Viernes, 16 Diciembre, 2011 - 07:48

Correo de nuestros lectores
Egoísmos, mentiras y egocentrismos peligrosos

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Me había prometido a mi mismo el no inmiscuirme en los problemas y las peleas internas del oficialismo. No lo haré, considero que sería una bajeza el hacerlo, además que no sería bueno para la gente, el echar leña al fuego.

Como demócrata, considero indispensable el darle los tiempos necesarios a los gobiernos que recién inician este nuevo período gubernamental, para que cumplan con sus promesas de campaña. Los que los votaron y los que no lo hicimos, debemos apoyarlos para que tengan éxito, tratar de no ponerles palos en la rueda. Sus éxitos nos beneficiarán a todos, sus errores y fracasos nos complicarán a todos.



Dar estos tiempos no signfica de ningún modo el renunciar a nuestras ideas y a nuestros principios. Tampoco implica que dejemos de expresar con mucha claridad, y con las energías que sean necesarias, todas y cada uno de nuestras diferencias, de nuestras críticas responsables y auténticas, no de chicanas. Tenemos como oposición el deber de aportar, para la grandeza de la patria, nuestras diferencias y nuestros apoyos. También tenemos la obligación de cuidar el sistema democrático y las instituciones republicanas. Su plena vigencia permite que se encuentren las mejores soluciones; controlar que no se roben los dineros que permiten crear fuentes de trabajo y mejores condiciones de vida, así como todos los actos de gobierno.



En épocas de abundancia no se notan o no se quieren notar los saqueos, que después terminamos pagando entre todos, mientras algunos se enriquecen a costillas del hambre y de las desigualdades.El mundo, pero también nuestro país, así como sus interrelaciones, están atravesando situaciones de crisis que se venían tapando.



Hoy no debe importarnos tanto quienes fueron los responsables, hoy debería ser el tiempo de los esfuerzos compartidos entre todos, el tiempo de pensar en el futuro, el tiempo de buscar todos los consensos que sean posibles para superar esa crisis. Es tiempo de escuchar todas las opiniones, las que nos gustan y las que no nos gustan, sin dejar por ello de ser tan auténticamente argentinas como las de los gobernantes. Es cierto, las mayorías son las que deben gobernar, dentro de los límites que imponen la democracia y la república.



Son ellos quienes serán los responsables de sus éxitos y de sus fracasos. Son ellos también quienes deben facilitar los reencuentros y el respeto entre argentinos y generar las condiciones que posibiliten recuperar las mutuas confianzas perdidas. Confianzas perdidas que impiden muchas veces el elaborar en conjunto, determinadas normas que todos consideramos necesarias. Ojalá aprendiéramos a escucharnos y a respetarnos. ¡Cuánto más fácil sería todo! Cuánto mejor sería para un pueblo con necesidades y que va en camino de que vayan en aumento.



Es indispensable que oficialismo y oposición se tiren alfombras doradas que faciliten el diálogo constructivo que exige la hora.

Bregar por los consensos no es claudicar ni un ápice, es bregar por el éxito de la Nación.

En este camino de reencuentros para la búsqueda de consensos que sirvan al presente, pensando también en el futuro, no es posible que por egoísmos, por mentiras, por egolatrías, se someta al pueblo al papelón de los enfrentamientos que estamos viendo desde el mismo día de la asunción de las nuevas autoridades.



Ni Capitanich ni Bacileff Ivanoff, o La Presidente Cristina y Moyano pueden someternos a todos los argentinos a sus peleas internas. Son un grave mensaje a la sociedad, son un claro signo de enfrentamientos que indudablemente se venían gestando, pero se ocultaron mentirosamente hasta después de las elecciones.



Son enfrentamientos que superan ampliamente lo que serían problemas internos, son problemas que deterioran la calidad institucional de todos los argentinos. Por eso simplemente hago mención a ellos. No me meteré a opinar sobre los problemas internos del oficialismo, mientras sean internos. Pero esta situación escandalosa, supera lo interno y nos afecta a todos. Genera inquietudes que se suman a las inquietudes que produce la crisis.



En vez de aceptar este ofecimiento de ayuda, de búsqueda conjunta de soluciones, nos presentan mas problemas, nos confunden más sobre el lugar verdadero que cada uno ocupa. En la Provincia hubieron acusaciones muy graves que van desde la sustitución del Gobernador en una especie de golpe de estado provincial, con gran cantidad de versiones sobre lo que quiso significar el Vicegobernador, muchas de ellas dicen que se refería al Actual Presidente de la Cámara de Diputados; según leí en algún medio, habría también lanzado acusaciones, sin precisar, de que habría algún importante funcionario pedófilo; dice que “es un buen Gobdernador” pero se contradice diciendo que es un jovencito sin calle y sin experiencia; y muchas otras que quedaron irremediablemente sobrevolando el ambiente.



¿Tenemos realmente a un Gobernador tan flojito que se lo “aprieta” y cede? No sé si son verdades o si son mentiras, lo grave es la sensación de desconfianza que crearon en un gobierno que necesitaba exactamente lo contrario, para el mismo día de empezar su segundo mandato. No se les ocurrió pensar primero en la gente y en sus necesidades urgentes, en el agua que les falta a tantos, en la violencia intrínseca que nos afecta a todos y muy especialmente a los más necesitados.





El enfrentamiento entre la Presidente y Moyano tiene la misma gravedad institucional que la anterior. Tal vez peor aún, hasta lo descoloca en la propia ideología que dice defender. Ahora resulta que el Gobierno que dice defender los derechos sociales, trata de extorsionadores a quienes reclaman esos mismos derechos que dijeron defender juntos durante 8 años y hasta las elecciones. ¿Quienes dicen la verdad y quienes mienten en ésto? ¿Se imaginan que en este contexto es muy difícil ayudarlos, por mejor voluntad que tenemos?



El Gobierno tiene la responsabilidad de gobernar, para eso fue elegido. Los opositores tenemos otra tarea, la de aportar nuestra propia visión sobre los distintos temas. Todos juntos tenemos el deber de servir a la Nación. Que nadie se preocupe en esta instancia, las urnas les han dado las mayorías para gobernar como se les ocurra, aunque no pueden actuar como se les ocurra, los límites están en la responsabilidad, en la democracia, en la república, en el propio estado de derecho que la constituye y cuyos límites muy bien señala la Constitución Nacional.



Constitución Nacional en la que es bueno recordar que tiene un artículo 14 bis, referido a los derechos sociales, que fue introducido por la UCR y defendido brillantemente en la Convención Nacional del 57 por Crisólogo Larralde y por Luis León, entre otros. Artículo 14 bis que continúa sin ser respetado.

Si continúan enfrentándose entre ustedes mismos, están socavando el propio sustento electoral y ponen en riesgo la gobernabilidad misma.



Cuenten con la oposición, .al menos desde la UCR como principal fuerza opositora, cumpliremos con nuestra obligación, y brindamos con la íntima convicción de ser nuestro deber, nuestro apoyo militante a la causa nacional y popular, nuestro apoyo militante a la causa de todos los argentinos y, muy especialmente, a la causa de los más necesitados, así como a la permanete defensa de la democracia y del orden democrático y republicano..

Nadie debe tomar este generoso y muy democrático ofrecimiento como un alarde de ingenuidad política. La consigna debe ser, ahora y siempre: “Quien gana Gobierna, quien pierde acompaña”

.

No haga el Gobierno con sus pequeñeces, con sus egoísmos, con sus egocentrismos, mas difícil la tarea. No olvide nadie que el objetivo de la política es servir generosamente al pueblo.



Todos tenemos cosas que aprender, todos debemos saber que en la democracia no debe existir el toma y daca como forma de comprar voluntades, todos sabemos que en la república debemos respetar a ultranza el estado de derecho y la Constitución no debe ser letra muerta.



Hasta ahora hablé del oficialismo y de sus obligaciones, ahora deseo hablar de la oposición y sus obligaciones. Específicamente deseo hablar de la UCR y sus obligaciones, es el partido al que pertenezco, aunque mis reflexiones podrían servir para todos.

La primera de sus obligaciones es tener muy presentes sus principios, tenerlos presentes, pero fundamentalmente el ejercerlos. Algunos hablan de principios mientras sus historias nos muestran todo lo contrario. Todos somos un poco responsables del lugar en que nos encontramos, pero indudablemente, quienes ejercieron las últimas conducciones son mucho mas responsables que otros. Muchísimo más. Ellos no tuvieron ningún pudor en abandonar los principios fundacionales de la UCR, ellos fueron absolutamente incapaces de modernizarla, de brindarle las necesarias herramientas que conviertan a este partido, más que centenario, en una herramienta moderna e inclusiva, capaz de constituirse en alternativa cierta. Y los responsables deben pagar sus responsabilidades.





Aquí no estamos hablando de malos resultados electorales, esos son circunstancias en la vida de todos los partidos. Aquí estamos hablando de haber vaciado sus contenidos ideológicos, aquí se trata de que quienes la condujeron no se preocuparon por sostener los principios y las tradiciones del radicalismo, trataron de sostener una burocracia que los beneficiaba sólo a ellos y que intentan sostener pese al enorme repudio de la militancia y de la ciudadanía que repudia sus métodos, sus triquiñuelas y artilugios. Y los repudia aún a quienes en algún momento parecieron ser buenos líderes.





Afortunadamente, muchos afiliados, militantes, dirigentes, desde distintos lugares del país, más conocidos, menos conocidos,:desde el mismo Chaco nuestro, desde distintos orígenes partidarios, estamos haciendo lo posible para que los responsables no sean elegidos en los lugares de privilegio de la conducción del Comité Nacional. Creemos tener el número de Delegados para lograrlo, aunque sea parcialmente, por ahora deseamos que los que consigan entrar de esos vetustos dirigentes, tengan tan diluido su poder como para que no puedan condicionar los cambios que todos somos conscientes que necesitamos. Y que deben darse.





Estamos peleando para tener nuevamente un partido del que nos enorgullezcamos, un partido donde todos tengan cabida, menos los corruptos y los que nos avergüenzan.

Recuerdo en este momento, cuando el año pasado Rozas fue nombrado en el Senado, ocupaba en ese momento, en su carácter de Vicepresidente, la Presidencia del Comité Nacional. Dijo él entonces que no debía avergonzarse de nada ya que por haber sido Gobernador del Chaco le correspondía una Jubilación mucho mayor. Yo le pido al Señor Rozas, si es que realmente necesita del sueldo, que se jubile como ex Gobernador, es mucho más digno que ser ñoqui. No nos sirve un ñoqui en la Mesa de Conducción de la UCR. No es buen ejemplo, no aporta nada mas que rechazos. Muchos estamos trabajando para que se produzcan esos cambios éticos, de fondo, no de maquillaje.



A esta hora contamos con el número justo para lograr nuestro objetivo, espero que en el momento nadie se dé vuelta y olvide su dignidad. A los Delegados chaqueños les pido que no olviden que su lealtad es con la UCR y no con Rozas. Ustedes tendrán que poner la cara ante quienes los eligieron, ustedes escuchan lo que piensan, aunque muchos lo hablan todavía en voz baja y atemorizada. Necesitamos allí gente con la capacidad de aportar decencia, ideas, principios. Gente con capacidad para hablar en público y transmitir lo que significa la UCR. Necesitamos idealistas y no egoístas ni egocétricos dictadores.



En estos años se produjo en nuestro partido un vacío de liderazgos, es necesario construirlos. Necesitamos en la conducción de nuestro partido hombres ejemplares, hombres nuevos y viejos, hombres de la calle, de la universidad, del trabajo y que no se vean sometidos a un grupo que actúa como viejos carcamanes, a quien sólo les interesan sus propios beneficios. Ganaremos nuestra batalla, perderemos, no es tan importante, depende de la palabra de honor de algunos Delegados. Vamos por un radicalismo con vocación de constituirse en alternativa cierta y capaz. Es parte importante de nuestra obligación. El cambio está en marcha.



(*)[email protected]