Lunes, 26 Diciembre, 2011 - 20:54

Ex carapintada
El represor extraditado desde Bolivia será juzgado en La Pampa

El represor Luis Baraldini, detenido y extraditado desde Bolivia tras permanecer prófugo de la justicia argentina desde 2003 por violaciones a los derechos humanos, será juzgado en La Pampa por su participación al frente del temible Comando de la Subzona 1.4, responsable de más de 300 casos de secuestros y tormentos ocurridos en la provincia durante la última dictadura.

La detención del ex coronel, anunciada este domingo por la ministra de Seguridad, Nilda Garré, fue destacada como un “hecho histórico” en la provincia por víctimas del accionar de Baraldini y las autoridades de la justicia federal local, que desde hace años encabezaban la intensa búsqueda del represor oculto en Bolivia.



Baraldini había logrado esquivar el juicio contra los represores pampeanos responsables de la Subzona 1.4, en el que finalmente en noviembre de 2010 fueron condenados varios de sus subalternos durante la dictadura, por las detenciones ilegales y las torturas de los detenidos que estuvieron secuestrados en la sede de la Subzona, ubicada a metros de la Casa de Gobierno de la capital provincial.



En ese marco la fiscal federal Marta Odasso, quien actualmente lleva adelante la investigación del segundo tramo del juicio, destacó que con la detención del represor “es un hecho fundamental para juzgar los delitos ocurridos en La Pampa”, y agregó que al conocer el anuncio de la ministra Garré sintió que se podía “jubilar tranquila”.



En tanto el juez federal Mario Truiputti, presidente del Tribunal que juzgó a los represores pampeano y también a los que actuaron en Bahía Blanca, resaltó la detención del militar como corolario de “una intensa búsqueda”.



Por su parte Raquel Barabaschi, referente de Derechos Humanos y ex detenida y torturada por el propio Baraldini, consideró que “la detención es posible porque está Evo en el gobierno y enfrenta la resistencia del núcleo duro de Santa Cruz de la Sierra”.



El primer destino de Baraldini en La Pampa fue en el regimiento de Caballería 101 con sede en Toay, pueblo lindante a la capital provincial, donde tuvo a cargo la Inteligencia del regimiento a partir de mediados de 1975, aunque oficialmente llegó para “realizar saltos ecuestres”, una de sus pasiones.



A esa altura, previo al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Baraldini orquestaba en Santa Rosa y toda la provincia la denominada “comunidad informativa” de la mano implacable coronel Ramón Camps, jefe militar en La Pampa antes de desembarcar en la policía bonaerense ya en el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla.



Para noviembre de 1975, el grupo de tareas comandado por Baraldini comenzó con la detención de docentes de la Universidad Nacional de La Pampa, estudiantes y médicos que intentaron poner en marcha el Servicio Provincial de Salud, un sistema de atención gratuito que contaba con el aval del entonces gobernador Aquiles José Regazzoli (PJ).



Consumado el golpe de Estado, el coronel Fabio Iriart tomó el mando en la provincia y dejó a cargo de Baraldini el aparato represivo, dado que Ramón “Lobo” Camps asumía su cargo al frente de la Policía bonaerense.



Al frente del Comando de la Subzona 1.4, Camps fue el responsable de más de 300 detenciones ilegales y torturas, que en mucho de los casos llevaba él mismo adelante, según se estableció en el juicio sustanciado en 2010 en La Pampa.



A partir de su llegada, Baraldini llegó a ser venerado por sus pares, e inclusive por los medios periodísticos, al punto que el matutino más importante de la provincia le dedicó una editorial lamentando la partida del “jefe de policía más importante que tuvo La Pampa”.



Para noviembre de 1979, cuando se produjo su partida, Baraldini estaba consolidado como un teniente coronel de renombre e inserto en la sociedad de La Pampa, provincia en la que se casó y tuvo dos hijas, una de las cuales aún reside en Santa Rosa.



Tras su alejamiento del cargo, el ex policía de la fuerza pampeana solicitó su traslado a Bolivia como agregado militar y jefe de instrucción de oficiales locales entre 1980 y 1982, momento en que nació su conexión con el país en el que se mantuvo oculto los últimos años.



En 1984 fue detenido cuando se investigaban las torturas y secuestros en la provincia, aunque fue liberado y la causa judicial no prosperó cuando se dictaron las leyes e Obediencia Debida y Punto Final.



El 3 de diciembre de 1990, fue uno de los oficiales “carapintadas” que encabezó la sublevación organizada por el coronel Mohamed Alí Seineldín.



Su misión había sido la de ocupar el Regimiento de Patricios, del barrio porteño de Palermo, hecho por el cual fue condenado y cumplió prisión en Campo de Mayo, hasta que fue indultado en 2002 por el entonces presidente Eduardo Duhalde.