Sábado, 10 Diciembre, 2011 - 21:00

Análisis
Bofetada

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En su discurso a la Asamblea Legislativa, mojón de su segundo mandato consecutivo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le confirmó una vez más a la sociedad y a la grey política que ya no hay ni habrá primaveras en su relación con Hugo Moyano.

Ausente en el acto en el Congreso, pero con su hijo Facundo como testigo privilegiado entre los nuevos diputados nacionales, el jefe de la CGT, que fue carne y uña con el ex presidente Néstor Kirchner, se debe haber anoticiado por los medios de la ratificación de la dura y gélida postura de la primera mandataria para con su persona y su accionar.



Sin nombrarlo, pero apuntándole como inequívoco destinatario, la Presidenta dijo que respeta el derecho de huelga pero que no aceptará el chantaje ni la extorsión, con lo cual hay que aceptar definitivamente que es ese el carácter que le otorga a las demandas y métodos de Moyano.



Cristina Fernández de Kirchner inscribió la advertencia en el marco de un tramo de su discurso que sonó por lo menos audaz, ya que contuvo un virtual cuestionamiento histórico al mencionar que durante el gobierno de Juan Domingo Perón no existió el derecho de huelga.



En síntesis, entonces parece que la mesa estuviera servida para el conflicto, toda vez que, en lugar de algún atisbo de anuncio que podría estar esperando el sindicalismo, surgió un nuevo reto con un tono más alto que los habituales, tanto por el contenido como por el contexto en el que se produjo.



Habrá que esperar ahora la réplica de Moyano, quien viene repiqueteando con su paquete de reclamaciones desde hace rato y, por su intermedio o de otros voceros, lo recuerda periódicamente.



Distribución de las ganancias empresariales, aumento del mínimo no imponible para la aplicación del Impuesto a las Ganancias, universalización y actualización de las asignaciones familiares, pago de las deudas con las obras sociales e incremento de salarios sin techos –y en base a la inflación de las góndolas- conforman el conjunto de exigencias sindicales que vive enumerando el líder camionero y de la CGT.



Se estima que la respuesta a la Presidenta podría escucharse con fuerza en el acto de los camioneros el 15 de diciembre, fecha tope expuesta en su momento por Pablo Moyano, hijo y mano derecha de Hugo en el poderoso gremio de los choferes del transporte de cargas, quien advirtió que si no hay novedades en temas clave como el mínimo no imponible el sector saldría a la calle a expresar su protesta.



Es que hay numerosas actividades, entre las cuales los camioneros se encuentran a la vanguardia, que ven mes a mes sus salarios podados por el Impuesto a las Ganancias. Y este diciembre será una muestra más contundente, ya que por efecto del cobro del aguinaldo el tributo impactará más fuerte en los bolsillos.



Después de escuchar las palabras de la Presidenta no es errado empezar a preguntarse cuando los chisporroteos se convertirán en la práctica en cortocircuitos.



Máxime cuando otros sindicatos que no son precisamente moyanistas comenzaron a avizorar que la piqueta presidencial puede caer sobre cualquier cabeza y entonces decidieron poner el pie en el freno en lo que inicialmente fue una carrera a toda velocidad para tratar de destronar al camionero. Más aún, algunos se animaron a sugerir que no es descabellado pensar que Moyano podría pretender un nuevo período al frente de la central gremial.



Los fantasmas en el mundo gremial comenzaron a reproducirse y a sobrevolar con más intensidad también cuando aparecieron algunas medidas, alimentadas además por diversas versiones, que apuntarían a las obras sociales, el corazón del poder sindical.



En ese marco trascendió la posibilidad de una acción también osada de Moyano, cual sería una demanda judicial para que el Estado salde una deuda con la obra social de los Camioneros.



Si esa presentación se concreta, no solo se profundizaría el resquebrajamiento de los puentes de Moyano con el Gobierno, sino que podría animar a otras organizaciones a ensayar ese mecanismo en caso de fracaso de las negociaciones políticas que se suelen desarrollar en otros ámbitos para conseguir esos fondos.



Pero indudablemente en lo inmediato la expectativa está puesta en ver la reacción de Moyano. Y en ese sentido, además del cuando, fundamentalmente como y hasta donde replicará esta nueva bofetada presidencial.
Fuente: 
(*) Agencia DyN