Lunes, 21 Noviembre, 2011 - 21:24

Análisis
Agujero negro para los fondos del Congreso

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Como producto de la inflación y/o del aumento de la burocracia pública designada por criterios políticos, el gasto del Poder Legislativo Nacional (PLN) se habrá incrementado nominalmente siete veces entre los años 2004 y 2012.



En el primer presupuesto de la Administración Pública Nacional elaborado por el presidente Néstor Kirchner, correspondiente al año 2004, el total asignado entonces al PLN fue de $ 397,7 millones. Para 2012, con su esposa Cristina Fernández de Kirchner en el gobierno, el mismo ítem alcanzará los $ 2.794,5 millones. De esta manera, durante las dos gestiones K, el presupuesto del Legislativo crecerá $ 2.396,7 millones, 604% por encima de la primera asignación y entre los incrementos más notorios se encuentran Gabinete de Autoridades Superiores (8.274%), Publicidad y propaganda (1.318%), Pasajes y viáticos (410%) y Construcciones (13.189%).



Si se tiene en cuenta el Presupuesto 2001, cuando estaba vigente la Ley de Convertibilidad, hacia 2012 el gasto del Congreso aumentará 265 millones de dólares, 68% en esa moneda. Es decir, el gasto asignado al PLN en 2001 fue de 389.565.687 pesos/dólares y para el año próximo será de US$ 654,4 millones, tomando la cotización del dólar fijada por el Banco de la Nación Argentina el 2 de noviembre de 2011. Luego de la devaluación monetaria de 2002 y el fin del régimen de Convertibilidad, el gasto del PLN solamente creció 2% entre 2001 y 2004 e incluso su personal se redujo en ese período de 9.852 a 9.587 agentes.



Pero, a partir de 2005 el presupuesto total del PLN y la cantidad de empleados volvería a crecer sin parar hasta la fecha, siendo durante la etapa presidencial de CFK en la cual alcanzaría niveles sin precedentes. Solamente de 2010 a 2012, el gasto del PLN se incrementará en $ 1.377,4 millones y el personal sumará 793 nuevos agentes, aunque en toda la etapa kirchnerista el personal total pasó de 9.587 a 11.417 (19,1%).



Precisamente, en un ámbito históricamente criticado por su improductividad laboral y clientelismo político, es donde se debería aplicar una reforma administrativa meritocrática que termine con las arbitrariedades y los privilegios del personal legislativo. Al respecto, la mayor transparencia del Senado de la Nación permite obtener datos reveladores, al brindar la nómina de empleados y la dependencia en la cual están asignados, lo cual se oculta en Diputados por razones obvias.



Como ejemplo del número de personal cuya necesidad es cuestionable, en la Cámara Alta están asignados 114 empleados en la Intendencia del Palacio, 84 en la Intendencia del Edificio Alfredo Palacios, 80 en el Bloque de la Unión Cívica Radical, 25 en el Museo Parlamentario, 17 en la Delegación Argentina del Parlamento Latinoamericano, 17 en el Instituto Federal de Estudios Parlamentarios, 12 en la Orquesta Juvenil de Cámara, 10 en la Unidad de Enlace con el Parlamento del Mercosur y 102 en la Dirección de Automotores (para 72 senadores y el vicepresidente de la Nación).



Un reciente estudio de CADAL ya ponía en evidencia la escasa información que brindan la mayoría de los legisladores nacionales, por eso es lógica la complicidad en no poner la lupa en el propio ámbito de su desempeño público.



Quizás el antecedente más cercano se registre en 1986, al debatirse la ejecución del presupuesto nacional de 1985 y en cuya oportunidad un legislador recientemente ingresado a la Cámara Baja por la provincia de Santa Fe, Alberto Natale, intervendría en el recinto planteando una serie de valiosas referencias sobre que el Congreso no apueba su propio Presupuesto y acepta implícitamente "la asignación de créditos hecha por el Poder Ejecutivo".



Las referencias del político demócrata progresista, recientemente fallecido, cobran hoy en día mayor actualidad, dado que el incremento previsto para el año 2012 en el Presupuesto del PLN es el mayor que se registra desde el retorno a la democracia y porque de acuerdo a trascendidos periodísticos, en lugar de recortarlo, los legisladores aumentarán aún más sus propios gastos.



(*) GABRIEL C.SALVIA y VERONICA E.REPOND son, respectivamente, director general e investigadora asociada del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América latina (CADAL).
Fuente: 
Agencia DyN