Viernes, 2 Diciembre, 2011 - 10:19

Correo de nuestros lectores
Cuando todos tienen razón

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Las cosas suceden a veces en un mismo momento a todos, aunque cada uno no sepa lo que le pasa al que está cerca, en la esquina, a la vuelta o allá lejos. Así sucedió una mañana en Resistencia, mientras un remis trasladaba a un pasajero, el chofer con visible malhumor, frenaba de a metros, deteniéndose en cada esquina, retrocediendo, y mirando a su derecha dijo: “Son los manifestantes otra vez….”, y luego salieron palabras amenazantes entre dientes. El viaje costó el doble.

Los bocinazos no cesaban y Beto no podía avanzar, debía llegar a la escribanía. La frente se le perló de sudor, era casi de vida o muerte. Tuvo deseos de gritar… ¿A quién?



María tenía tu hijito calzado a horcajadas en su cadera, estaba ahí con otros compañeros, cansada mientras pensaba “no me alcanza… no me alcanza”, cuando alguien la alertó que debía correr…



Juan también estaba pidiendo su pase a planta, en esa misma esquina, sentía que nadie lo escuchaba. Pero era su derecho reclamar junto a otros.



Mientras, Tomás, se tapaba los oídos, le retumbaba la cabeza del dolor. El bullicio de la calle llegaba a su cama del hospital. Tomás, recién operado, pensó: “¿A quién puedo pedir ayuda?” Se dio cuenta de que en ese momento, a nadie, o que nadie lo escucharía.



Ese es el problema cuando los ciudadanos quieren o quisieran expresar su queja y se plantea “¿A quién? ¿Al Estado, al Ejecutivo, a la Policía, a Derechos Humanos, a Defensa del Consumidor, al Defensor del Pueblo, a un 0800…?” Puede ser, pero no siempre serán oidos.



Son momentos en que todos quisieran ser escuchados y necesitan que fuese “alguien”, una autoridad, quien los atienda; son sus intereses, sus urgencias, sus derechos, algunos naturales, otros adquiridos.



Lamentablemente los reclamos, los paros, los piquetes, generalmente resultan de rehén quienes hacen uso de la ciudad o de los servicios.



Son esos momentos en que todos tienen razón, o su razón.



Hay quienes los pueden hacer oir, o sentir, mientras muchos quedan en el medio de la tormenta, sin poder insinuar lo suyo.



Algunos tienen voz, otros quedan absortos con su silencio. Todos tienen sus propios intereses; “todos tienen razón”.



Dieguito, de un barrio más allá del Aeropuerto,
gritaba: “Mamá rápido… mamaá…!!!!”



-Esperá Diego… Aguantá… No hay ambulancias!!!!



Ese día, terminó con
sabor amargo.



La palabra derecho proviene del término latino directum, que significa “lo que está conforme a la regla”. El derecho se inspira en postulados de justicia y constituye el orden normativo e institucional que regula la conducta humana en sociedad.



El derecho es un conjunto de normas que permiten resolver los conflictos en el seno de una sociedad.



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