Viernes, 16 Diciembre, 2011 - 11:19

Según Schoklender, Madres contactó a las FARC

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El ex apoderado de la Fundación que dirige Hebe de Bonafini, reconoció que durante los años 90, la agrupación tuvo "la idea de enviar compañeros para formarse" con los narcoguerrilleros. Además aseguró que en la Universidad se guardaban armas, porque "la lucha armada era la única salida".

El escritor y periodista Martín Caparrós publicó hoy en su blog Pamplinas, del diario español El país, una entrevista exclusiva con Sergio Schoklender, el ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo que está siendo investigado por la Justicia por irregularidades con los fondos que el Estado entregó a la organización.



En ella, el empresario revela que a principios de los años 90, la fundación tuvo contacto con varias organizaciones de la guerrilla latinoamericana, bajo la idea de entrenar compañeros y generar un movimiento similar en el país.




"La idea era mandar compañeros a formarse con las FARC en Colombia, con los zapatistas en Chiapas, y que después esos compañeros pudieran venir con alguna formación y comenzar un trabajo, digamos, foquista en algún lugar. Ese era el único modelo posible, no veíamos otra salida. Era impensable que el país se iba a recuperar en ocho años, quién se podía imaginar eso", asegura Schoklender.



En un pasaje de un libro suyo que está por editarse, Sueños postergados, el hombre que mató a sus padres y hoy está acusado por estafa, asegura que el proyecto que tenía la organización durante el gobierno menemista "era la revolución", y señala que, en ese momento, "la única salida lógica era la lucha armada”. Es en ese pasaje de la obra en la que Schoklender dice "en la universidad guardábamos de todo".



Por eso, ante la pregunta de Caparrós sobre el significado de la frase, el abogado reconoce que contaban con "armas de todo tipo". Y luego detalla: "Pistolas, ametralladoras, granadas, plástico, lo que pidas".



"Visto en plena época del menemismo era la única salida lógica: había que generar una resistencia. Ubicate en pleno menemismo, con toda la impunidad que tenían. Me acuerdo del lugar donde teníamos guardadas las cosas, que era un pozo en el sótano de la universidad: la ubicación precisa la conocíamos dos o tres compañeros y Hebe, y nadie más", señala.
Fuente: 
Infobae