Domingo, 11 Diciembre, 2011 - 09:12

"No es para tanto..."

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Esta frase la decía mi abuela cuando yo lloraba por algo, a la vez que me secaba las lágrimas con ternura, queriendo minimizar aquello que para mí era grande o importante. Mientras, yo medía mi sufrimiento, y no era poco. “Tanto”, ¿quién lo mide, y cuál es su real valor?





Las noticias que invadieron los periódicos y dieron vuelta el mundo, las leen con estupor y tienen la apreciación que dan frases, como estas: “Mujer quemada….” “La muerte de Gastón….” “Baleado en una salidera bancaria”, “Muere niña violada”… “Desabastecimiento…..



Están las otras, como los índices de compras de vehículos, inversiones, porcentajes de empleo, sueldos, lo que tiene que ver con las finanzas. Esto también importa, pero las “otras” generan sentimientos que pueden querer comparar a Argentina como una “selva”, mientras .los argentinos se acostumbraron a “esa selva” y mansamente responden, tal como mi abuela : “No es para tanto”.



Claro, existen, pero queremos creer que no son a cada instante, o mejor aún, que esas cosas pasan lejos, a otros, pocas veces a conocidos, hasta que alguien dice “porque a mí?”



Ahí, es cuando “el tanto”, lo mide quien lo padece, y quisiera que Argentina, no estuviera atrapada por tanta violencia o inseguridad. Si pudiéramos llegar a ser un pueblo que Educación y Justicia estuvieran hermanados, el resto, por consecuencia de conductas respetuosas , inteligentes y prudentes, llegarían a logros tan y más brillantes que ahora.



Quizás, podríamos estar en la nómina de los países más lindos del mundo, pudiéndose enorgullecer de nuestra gente , de nuestra historia y el presente. Pareciera a veces poco se defiende la vida y sus derechos, olvidan nuestras tradiciones, menosprecian nuestros suelos, y hasta habría que recordar más seguido a aquellos “hombres de palabra”.



Por una desprolijidad, un vice gobernador electo, ha sido omitido para su juramento. Y ésta acción ha sido justificada, y otros han dicho “No es para tanto”. Esta actitud no nos identifica. No son nuestros valores. Podríamos intentar cambiar las noticias y no tener vergüenza ajena, y hasta una imagen más auténtica nos reflejaría al mundo, pudiendo además inundar las páginas con aquellas que construyen la sociedad a diario de manera anónima, tras una fundación, una Ong, con el simple motor de sentirse chaqueños o argentinos.



Porque ésto también pasa, ésto también se hace y ésto también se logra. Recién han asumido quienes continuarán en sus cargos y otros que comienzan un mandato, hagamos votos para que Dios ponga en sus corazones verdadera vocación de servicio y perfeccionar aquello que aún falta. ¿Tanto falta?



(*)
Mónica Persoglia; [email protected]