Sábado, 24 Diciembre, 2011 - 18:47

Opinión de nuestros lectores
¡Nunca Más un inmoral jurando como Juez!

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Renunció Alejandro Sarria Fringes el tramposo que ocupara el juzgado de Monte Quemado, Santiago del Estero, y cuya conducta daba más con la de un tahúr que rodeado de prostitutos desplumaba a cuanto incauto cayera en su garito, que con un juez de la democracia.

Como nada es en vano, entre tantas otras cosas la lamentable ejecución de Cristian Ferreyra determinó el final de la carrera judicial de este personaje inmoral, que liberaba territorio desde Monte Quemado para todo tipo de atropellos, negocios y crímenes del poder.



Fue necesario que la lucha de los campesinos se extendiera también a evitar la impunidad de los responsables del asesinato entre los que se encuentran el empresario santafesino Jorge Ciccioli y Javier Juarez, sicario al servicio del primero.



Esta lucha determinó que el Superior Tribunal de Justicia se viera en la necesidad vital, para evitar un mayor deterioro propio, de pedirle al forajido su alejamiento. El prejuzgamiento, más el ocultamiento y pérdida de pruebas vitales para el esclarecimiento del crimen denunciados por el fiscal Ricardo Lissi en contra de Sarria Fringes pusieron en evidencia –una vez más- el actuar delictual del ahora renunciado.



Pocos meses atrás se hizo conocido en nuestra provincia por haber violado jurisdicción ingresando al Chaco para liberar una carga de madera secuestrada por el Oficial de la Policía Rural de la provincia Augusto Melchiori. Su vinculación comercial con empresarios que hacen del hurto y depredación de productos forestales de nuestra provincia su negocio, lo llevó a violentar groseramente todas las normas.



Ante la reacción de la fiscalía 4 de Saenz Peña a cargo de la doctora Fanny Zamateo quien intervino como consecuencia de la denuncia del oficial Melchiori, este operador de la corrupción no solo negó acceso al expediente sino que dispuso la captura del oficial de nuestra fuerza. Típico accionar mafioso donde un policía honesto es perseguido por un juez al servicio del delito.



Felizmente su degradante paso por el poder judicial acaba de terminar. Es de esperar que con ello no se olvide la innumerable cadena de delitos que ha cometido y que la justicia que jamás conoció, se haga presente para resarcir tanto daño hasta hoy impune.



Para que ello ocurra es imprescindible que a este lo suceda un Juez.
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