Domingo, 11 Diciembre, 2011 - 18:55

Correo de nuestros lectores
Los presos ¿pueden recuperarse?

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Hace poco visité la Alcaidía con el fin de dictar un curso de albañilería que duró dos meses. Dentro de este lapso de tiempo varios de ellos se acercaban para contarme sus cosas personales, quizás una especie de confesión o algo muy parecido, pues me contaban sus delitos, las causas, expresaban su arrepentimiento y proponían enmendar sus vidas luego de la penitencia que ya la estaban cumpliendo. Algunos de ellos estaban por robo, y en algunos casos a mano armada.



Tienen una técnica para robar y planes muy elaborados, de tal modo que los damnificados propietarios solo se enteraban del robo cuando se daban cuenta que les faltaban cosas de su domicilio. Sin que les haya preguntado, uno de ellos me contó su estrategia delictiva, es una verdadera escuela de la calle donde unas personas estudian a las otras durante un determinado tiempo, toman nota de los movimientos, en algunos casos también conversan con las futuras víctimas haciéndose pasar por promotores o vendedores como excusa para verificar mejor y precisar horarios y ausencias en ese domicilio. Usan sus mejores ropas porque saben que la gente solo vive de las apariencias. Se presentan limpios y bien vestidos, y la gente de la casa les cuenta toda su vida y, en algunos casos, también intimidades.



La gente es superficial y necesitan que las escuchen, pero en vez de liberarse se transforman en víctimas.



Siempre hay algo que contar, algo que confiar, algo que confesar, pero la superficialidad no distingue con quién debemos hacerlo.



¿A quién debemos contarles nuestras cosas? ¿Por qué detestan la confesión religiosa y luego terminan confesándose con un ladrón? ¿Por qué los tiempos que hoy se vive son tan mezquinos para hacer verdaderos amigos? ¿Por qué al amigo se lo ha reemplazado por un psicólogo o un ladrón? ¿Dónde está la inteligencia de esta sociedad tan individualizada y cada vez más masificada?



¿Por qué los padres no conversan con sus hijos? ¿Por qué los hijos no conversan con sus padres? ¿Por qué los esposos no conversan entre sí? Los ladrones se aprovechan de todo esto. Ellos conversan entre sí, hacen planes, marcan estrategias, conocen la realidad social mejor que los sociólogos, entonces saben muy bien que en esa casa de familia no encontrarán una familia sino un conjunto de personas que habitan un mismo lugar y que en algún momento estarán todos ausentes y se podrá entrar a robar.



Si algo sale mal, deberán aplicar la fuerza.



Me confesó que quería cambiar de vida, que ya no quería robar más, que tiene una hija pequeña y quiere darle un buen ejemplo. Que quiere integrarse a la sociedad de modo normal. Que ya no quiere volver a perder su libertad.



¿Será esto posible? ¿Podrá dejar de ser ladrón? Tiene alrededor de treinta años de edad y un oficio de ladrón. Quizás el objetivo de la Alcaidía se ha cumplido al mostrarles a sus internos que no es nada placentero estar privados de la libertad a lo largo de un tiempo determinado.



Luego de esto viene el trabajo social, cuando salgan en libertad.



¿La sociedad actual está en condiciones de vivir y marcar ideales de conductas ajenas al delito?



¿Cuál es nuestro ideal del trabajo? ¿Qué queremos decir cuando decimos dignidad humana? ¿Estamos en condiciones de recuperar a discapacitados sociales?



Nuestra sociedad necesita modelos para lograr estas cosas, modelos que no sean violentos ni ladrones. Modelos que no sepan odiar ni guarden rencores. Modelos que no maltraten la vida ni la desprecien. Modelos que sepan amar de verdad.



Nuestra sociedad debe esforzarse en ser ese modelo que se nutre y orienta bajo esos ideales del verdadero amor y no transformarnos cada día en mejores delincuentes de guantes blancos y de otros colores.



En mi opinión pienso que cuando este joven salga en libertad seguirá siendo un ladrón, y no por alguna falencia de la Alcaidía sino por muchas falencias sociales.







OTROS ESTAN PRESOS POR VIOLACIÓN DE MENORES




Me contaba otro de los internos que estaba de novio con una menor, quizás trece años de edad aproximadamente, pero muy bien desarrollada y con muchos conocimientos sexuales. Tuvieron sexo en forma voluntaria y de común acuerdo, sin mediar algún tipo de violencia, continuando su relación en forma normal. La madre de la menor se entera y lo denuncia al joven por violación y los jueces condenaron a prisión al novio porque una mujer cuando tiene esa edad la Ley dice que es violada aún cuando ella consienta y no presente daños.



Lo han condenado por varios años, tendrá que buscarse una novia adulta. Tendrá que hacerle frente a las tentaciones de tantas menores bien desarrolladas físicamente que tienen relaciones sexuales y viven en todos los ambientes nocturnos hasta que sale el sol.



¿Existe una falla en la Ley o es una falla social? ¿Por qué se promociona tanto la genitalidad a tal punto de dejar sedientos y obsesivos a mayores y menores para luego condenarlos si ellos siguen sus propuestas?



¿Por qué se regalan condones a menores, incluso de escuelas primarias, y luego los condenan por violadores? ¿Cuál es la falla? En este caso se está haciendo apología del delito, desde el gobierno, desde los medios de difusión, desde la misma sociedad de personas que viven, sienten y se desarrollan como una jauría o una piara.



También hay violadores de niños, otros por asesinato, otros porque eligieron mal a su abogado defensor. También me enteré que los fiscales no tienen “ganas” de trabajar, aún cuando cobran mucho dinero. No investigan bien los casos, los culpables tienen poca condena y muchos beneficios y los inocentes, con defensa del Estado (que tampoco tienen ganas de trabajar), están presos.







LOS GOBERNANTES NO TIENE UNA POLITICA SOCIAL




No piensan en serio en estas cosas, son muy superficiales y en muchos casos inmorales. Presentan leyes esquizofrénicas, tuercen la moral social. Solo tienen un objetivo: hacerse ricos a merced de una sociedad cada día más anestesiada.



Es hora de despertar, pueblo sobornado que, por algunos beneficios, has comprometido tu propio destino.



(*) Ingeniero.