Miércoles, 14 Diciembre, 2011 - 17:55

Análisis de los mercados internacionales
"El mensaje del acuerdo europeo: austeridad, austeridad, austeridad"

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Finalmente, la Unión Europea alcanzó un acuerdo respecto a la manera de enfrentar la peor crisis de Europa desde la creación del euro con objetivos de corto y de largo plazo. Entre los primeros, en un intento de aliviar las dificultades financieras de los países miembro de la Eurozona, se acordó acelerar la entrada en vigencia del Mecanismo de Estabilidad Europea para julio 2012.







Hasta ahora se había establecido que su entrada en vigencia fuera a mediados de 2013. Se volverá a evaluar en tres meses si su techo de 500.000 millones de euros es adecuado.



Vale decir que este fondo es el encargado de asistir a los países con dificultades financieras a través de préstamos directos, a cambio de compromisos de ajustes fiscales (que son evaluados por Europa y el FMI). Por lo tanto, el acuerdo dejó las puertas abiertas para poder incrementar el poder de fuego de este fondo en el corto plazo.



Además, los miembros de la Unión Europea aportarán al FMI 200.000 millones de euros mediante préstamos bilaterales, para asegurarse que éste tenga mayor capacidad para enfrentar la crisis.



En cuanto a los objetivos de largo plazo, se acordaron reglas fiscales con la intención de garantizar la estabilidad del euro de cara al futuro. En concreto, se intentará imponer un techo de 0,5 por ciento del PBI al déficit fiscal estructural, y estas reglas deberían figurar en las Constituciones de cada Estado, e incluir mecanismos automáticos de corrección (reducciones en el gasto público) en caso de desvíos, mientras que la Justicia de cada país sería la encargada de hacer cumplir este compromiso.



En este sentido, el Banco Central Europeo (BCE), entidad que ha sido objeto de grandes críticas en cuanto a su accionar frente a la crisis, si bien ratificó la semana pasada su negativa de ser "prestamista de última instancia", su flamante presidente habilitó a los bancos una ventanilla ilimitada de liquidez a 3 años, y además amplió la gama de títulos elegibles como garantía para poder conseguirla. Si a esto se le suma el acuerdo de swaps de monedas alcanzado por los principales bancos centrales del mundo (cuyo principal objetivo es dotar al BCE de liquidez en dólares, para que éste pueda asistir a los bancos comerciales que lo necesiten), da como resultado que los bancos europeos no deberían tener problemas para conseguir liquidez en dólares. Esta estrategia difiere parcialmente a la adoptada por EE.UU. luego de la caída de Lehman, donde además de dotar de liquidez a los bancos, se optó por capitalizarlos mediante la adquisición de acciones preferidas por parte del gobierno americano.



En conclusión, si bien no quedó claro cómo participaría el sector privado en las pérdidas por las quitas y/o las reestructuraciones de deuda, lo que sí está claro es la decisión de fondo que está tomando Europa. Por un lado, se apunta a un "euro fuerte a mediano plazo", y para lograrlo se necesita que sus miembros muestren cuentas públicas ordenadas. Esto será muy doloroso para Europa en el corto plazo, porque además de los problemas de productividad que muestran los países periféricos (incapacitados de devaluar su moneda, como hacían en crisis anteriores) deberán hacer ajustes fiscales que contraerán aún más el nivel de actividad. El estancamiento económico será el precio que deberán pagar los 17 países que deseen permanecer en la zona del euro a cambio de recibir ayuda financiera. Por otro lado, en cuanto a los bancos, quedó claro que la estrategia será dotarlos de liquidez y tratar de regenerar la confianza. Si bien las perspectivas para las economías europeas no son auspiciosas, mientras los bancos no caigan, es improbable que los estados europeos caigan. Mientras tanto, los inversores mostraron ciertos (pero leves) signos de confianza: pese a las caídas de las bolsas en la semana posterior al acuerdo, tanto España como Italia, y el propio Fondo Europeo, lograron emitir deuda a menores tasas de interés que las del mes anterior, incluso a pesar de la revisión (y probable rebaja) de sus notas por parte de las calificadoras crediticias.



(*) LEONARDO BAZZI es responsable de Research y AGOSTINA NIEVES es analista, ambos de PUENTE.
Fuente: 
Agencia DyN