Sábado, 10 Diciembre, 2011 - 11:45

Correo de nuestros lectores
Tributo en vida a un grande del Chaco: Enrique Beveraggi

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El doctor Enrique Marcelo Beveraggi recibirá este domingo 11 el merecido homenaje que todos los buenos hijos del Chaco le debemos a esta notable personalidad. Se lo hará en vida, que es como se debería hacer siempre con nuestros ilustres ciudadanos.

El acto tendrá lugar en la Avenida Sarmiento, en su nueva Plazoleta a la altura del 1.100, en ceremonia que comenzará a las 19:00 y donde se impondrá su nombre a dicho paseo.



Contará con la presencia de autoridades municipales encabezados por la señora intendente Aída Beatriz Máxima Ayala y al que también comprometió concurrir el propio gobernador Jorge Milton Capitanich. La placa recordatoria ha sido encomendada a nuestro máximo artista Fabriciano Gómez. El homenajeado estará presente con su familia. El acto ha sido organizado por la “Fundación Dr. Julio García” y auspiciado por la Municipalidad de Resistencia que –al efecto- dictó la ordenanza
respectiva que lleva el Nº 10202. Habrá fanfarria y estará la Banda Municipal.



Todo se inició este año impulsado por esta Fundación y a instancias de la cual los ciudadanos Juan Manuel Troncha y Ricardo Horacio Zampa presentaron un proyecto que el Concejo Municipal lo convirtió en la citada Ordenanza Nº 10202. Y la misma significa un inédito instrumento legal administrativo que supera a todo lo conocido en la materia y como contrapartida a lo que sostienen algunos funcionarios de arcaicos espíritus, entre ellos muchos jóvenes, con imposición de una antigua –enantes, como afirma Cervantes en su Quijote- legislación que aún delimita a que para que sea posible este tipo de homenajes y actos, el homenajeado ¡debe estar muerto y sepultado con más de un quinquenio de años! Es decir que esas viejas ideas posiblemente desde ahora pierdan su estúpida vigencia porque, actualmente, impiden a la ciudadanía hacer una demostración en vida de sus afectos y agradecimientos a hombres y mujeres chaqueños -por nacimiento o adopción- que han hecho mucho, y siguen haciéndolo, por y para sus vecinos, en cualquier terreno de la vida y sin que importen banderías políticas ni de otro perfil ni credo religioso o ideológico, ni siquiera el color de piel ni origen social.



El homenajeado cumplirá sus plenos 81 años este martes 13 de diciembre y la “Fundación Dr. Julio García” le rogó su presencia en Resistencia, concretándose su venida. Fiel a su estilo amigable, el incomparable médico dejó en claro que debía alojarse “con los Peláez, por cuanto ellos siempre me han brindado su amistad sin retaceos”. Y la familia “Covadonga” cumple con esto.




El doctor Beveraggi –ver su currículum- es radical de alma y fanático de For Ever, además de resaltar que está siempre y permanentemente orgulloso de haber nacido en Bariloche y ser bien criado y formado en “su” Chaco.



Convirtió al Hospital Italiano en el refugio salvador, o cuando menos mitigante, de miles de chaqueños, en una cruzada donde hizo personalmente posible lo imposible: entre otras cosas encontrar y ordenar diligentemente camas, así como que los que tienen recursos paguen –recuerden que es un Hospital privado- o internando gratis a pobres y necesitados, pero eso sí a todos con igual trato: atención con las mejores eminencias médicas del país y la última tecnología en la materia, con más la acogida humana y solidaria del personal y el acercarse de innumerables chaqueños residentes en Buenos Aires y dispuestos a colaborar sin límites ni banderías políticas con sus coterráneos. ¿Alguien puede ignorar a que su gran tarea al servicio de “sus chaqueños”, impulsó a esa comunidad de residentes en la Gran Buenos Aires a que encontrara en esa ciudad de virreyes a otros innotos chaqueños practicando con sus coterráneos esa solidaridad sin límites? Ni siquiera cabe una tontuela interpretación de algún desubicado ante sus jocosos gritos en los pasillos de su Hospital: “¡Aquí no se atiende a sarmientistas!”, para después partir - raudamente y entre risas- a su solidaria tarea.



Este acto de hoy no ha sido programado como reunión de comité o unidad básica, ni lo rodean connotaciones ideológicas o sociales, deportivas o de color, culturales o religiosas. Será el reflejo fiel del sentir ciudadano como tributo a un octogenario ejemplar de hombre que continúa siendo un vivo ejemplo ciudadano para todos los chaqueños, por lo cual nos sentimos orgullosos de formar parte de una estirpe ciudadana en la que aparece el doctor Enrique Marcelo Beveraggi.




Lo de hoy, no es un mero trámite protocolar por cuanto lo que se diga y escuche no será parte de huecas palabras, de altisonante eco y destinadas a la vanidad de los humanos, sino que estará iluminado por esa llama motivadora para transmitir su chispa vital destinada a que el homenajeado reciba el cálido afecto de conciudadanos agradecidos con su esfuerzo en su proficua existencia, que estuvo destinada –más que nada- a brindar a sus congéneres una mejor calidad de vida en su tránsito terrenal.



Se hablará de un médico que dedicó tiempo y esfuerzo sin límites ni razón alguna más que alcanzar a ese mejor existir, por cuanto el doctor Enrique Marcelo Beveraggi jamás concibió un ¡no! ante problemas de salud que llevaron a Buenos Aires a niños, adolescentes, jóvenes, mayores y ancianos, buscando afanosamente paliativos para sus males físicos.

Es que el doctor Beveraggi solo tenia en cuenta una cosa: que el paciente provenga de “su” Chaco para, entonces, lograr que las puertas de su Hospital Italiano se abrieran de par en par y atenderlo con la diligencia del caso. Pobre o rico, funcionario ocasional u hombres y mujeres comunes, es que nunca existieron para él los imposibles, pese la condición social o política del necesitado. Ni unos más ni otros menos, todos los chaqueños por igual recibieron las atenciones de esa mente con mano generosa, capaz, experimentada, llena de sabiduría, amor y bondad.



Por eso, este domingo es una oportunidad única para agradecerle a quien ha sido un embajador sin cartera del Chaco en la Capital Federal, rindiéndole el merecido homenaje a quien dio todo de sí para que los chaqueños nos sintamos protegidos, refugiados, cobijados, con la calidez estructural que sirviera para mitigar dolor, pena, sufrimiento, que son los síntomas que rodean a un perdido y desconsolado enfermo en la gran urbe, buscando consuelo, cura, y –por sobre todas las cosas- trato humanitario de quienes pueden darnos el soplo de fe y esperanza para prolongar vida, con vistas a un mañana mejor.



No hacen falta tarjeta especial de invitación ni llamados solidarios, solo el recurso de la prensa para concurrir a un acto que debe lavar, entre otros, ignorancias de almanaques políticos que no entienden ni aceptan el sentir de la gente común.



Salud y larga vida es lo que cantaremos como un himno a quien, sin la menor duda, consideramos uno de los más grandes hombres orgullosamente adoptivos del y para el Chaco, que nos cuidó en Buenos Aires sin importar si nuestros apellidos tenían o no parentescos o recomendaciones políticas, plata u ojos verdes, piel blanca o negra, ni su credo religioso, allí siempre estuvo él, el doctor que nos insufló un soplo de esperanza y brindó acción práctica para curar o, cuando menos, paliar en algo nuestros males.



¡Gracias doctor Enrique Marcelo Beveraggi, el Chaco se pone de pie para brindarle el homenaje sincero de su gente!



(*) Presidente de la “Fundación Dr. Julio García”