Domingo, 25 Diciembre, 2011 - 19:18

Análisis periodístico
La renuncia de Moyano, reabre el debate en el peronismo entre nuevos y viejos jefes territoriales

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

La anunciada renuncia del jefe de la CGT, Hugo Moyano, a la presidencia del PJ bonaerense anticipa una dura batalla por el control de la mayor estructura política del país entre los nuevos intendentes del Frente para la Victoria que llegaron al poder de la mano del kirchenrismo en 2007 y los viejos caciques del conurbano que llevan décadas de reelecciones y mantienen el poder desde el peronismo ortodoxo.

Aunque la presidenta Cristina Fernández es reconocida como la líder del PJ tras haber sido reelecta con el 54 por ciento de votos, por ahora mira para otro lado y evita definiciones, "dejando en libertad de acción" a los intendentes en lo que definen como "un esquema político más horizontal", a diferencia de lo que hacía Kirchner, que solía convocarlos periódicamente para mantenerlos alineados a la Casa Rosada.



En este contexto, la renuncia de Moyano destapó lo que es hoy un debate silencioso en el peronismo bonaerense y que podría profundizarse cuando a mediados de 2012 venzan los mandatos partidarios y el kirchnerismo tenga que convocar a elecciones internas.



Un mapeo sobre como quedó conformado el poder territorial del peronismo bonaerense después del 23 de octubre, muestra una renovación dirigencial con 10 a 15 intendentes de mediana edad transformados en "nuevos jefes territoriales" de la populosa Tercera Sección Electoral, que ya piensan en reclamar espacios de poder en el partido. 



En este grupo se enmarcan los intendentes de Lanús, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría, Quilmes y otros distritos más "chicos" como Cañuelas, Berisso, Ensenada, San Vicente, Presidente Perón, Lobos y Magdalena.



Enfrentarían así a los intendentes que fueron reelectos después de décadas de controlar el peronismo bonaerense poniendo "condiciones" al poder central desde varios de los distritos más "grandes" como La Matanza, Florencio Varela, Berazategui, Avellaneda, Almirante Brown.



Según reveló a DyN uno de los intendentes kirchneristas, desde la Casa Rosada hoy "no les interesa el armado territorial" y sólo apuestan a "crear fuerzas de choque" sin poder real como los jóvenes de La Cámpora para "controlar a los que se descarrilen".

"Ahora nadie baja línea desde la Casa Rosada como hacía Néstor.



Nuestros interlocutores son Carlos Zannini en lo político, Amado Boudou en Economía y Julio De Vido y José López en lo que respecta a obras públicas pero nos respetan por el poder territorial que nos ganamos con los votos", admiten por lo bajo los "nuevos" que logrearon imponerse a partir de 2007 a los viejos caciques que todavía tenían el apoyo de la Casa Rosada.



En este "nuevo esquema de poder horizontal" sin un líder claro que los aglutine, vaticinan que de cara al 2015 "habrá varios candidatos a gobernador" por el PJ y en esa carrera incluyen a varios intendentes que tienen juego propio, como el de Tigre, Sergio Massa.



Advierten que algo parecido sucedería a nivel nacional: "Están los gobernadores que se presentan como la renovación progresista que critican el clientelismo" por un lado y, por otro, "los ortodoxos que ya van por varias reelecciones pero que se les acaba la posibilidad de ser reelectos" nuevamente.



En ese último grupo mencionan como ejemplo al sanjuanino José Luis Gioja; Gildo Insfrán (Formosa); José Alperovich (Tucumán) Sergio Urribarri (Entre Ríos), todos con cargos en el Consejo Nacional del PJ, desde que Kirchner asumió la conducción en mayo de 2008 ante un duhaldismo derrotado antes de las internas. 



En el grupo de los "gobernadores renovadores" ubican al salteño Juan Manuel Urtubey; al chaqueño Jorge Capitanich y al misionero Maurice Closs, anotados a la carrera presidencial.

El caso de Daniel Scioli es distinto, puesto que aparece como el sucesor más firme desde el peronismo, no tiene posibilidad de reelección en la provincia, pero su estilo cercano al peronismo ortodoxo genera rechazo y desconfianza en el kirchnerismo, que dedica a parte del Gabinete nacional controlar sus movimientos.



En ese marco, en virtud de su pragmatismo, los "nuevos" jefes territoriales del kirchnerismo en el conurbano también mantienen una buena relación con Scioli.
Fuente: 
DyN