar a sus bancos, cuya paralización mantiene estancada la economía europea por falta de financiación, y se embarcará en un plan de reformas económicas para estimular el crecimiento de efectos inciertos. Austeridad y recortes del estado de bienestar son por ahora las medicinas dominantes. A continuación se detallan las principales tareas previstas y sus principales dificultades.



Acuerdo internacional. Con el nuevo año empieza con una carrera contrarreloj para establecer un acuerdo internacional de los 17 países del euro. La decisión de establecer un nuevo tratado internacional fue la respuesta de la UE a la negativa del Reino Unido a permitir a los miembros del euro avanzar hacia una unión fiscal y económica más fuerte.



Según este nuevo tratado internacional, abierto a los demás socios de la UE, los Estados de la moneda única se comprometen a incorporar en sus Constituciones o “legislación equivalente” la llamada “regla de oro”, que obliga a los firmantes a lograr el equilibrio presupuestario, con justificadas excepciones. Dentro del ciclo económico el déficit solo podrá ser del 0,5% del PIB. También se persigue reforzar la coordinación y disciplina presupuestaria y las reformas en materia laboral, pensiones y fiscalidad, en lo referente al impuesto de sociedades.



El nuevo tratado entrará en vigor en cuanto lo aprueben nueve Estados, lo que abre la puerta a que algún Estado se quede rezagado, porque tenga dificultades políticas para aprobarlo, como podría ser el caso de Irlanda, Finlandia o Grecia, y se instaure el euro a dos velocidades. El borrador aprobado a finales de diciembre se volverá a analizar en la cumbre del próximo 30 de enero. Está previsto que se apruebe en la cumbre del 1 y 2 de marzo y que sea ratificado antes de finales de 2012. El objetivo es que a largo plazo el nuevo tratado se incorpore a la legislación comunitaria. En las negociaciones participarán la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Parlamento Europeo, cuyos representantes ya han señalado que los objetivos se podrían lograr igualmente desarrollado la legislación secundaria con los actuales Tratados.



Fondo de rescate permanente. También a toda prisa, los países del euro deberán acordar un tratado internacional para establecer un fondo de rescate permanente, el denominado Mecanismo Europeo de Estabilidad, (MEDE), con una dotación de 500.000 millones para a ayudar a los países que tengan dificultades para encontrar compradores de su deuda pública. Se espera que pueda estar operativo el próximo 1 de julio. Entrará en vigor en cuanto haya sido ratificado por los Estados que representen el 90% de su capital.



Mayor protagonismo del BCE. Durante este año continuará el desplazamiento del poder político de Bruselas hacia Frankfurt, sede del Banco Central Europeo, que ha sido la entidad clave para evitar el colapso de algunos países. El banco ha adquirido más de 211.000 millones de deuda pública de Grecia, Portugal, Irlanda y España, evitando así que su encarecimiento no fuera más desorbitado. El banco emisor del euro será el encargado de gestionar el fondo de rescate temporal —el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)— ante la falta de medios de sus administradores actuales. La puesta en marcha de los dos tratados (para coordinar la política presupuestaria y económica y crear un fondo de rescate, el MEDE) tiene un doble propósito no escrito. Se trata de convencer a la canciller alemana, Ángela Merkel, y al presidente del banco emisor del euro, Mario Draghi, de que el BCE pueda actuar como comprador de deuda pública de cualquier país del euro sin límite, y en segundo lugar para crear eurobonos.



Saneamiento de la banca europea. El saneamiento de la banca es una condición necesaria para reactivar la economía europea. Los bancos están paralizados desde hace varios meses, es decir, no prestan a familias ni a empresas, según el BCE. La última prueba de esta desconfianza por parte de las entidades se registró a finales del pasado mes. Después de que 523 bancos lograran préstamos del BCE a tres años por valor de 489.000 millones al 1%, se guardaron en su balance unos 220.000 millones y corrieron a depositar el resto en el BCE al 0,25%. Prefieren mantener un saldo récord de 411.000 millones en el banco emisor que prestarlo a las empresas o adquirir deuda pública. Las autoridades europeas exigen a varias entidades que se recapitalicen por un valor global de 115.000 millones antes del 30 de junio de 2012. Tienen que presentar sus planes antes del 20 de enero.



Recesión, austeridad y recortes sociales. El pronóstico de Bruselas es que la economía de la zona euro va a crecer solo el 0,5% en 2012. Para el BCE el riesgo de recesión es muy alto. De hecho, la caída de la actividad es ya una realidad en Grecia y Portugal. España, Italia y Reino Unido también registrarán dos o más trimestres de contracción económica. De momento las recetas son austeridad y recortes de los derechos sociales, especialmente en pensiones y servicios sanitarios, como estamos viendo en la mayoría de países europeos. El paro se mantendrá o crecerá. Los Gobiernos rechazan la puesta en marcha de un plan de inversiones públicas reclamado por distintas instancias de la izquierda política. Hay propuestas concretas, como la creación de un Fondo de Estabilidad y Crecimiento como propugnan Janis A. Emmanuoilidis y Fabian Zuleeg, investigadores del European Policy Centre (EPC).



Grecia, pendiente del segundo rescate. Las incertidumbres sobre el euro se agravan ante la incapacidad de resolver los problemas más viejos. Grecia, el país desencadenante de la crisis de la deuda hace dos años, sigue situado en el centro del huracán. Asfixiado por la incesante acumulación de planes de austeridad y con una población cada vez más abrumada por la pérdida de calidad de vida, corre serios riesgos de tener que abandonar la moneda única, aunque sea una decisión más desastrosa aún. El segundo plan de ayuda de la UE y el FMI, de 130.000 millones de euros, acordado el pasado octubre, que se suman a los 110.000 millones de mayo de 2010, está pendiente de ratificación. El plan depende de un acuerdo con la banca, que deberá asumir una pérdida de unos 100.000 millones, es decir, el 50% de su inversión.



Recomposición con Reino Unido. La ruptura con Reino Unido, registrada en la cumbre del pasado 9 de diciembre, no conduce a nada bueno para Londres, pero tampoco para la UE. Sarkozy tratará de recomponer la situación porque no quiere estar solo ante Merkel, y la canciller alemana es muy consciente de la importancia de la plaza financiera de Londres como para dejarla fuera de la Unión.



En manos del FMI. La crisis ha puesto de manifiesto la incapacidad de la UE para resolver la crisis de la deuda. Hasta ahora, la puesta en marcha de los mecanismos de rescate para países con dificultades ha tenido unos efectos muy limitados y se trataba siempre de ayudas a pequeños países (Irlanda, Grecia y Portugal). Alemania no quiere verse obligada a prestar grandes sumas de dinero si se tambalean países grandes como Italia o España. Berlín ha optado por prestar dinero al FMI y que sea este el que financie los fondos de rescate europeos o a los Estados directamente. Pero esta operación, que preveía una aportación de 200.000 millones se ha quedado en 150.000 por el momento. Londres tiene que tomar una decisión a principios de año. La realidad es que la UE está cada vez más en manos del FMI y su presidenta, Christine Lagarde, ya se ha convertido en una habitual de las reuniones del Eurogrupo en Bruselas.



Croacia, socio número 28. A pesar de la profunda crisis que padece Europa, el proyecto comunitario sigue adelante, con nuevos socios a la vista, candidatos y aspirantes. Montenegro podría iniciar sus negociaciones de adhesión en junio de 2012. En febrero, la UE decidirá si se concede a Serbia el estatuto de país candidato. La Unión es un referente internacional para los vecinos y para las grandes potencias, conscientes de que un colapso del euro y del proyecto europeo tendría nefastas consecuencias para todos ellos. La cada vez más frecuente presencia del secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, en Europa es todo un indicio. Posiblemente el mejor paraguas de protección del proyecto europeo es el interés internacional de las grandes potencias.



Por Andreu Missé.
Fuente: 
El País.