Lunes, 28 Noviembre, 2011 - 15:14

Pueden afectar hasta el 40% de un cultivo
Orban no quiere que la erradicación de las torcazas impacte en el medioambiente, en la economía o en las personas

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El Ministerio de la Producción delinea estrategias para combatir la plaga y evitar problemas ambientales y sanitarios. Convoca a los productores a trabajar en conjunto, pero cuidando el medio ambiente y la salud de la población. Aconseja avanzar en cultivos “no apetecibles” para la especie, como el cártamo, y cuestiona la deforestación sin control, que ocasionó entre otras cosas la extinción del principal depredador de esa ave: el zorro. De venenos, ni hablar.



El Chaco no aplicará en su territorio ninguna práctica para combatir las palomas que no esté previamente autorizada por el SENASA o la Nación ya que al utilizar venenos para exterminar la plaga que causa graves daños a los cultivos granarios. El ministro de Producción y Ambiente, doctor Enrique Orban, explicó que no se puede aceptar este tipo de actividades porque pueden desencadenar un desastre en aquellas poblaciones donde la paloma forma parte de la rutina alimentaria.



Orban recordó que la paloma ya está declarada como plaga por la Nación y es el Estado quien se tiene que encargar de crear las estrategias de control o de erradicación de la misma. Así respondió a la iniciativa impulsada por legisladores provinciales para declarar plaga a las palomas que asuelan el campo y las ciudades del Chaco, a fin de “preservar la salud de las personas, asegurando la sustentabilidad económica de la actividad agrícola y ganadera, y el ecosistema”. No obstante, el funcionario admitió que todo lo que se pueda hacer desde la provincia para ayudar a colaborar en lo que es control y erradicación es importante.



UN GRAN PROBLEMA

El ministro destacó que el problema de la paloma no es exclusivo del Chaco, sino de todas las provincias agrícolas. Recordó que, por ejemplo, en La Pampa se instalaron dos frigoríficos que la están procesando y la venden como escabeche a distintos lugares, a partir de la inmensa cantidad de reproducción que han tenido.



Orban explicó que la misma cosechadora de granos, de cualquier marca, tipo o tecnología, cuando hace su pasada por una franja de la chacra, va dejando algunos granos que se transforman en el alimento que necesitan las palomas para sobrevivir. “Yo no creo que exista una sola posibilidad de combatir la paloma, pero hay una sumatoria de actividades que si pueden ayudar a controlar”, subrayó el funcionario.



CARTAMO, UN FRENO

Orban explicó que el cultivo de cártamo puede ayudar a frenar el avance y la expansión de la paloma en suelo chaqueño, ya que se trata de un grano que no es apetecible para esta especie.



“Benefició mucho que hayamos superado, en el Chaco, las 55.000 hectáreas de cártamo este año, porque la paloma ni siquiera se le arrima debido a la semilla espinosa que tiene a su alrededor” señaló. Insistió así que puede ser una alternativa para alejar a la plaga, haciendo rotación de cultivos, sin que esto signifique pérdidas importantes para el productor.



PÉRDIDAS IMPORTANTES

El ministro de Producción admitió que no se cuenta con un registro exacto de los daños provocados por la paloma en los cultivos chaqueños, pero reconoció que los mismos revisten importancia si no se tomas las medidas adecuadas de prevención.



“Muchas veces los ataques de palomas generan pérdidas de hasta un 40 por ciento de los cultivos, porque se hacinan en un solo lugar y tienen además un monte cercano donde guarecerse” detalló. Remarcó además que estos animales actúan con más fuerza en aquellos lugares donde tiene agua para abrevarse. “Debido a las últimas lluvias, nosotros vamos a tener espejos de agua en toda la provincia, por lo que estamos ante la posibilidad de que esta plaga se extienda por más lugares”, apuntó.



LA AUSENCIA DEL ZORRO

Orban remarcó que el cambio del medio ambiente en los últimos años a partir del avance de la deforestación en muchos sectores de la provincia, alteró la fauna autóctona, con la desaparición de algunas especies, como el zorro, el principal depredador de la paloma.



Comentó que antes las palomas hacían nidos en arbustos o en árboles y hoy los hacen el suelo o en zonas bajas, a consecuencia de la eliminación de predadores, como el caso del zorro. Explicó que ocurre lo mismo con las iguanas y otras especies que han ido disminuyendo o despareciendo al haberse limpiado más hectáreas de bosques nativos. “El impacto biológico que genera el desmonte se siente después, cuando pasan los años, como hoy está sucediendo con la paloma”.



ESFUERZO DE TODOS

“Si cada propietario de campo hace un esfuerzo para bajar la población de palomas, estaremos dando un paso adelante para combatir y erradicar esta plaga”, aseguró el ministro y destacó que las expectativas para este año son que, el daño ocasionado por las palomas sea menor que el sufrido en la campaña anterior.



Contundentemente el ministro de Producción afirmó que no se permitirán ninguna práctica para combatir la paloma que no esté autorizada por el SENASA o por la Nación. Recordó que Chaco firmó un convenio con todas las provincias donde se adhirió a lo que resolvió el gobierno nacional cuando declaró a la paloma como plaga.



Orban destacó que al tomar esta determinación, la Nación puede presupuestar actividades que tengan que ver con el control y la eliminación de las palomas y de otras especies que también hayan sido declaradas como plagas. “Y nosotros vamos a cumplir con lo que hemos adherido”, afirmó.



NO A LOS VENENOS

El responsable de la cartera productiva chaqueña señaló que hay productores que quieren que el gobierno le autorice el envenenamiento de las palomas, pero, tajantemente, aseguró que no ocurrirá eso. Explicó que puede llegar a causar un desastre inmanejable. “Hay vecinos que están haciendo esta práctica y esto puede generar un descontrol; mucha gente caza la paloma para alimentarse y si el animal estuvo contacto con algún veneno, puede terminar todo en un verdadero desastre”, insistió Orban.



Finalmente, el ministro de Producción subrayó que los pesticidas que se están utilizando para la eliminación de estas plagas son productos muy fuertes, muy concentrados, altamente perjudiciales para la salud de los humanos. “Hay que tener mucho cuidado”, concluyó.