Jueves, 24 Noviembre, 2011 - 16:49

Diarios de papel Vs. Diarios digitales: a confesión de parte...

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La sentencia nos dejó impávidos. “El periódico JAMÁS morirá!!! ¡Al periódico nunca lo reemplazará Internet!”. El anónimo remitente que defendía esta postura (un tahúr que parecía olvidar que para que todo el mundo se enterara no estaba usando el correo postal sino el e-mail y las redes sociales) nos regalaba acto seguido un simpático catálogo de las ventajas de la tradición papelística.

Lo dividía en varias categorías: usos domésticos, educativos, comerciales, festivos y “otros”.



USOS DOMÉSTICOS DEL DIARIO DE PAPEL


Madurar fruta, recoger la basura, limpiar los vidrios, envolver huevos, alinear las patas de la mesa, empacar la vajilla en la mudanza, tapizar el piso de la jaula del pájaro, recoger la caca del perro, cubrir los muebles y el piso antes de pintar, evitar que se meta el agua debajo de la puerta, proteger el piso del garage si el auto gotea aceite, matar moscas, cucarachas y demás insectos rastreros y, en época de crisis económica, limpiarse después de ir al baño.



USOS
EDUCATIVOS


Pegarle al perro en el hocico cuando se orina en la casa, recortar
letras y fotos para las tareas de los
niños, elaborar títeres o
piñatas, hacer barcos de papel, arrancarle el pedacito en blanco de arriba
para anotar números de teléfono.



USOS
COMERCIALES


Ensanchar
zapatos, rellenar los bolsos para que conserven su forma, envolver el pescado, envolver clavos en la ferretería, hacer un sombrero de pintor o albañil, dar trabajo
a
periodistas, envolver
flores, cortar moldes para modistas y sastres, envolver
cuadros.



USOS FESTIVOS

Para prender la leña del asador, rellenar las cajas de los regalos sorpresa, fabricar el embudo de mago que desaparece el agua.



OTROS
USOS


Para que los secuestradores usen sus
letras en las cartas, hacer bolitas y pegarles a los compañeros de clase, como paraguas para que la lluvia finita no dañe el peinado, para que los malos en las
películas escondan el revolver, como funda para guardar el machete, para esconderte detrás de él cuando no querés que te vean.



Y por último y “menos” importante: para enterarse de las noticias.




El anónimo autor nos dejaba para el final la más gloriosa de sus conclusiones: “Te quiero ver en el baño cuando se acaba el papel higiénico... ¡y sólo tenés la notebook!”



OBSERVACIONES DIGITALES

Releyendo los diversos usos del papel de diario podríamos establecer también algunas categorías: según el autor del opúsculo, los diarios sirven para:


  • Envolver y rellenar cosas

  • Fabricar sombreritos y embudos (no sirven para el origami)

  • Esconderse

  • Dar trabajo a los periodistas.




En rigor, para rellenar o envolver cosas se puede usar todo tipo de papel, igual que para hacer sombreritos y para limpiarse el traste (aunque es preferible el papel higiénico y, por qué no decirlo, el bidet: ese simpático y nunca suficientemente reconocido artefacto del baño).



El problema no son los usos que se le dé al diario una vez “inutilizado” como fuente de información; el problema es si se justifica el costo: ¿“En época de crisis económica” no tenemos papel higiénico pero seguimos comprando diarios para poder limpiarnos después de hacer nuestras necesidades? Es improbable.



Hagamos la cuenta: un matutino local cuesta $ 4 por día, y $ 5 los domingos. Un mes de 30 días con 4 domingos supondría, si uno compra el diario todos los días, un gasto de $ 124. En un conocido hipermercado de Resistencia, 12 rollos de papel higiénico de marca cuestan $14.79. Conclusión: por $ 124 el interesado podría adquirir la friolera de 100 rollos de papel higiénico y evitar tener que usar la notebook para tan delicada tarea.



Finalmente, para dar trabajo a los periodistas y para enterarse de las noticias (sobre todo en tiempo real) están las radios, la tele y, por qué no decirlo, ¡los diarios digitales!