Lunes, 12 Diciembre, 2011 - 17:52

Un festejo entre muchos consuelos

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El carnaval con el que bailó el hincha de Boca, con el apostilleo que sazonó con picante el desacartonado Julio Falcioni, mostró que solo hay un festejo en el fútbol y que el resto apenas puede abrazar algún que otro consuelo.

A Boca le importó poco que unas horas antes los medios eclipsaran toda previa de la celebración xeneize con otra cátedra futbolística del Barcelona de Messi, Xavi y un Iniesta de segundo tiempo monumental en el paso rival del Santiago Bernabeu.

Boca fue campeón a lo Boca, con sus limitaciones pero con números contundentes que lo ponen en carrera para mejorar su record histórico de 40 triunfos al hilo.



Con la matemática a flor fue por lejos el mejor y con ello es suficiente para la fiesta, aunque su producto no haya impactado como aquella nueva muestra artística que llega desde España y que hace que el futbolero se convierta en feligrés para asistir a la ceremonia del disfrute frente a un aparato de TV.



Entre esa merecida festividad que inyectó más azul y oro a la policromía del barrio de La Boca, hubo un sinfín de consuelos que quedó para algunos otros de segundo plano.

Hasta River cerró con una victoria que mereció serlo pero llegó de un blooper del austero Patronato para despedir su peor año en día domingo y con triunfo en un Monumental que intentó sentirse vivo e intentar disimular que los dolores por celebraciones ajenas y cercanas no duelen. El llegar segundo a casi la mitad de campeonato significa estar en carrera para pegar la vuelta al fútbol grande. Consuelo para uno.



Para Racing, el haber clasificado a una Copa luego de ocho años significa otro consuelo. Dos. Más allá de los sinsabores de no poder alcanzar a Boca por la catarata de empates que poco sumaron, de la estela hiriente que dejó la telenovela de Teo y sus compañeros y en sí el indefinido juego de la Academia de Simeone.



Para sus vecinos de Independiente el asegurarse estar en otra copa el año próximo también significa otro consuelo. Tres. Hizo muy poco como para aspirar a más. Se fue rápido de la Libertadores este año. Llegó Ramón Díaz con las luces cada vez mas viejas de multicampeón pero transitó hasta final de año por la medianía y desperdició el insólito beneficio que armó la AFA para los equipos que jugaron la Sudamericana de darle un pasaje a la copa mayor, que finalmente usufructuó Arsenal, el primo menor de Avellaneda, que se quedó con el cuarto consuelo.



Si hasta hubo consuelo para Estudiantes. Quinto. Lejos de los buenos resultados de un par de años atrás, con técnicos que no lograron hacer pie tras el paso exitoso de Alejandro Sabella. Todo Estudiantes armó una unión transitoria de empresas con dirigentes, jugadores e hinchas para persuadir a Juan Sebastián Verón para que siga. Y Estudiantes celebró la decisión.



A Belgrano llamar consuelo (sería el sexto) le queda chico pero no hay limbo en el medio. Solo el título de Boca podría superar lo que hoy vive el pueblo Pirata. Es que para el final se guardó quedar entre los tres mejores del torneo al que llegó tras desmoronar a River Plate de su cúspide en la primera división, la hazaña que el fútbol argentino dejó registrada para siempre. Pero también 2012 fue el año que el club levantó la quiebra y en este torneo los propios campeones xeneizes reivindicaron a Belgrano como el equipo más bicho que enfrentaron en La Bombonera. Consuelo y medio.



Vélez viene de un título fresco con clasificación a la Libertadores y de un torneo a tono pese a las bajas de peso que tuvo en el plantel, Lanús con el pasaje al principal torneo continental. Siete, ocho.



Y Tigre podría estar también en este grupo, porque si bien sigue en zona difícil con los promedios, hizo un gran torneo y se metió en una Copa, que no es poco. Nueve.

Otros están lejos de ello. San Lorenzo, por caso, que pelea por salir de la zona peligrosa vez por todas sin encontrar el rumbo ahora aspira a hallarlo a partir de la pretemporada que se avecina. Entonces, en los próximos seis meses tendrá la última oportunidad...de hallar consuelo. 



DyN (*)