Lunes, 26 Diciembre, 2011 - 17:02

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Un alud enterró 7 casas y los ocupantes se salvan de milagro

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La masa de agua y barro dejó sin nada a diez familias. Se derrumbaron  Siete casas y un taller, tractores, motos y herramientas que usaban para la agricultura.

- “Me agarré de un chañar con todo. Tenía al bebé atado a mi espalda y al de dos años lo agarré del brazo. No sé de dónde saqué tanta fuerza porque el agua nos llevaba”.



El dramático relato es de una de las mujeres de la finca El Carmen, a 10 kilómetros de Angastaco, arrasada el viernes por un alud que enterró todo, menos a los pobladores. Enfrentaron a una avalancha que alcanzó los cuatro metros de altura y se extendió más de un kilómetro de ancho. Para ellos y para quienes los ayudan desde entonces, ocurrió un milagro.



El viernes había llovido intensamente en los cerros que forman la quebrada La Cabaña y en las fincas de la zona. Poco después de las 19 los pobladores escucharon que la tierra bramaba. El ruido se oyó varios kilómetros a la redonda.



Algunos salieron de sus casas por curiosidad. Y cuando vieron venir el alud, corrieron a las zonas altas para salvar sus vidas. Fueron segundos de miedo, nerviosismo y angustia.



Una joven levantó a su bebé de tres meses y su esposo al hijito de dos años y salieron corriendo de la casa.



Otro señor que estaba en un cerro cercano fue testigo de cómo la naturaleza le arrancó todo lo que había logrado en su vida.



Pobladores de fincas vecinas que vieron el alud, corrieron a ayudar. Algunos entraron al agua y durante tensos minutos lucharon contra la fuerza de la correntada sacando a la gente. Hubo, entre ellos, varios que debieron ser atendidos por médicos a raíz de los golpes.



Cuando el sol se perdía detrás de los cerros, la finca El Carmen, de Ramiro Zamora, quedó enterrada bajo cuatro metros de barro y piedra.



Dos casas se perdieron completamente y a otras cinco se les ve sólo el techo, al igual que al taller de la finca. Tres tractores quedaron enterrados -uno es irrecuperable- y nada, nada de lo que había sobre la tierra quedó visible.



“La gente se quedó sólo con lo puesto. Todo quedó enterrado o se lo llevó el barro. Ayer (por el sábado) la gente lloraba no tanto por las pérdidas sino porque no pueden creer que todos estén bien. Sienten que volvieron a vivir”, relató Elizabeth Cabezas, quien trabaja en Angastaco y es una de las voluntarias que se sumó al trabajo para ayudar a las diez familias que perdieron todo.



Los 25 sobrevivientes del alud fueron alojados en una finca vecina, también llamada El Carmen, de la familia Miralpeix. Pobladores de la zona, vecinos de Angastaco y los organismos oficiales comenzaron a ayudarlos.



“Es algo horrible. Todo está enterrado por el barro y las piedras. Es algo que no se puede creer”, contó a El Tribuno el intendente de Angastaco, Ramón Díaz.



“Pregunté a la gente más vieja para saber si alguna vez habían visto algo así y todos me dijeron que es la primera vez”, añadió.



Los daños



El alud fue consecuencia de una fuerte tormenta y granizo que azotó esa parte del semiárido Valle Calchaquí. Además de las grandes pérdidas en finca El Carmen, en otras dos aledañas -La Arcadia y La Angostura- el granizo destruyó las plantaciones de cebolla, pimiento y la cosecha de comino. Veinticuatro familias que viven en los dos establecimientos se quedaron sin el fruto de su trabajo y el sustento de todo el año.



La masa amorfa que bajó de la quebrada destruyó la red eléctrica y dejó sin este servicio a Molinos durante dos días.



Medio centenar de animales, entre ovejas y cabras, fue enterrado por el alud. En la finca El Carmen, los dos tanques de agua que servían para potabilizar y distribuir, se perdieron.



Ante semejante pérdida, además de refugio, la gente buscó acercarles comida, bebida, ropa y todo lo que pudieran a los 25 pobladores. Ellos necesitan reconstruir sus hogares, recuperar sus vidas.
Fuente: 
El Tribuno