Domingo, 1 Enero, 2012 - 09:04

Correo de nuestros lectores
El arrebato, la moda en la city

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

"¡Yo fui víctima de un arrebato!" Y sí, no podía ser menos. ¡Es la moda en la city! Salís a la calle y te aparece un muchacho que naturalmente camina por la misma vereda que vos, como buscando una dirección y al pasar a tu lado, sin mirarte siquiera pero movido por un impulso casi sobrenatural, te arranca la cartera de un fuerte manotazo y sale a correr mientras otro le espera en una moto a unos metros.



Las mujeres en Resistencia ya nos estamos mal acostumbrando a esta "moda". Ser acompañadas por "los buitres de la city". En mi barrio ya fuimos varias las víctimas, lo peor es que parece que es el mismo sujeto, que se gana el pan con el contenido de nuestras carteras y bolsos.



Ahora, una piensa: “Bueno, voy a la policía y me darán una respuesta...” ¡Cuanta equivocación de mi parte!... Pero no, no pueden.



No pueden hacer nada, no hay móviles, no hay personal... no hay nada que hacer... estamos desamparadas.



Lo cómico de todo esto, es que nosotros los ciudadanos nos encerramos más, enrejamos la casa, ponemos cerraduras, candados, alarmas y "los chorros" andan pancho por las calles. Y la policía te aconseja: “Señora, tiene que tener más cuidado". ¡Más cuidado! Si andamos con las carteras atadas al cuerpo y aún así te la arrebatan. Y como en mi caso terminé como consecuencia de forcejeo con todo el brazo derecho lastimado y dolorido. O como le pasó a mi vecina de enfrente que la arrinconó a la vuelta de casa y tiene el hombro golpeado.



Para colmo te alientan diciéndote:-"Bueno,mira el lado positivo del hecho,no te pasó nada,no te hicieron daño". Claro, ahora tengo que agradecer al energúmeno que me haya "robado con cuidado".



Pero me pregunto, cuando el gobierno presenta tantos móviles policiales y dice la cantidad de uniformados con que cuenta la Policía de Resistencia ¿para que están? ¿Para estar encerrados en la comisaría? Porque en la calle no se ve un policía y cuando los necesitas "no pueden hacer nada". Solo los ves en el casco céntrico, pero salís diez cuadras de allí y estás expuestas a los "zánganos callejeros" que te arrancan tus pertenencias sin mediar palabra.



En conclusión podemos decir que Resistencia era la ciudad de las esculturas, hoy es "la ciudad del arrebato",donde el "salvase quien pueda, es la consigna".



(*) Abogada.