Domingo, 11 Diciembre, 2011 - 10:23

Dramático

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Un rasgo valioso y de potente proyección al futuro del país es el firme y exitoso esfuerzo realizado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández para garantizar la memoria histórica argentina.

 Es una viga central de la praxis kirchnerista, clave para asegurar que, gracias a sus gobiernos, el tercero de los cuales se inauguró ayer, nunca más la amnesia deliberada, el olvido avieso y la amnistía eterna podrán ser herramientas de políticas de Estado. La designación de Mario Pacho O’Donnell al frente del instituto revisionista oficial depara, así, una oportunidad formidable de hacer memoria.



El nuevo funcionario enunció el 3 de diciembre que “ya embanderado en el peronismo, participé, como la inmensa mayoría de los peronistas, en el gobierno del doctor Carlos Menem, en mi caso hasta que se planteó lo de la re-reelección”. Menem fue reelecto el 14 de mayo de 1995 y su proyecto de re-reelección se mantuvo desde ese año hasta que al fin el justicialismo optó por candidatear en 1999 a Eduardo Duhalde. El 1º de febrero de 1999, Página/12 anunciaba que “Mario ‘Pacho’ O’Donnell pretende heredar el despacho de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. Aseguraba que, “gracias al apoyo del presidente Carlos Menem, pareciera que ahora ‘Pacho’ tiene despejado su camino”. Al mencionar los saltos políticos de Pacho, explicaba Página/12 que “el peronismo premió su pase nombrándolo primero embajador argentino en Panamá y luego en Bolivia. Después fue secretario de Cultura de la Nación y senador”. Ese verano de 1999, casi un año antes del triunfo de la Alianza, Pacho aseguraba que el ministro de Justicia de Menem, Raúl Granillo Ocampo, “finalmente aceptó que la fórmula que compartimos con Daniel Scioli era la que mejor estaba instalada en el electorado porteño”. Cuando Página/12 le pregunta si el duhaldismo estaría presente en esta lista de unidad, responde: “Vamos a tratar de que estén todos representados. Por el momento, en la lista están Daniel Scioli, que apoya la campaña de Ramón Ortega”, así como “activos militantes del duhaldismo”. Agregaba: “Podrían llegar a integrar la lista de legisladores Jorge Argüello, Claudia Bello (...) y tampoco descarto a Dante Gullo. A todos ellos les tengo un gran afecto”.



Página/12: “¿Es muy difícil ser intelectual y peronista en la Capital?”. Pacho: “Casi le diría que dramático”, tras lo cual agrega: “Yo no soy sólo un político, tengo otras posibilidades de poder gratificarme”. Cuando le preguntan si Duhalde apoyaría su lista, responde: “Creo que nosotros somos la mejor propuesta que puede hacer el partido en la Capital. Y ya sea Duhalde, Menem u Ortega, a cualquiera de ellos le conviene tener una buena fórmula electoral que le sume votos”.



Pero después de estas expresiones de confianza en su éxito, el 6 de febrero de 1999 se fractura el menemismo porteño. Pacho, que era senador, se lanza a la interna del 21 de marzo en el PJ metropolitano contra el ministro de Justicia de Menem, Raúl Granillo Ocampo. Lo haría junto al entonces diputado Scioli como candidato a vicejefe. El dúo Pacho-Scioli llevaba como cabeza de su lista de diputados al ministro de Trabajo de Menem, Antonio Erman González, y a la híper menemista Claudia Bello, como postulante a senadora. En una nota con Clarín, Pacho confiesa que “el mandato por evitar el choque venía de Olivos. El presidente (Menem) prefería la unidad, pero cuando las internas son inevitables las apoya”. Mientras Pacho se lamenta ante Clarín de que las internas abiertas encuentren a funcionarios menemistas enfrentados en dos trincheras, Claudia Bello subraya que “en nuestro sector hay gente de Menem, de Duhalde y de Palito, con un candidato excelente como Pacho”.



La interna fue un auténtico cachivache. El 13 de abril de 1999, Página/12 informa que “un dirigente del PJ (conocedor del distrito y afín al duhaldismo) explicó que ‘las peleas entre las dos listas menemistas es porque una mejicaneó (sic) a la otra’”. Granillo dijo tener 29.256 votos (37,1%); Pacho, 25.999 (32%), y Argüello 23.793 (30,1%). El ministro Corach recibía 28.318 personas (37,1%), Bello 26.259 (34,7%) y el duhaldista Julio Bárbaro 21.429, (28%). Pacho alegaba contar con el 35%, contra el 32% de Granillo y el 30% de Argüello. Pero el 15 de abril de 1999 hubo arreglo. Tras confirmarse el triunfo de Granillo, el justicialismo porteño, ahora zurcido, se encolumnaría en la campaña presidencial Duhalde-Ortega.



Por debajo de la zanjada contienda Granillo/Pacho (ambos luego candidatos en lista única), la tercera de la interna era liderada por el actual embajador de Cristina en los Estados Unidos, Argüello, y el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. En la parroquia 19ª (Pilar), el primer lugar en la interna menemista sería para Roberto Digón (Argüello), seguido por Erman González (Pacho), quedando último Miguel Angel Toma, secretario de Seguridad Interior de Menem.



El compañero de fórmula de Granillo sería Santiago de Estrada, reemplazado luego por Aníbal Jozami, y Corach candidato a senador. La lista de candidatos a diputado nacional por el PJ en las elecciones de octubre de 1999 se arma con Toma, Erman González y Santilli, entre otros. Santilli es hoy ministro de Ambiente de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires. Para legisladores porteños, el menemismo llevaba al entonces jefe del bloque del PJ porteño, Guillermo Oliveri, y a Cristian Ritondo, segundo de Toma en la Secretaría de Seguridad Interior de Menem. Ritondo es hoy jefe del bloque macrista en la Legislatura de la Ciudad.



Tras la victoria presidencial de la Alianza, los porteños eligen jefe de Gobierno (el mandato de De la Rúa lo completa su vice, Enrique Olivera) el 7 de mayo de 2000. La Alianza obtiene el 49,31% y la fórmula Cavallo-Beliz, el 33,2%. En octavo lugar, el PJ, con 30.096 votos, saca el 1,68%. En las elecciones nacionales de 1999, el PJ, con Pacho candidato, obtenía en Capital el 9,18%. En esas elecciones de 2000, la entonces diputada peronista Juliana Marino buscaba su reelección, pero encabezando una lista en apoyo al candidato de la Alianza, Aníbal Ibarra. Marino es hoy embajadora de Cristina en Cuba.



En la fórmula Cavallo-Beliz se aglutinaban Argüello, Alberto Iribarne y Alberto Fernández como referentes de Duhalde. A Beliz lo apoyaba un grupo de menemistas, duhaldistas y orteguistas, como Oliveri, Santilli, María Laura Leguizamón y el jefe del sindicato de encargados de edificios, Víctor Santa María, entre otros. Leguizamón es hoy senadora nacional híper cristinista y Santamaría es hombre del Gobierno desde 2003. Ha sido galardonado con la radio AM 750 en la Capital. Es bueno revisar la historia, pero lo mejor, además, sería mentir menos.
Fuente: 
Perfil.