Domingo, 25 Diciembre, 2011 - 17:23

La iglesia expresó preocupación por los pobres y reclamó proteger la vida en toda su extensión

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Los obispos argentinos coincidieron hoy en expresar "preocupación" por los pobres y excluidos y reclamaron que la vida sea protegida mediante leyes desde la concepción, durante su desarrollo y hasta la muerte natural, al saludar a sus comunidades diocesanas por la Navidad.







José María Arancedo (Santa Fe y presidente del Episcopado): "Hay muchos ataques a la vida humana y no sólo en la fragilidad de la vida naciente con la amenaza del aborto, sino en todo su desarrollo posterior. Violencia y maltrato de la niñez, presencia de la droga que avanza y deteriora a nuestros jóvenes, marginalidad y exclusión, siguen siendo desafíos que todos debemos asumir".



Cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires): "Pienso en los hombres y mujeres, creyentes o no creyentes, que andan el camino de la vida y senderean tantas búsquedas en esperanza o en desesperanza, y me brota el deseo de acercarme, de augurar paz, mucha paz y también de recibirla; paz de hermanos, pues todos lo somos, paz que construye. Augurar y recibir esa paz que definitivamente posibilita que, en medio de tantas neblinas y noches, podamos reconocernos y reencontrarnos como hermanos".



Los obispos correntinos Andrés Stanovnik, Ricardo Faifer y Hugo Santiago: "El presente y futuro de nuestro pueblo depende del cuidado, respeto y amor que pongamos todos y cada uno por la vida humana y la familia. Son necesarias políticas de Estado y actitudes personales, que favorezcan efectivamente a nuestras familias, como espacio vital donde la vida humana se acoja, proteja y desarrolle".



Los obispos patagónicos: "No siempre se permite a un niño nacer, y que no siempre se procura que la vida de los que han nacido sea plena y total. El aborto, la violencia familiar, la pobreza, la falta de una vivienda digna, de una educación de calidad para todos, de una salud pública eficaz, son otros tantos elementos que impiden el nacimiento y el desarrollo de una vida verdaderamente humana".



Antonio Marino (Mar del Plata): "Es tarea impostergable trabajar para erradicar la pobreza, brindar educación que incluya a todos, defender la integridad física de los ciudadanos, y podríamos seguir añadiendo cosas fundamentales que nos preocupan a los argentinos en orden al bien común de la sociedad. Pero si el corazón del hombre no se abre a Dios, nos costará cada vez más construir una patria fundada en la pasión por la verdad, el amor y la justicia, pilares del bien común".



Alfredo Zecca (Tucumán): "A veces confundimos los términos, adversario no es enemigo, discutir no es pelea, las cosas importantes merecen ser discutidas, para eso están las legislaturas, los parlamentos, la instancia de los medios que pueden promover encuentros. Bendito sea Dios que podemos, en una sociedad democrática y pluralista, expresar nuestros pensamientos, nunca agradeceremos lo bastante el tener libertad de expresión y hacer un buen uso de ella".



José Luis Mollaghan (Rosario): "Que esta luz de una esperanza nueva nos impulse también a un verdadero amor y solidaridad, especialmente hacia los que más necesitan, los más débiles y los que sufren; sabiendo que con su gracia lo podemos poner en práctica".



Alfonso Delgado (San Juan): "La fe es faro de luz que da de sentido a nuestras responsabilidades. Ese bien de todos tiene muchas facetas, pues partiendo de las situaciones más materiales y organizativas de la sociedad se proyecta hacia las demás necesidades del ser humano: educación, salud, seguridad, trabajo digno, producción de bienes, recreación. También ocupa un relieve particular la dimensión espiritual y religiosa del hombre".
Fuente: 
Agencia DyN