Sábado, 19 Noviembre, 2011 - 11:12

Tras alerta de nuevas confiscaciones
Los bancos se quedaron sin US$ 1700 millones en dos semanas

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De alrededor de US$ 650 millones en la primera semana de vigencia de los nuevos controles, se aceleraron hasta los 1044 millones en la semana siguiente, por la ola de rumores sobre posibles confiscaciones. Es el 11,4% del total de depósitos en esa moneda, un ritmo de caída mayor que el que se vivió en Grecia.

Así, se comprueba que en diez días los argentinos "sacaron los dólares de los bancos a una velocidad 20 veces superior a la que lo hicieron los griegos de sus bancos en el último año", observó el economista Miguel Bein anteayer, al clausurar un seminario del Banco Industrial.



El ritmo de salida, sin embargo, se habría reducido a la mitad en los últimos días por el efecto balsámico que tuvo una norma del Banco Central (BCRA) para asegurar la disponibilidad de dólares en la mayor cantidad posible de sucursales de los bancos, para evitar que frustrados retiros sirvieran de cultivo a los rumores.



"La evolución esta semana resultó sensiblemente más favorable que en las semanas previas. Claramente se registró una importante desaceleración en los retiros, que fueron mínimos en los últimos días de la semana, lo cual anticipa un mejor escenario", se ufanó el vicepresidente del BCRA, Miguel Pesce. Para el presidente de ABA (la asociación de la banca extranjera), Claudio Cesario, "marca un claro cambio en la tendencia que se venía observando desde que se implementaron las nuevas medidas cambiarias".



Sin embargo, una lectura más profunda de los retiros parece recomendar cautela al respecto. La tasa de caída de los depósitos en dólares llegó al 20% entre las colocaciones en cajas de ahorro (que representaban el 48% del total), pero resultó 5 veces menor entre los plazos fijos (restaron US$ 160 millones en la última semana, una cifra similar a la previa), cuyos retiros no son inmediatos.



"Al día de hoy, nada me lleva a pensar que aquellos ahorristas que están esperando que se cumpla la fecha de vencimiento de su plazo fijo no se tienten de retirarlo", apuntó ayer a La Nacion un banquero que, si bien se reconoce aliviado por lo ocurrido en los últimos días, cree que esta crisis aún está lejos de haber sido superada.



Los plazos fijos en dólares explicaban el 52% del total de colocaciones en esa moneda bajo administración de los bancos. "Si la tranquilidad no regresa, nada invita a pensar que se mantengan depositados en los bancos", coincidió un analista.



RAZONES Y COSTOS

La fuerte baja en el stock de depósitos en dólares se dio en el marco de la ola de desconfianza generada por las medidas que lanzó el Gobierno para desalentar o reprimir las compras de dólares del público, al habilitar a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para que autorice o deniegue esas operaciones con criterios que aún nadie logra establecer con claridad.



Ese intenso drenaje, que tuvo su pico el pasado viernes 11 (cuando los retiros llegaron a US$ 300 millones, más del 2% del stock), además ayudó a erosionar las reservas en 1000 millones en el mismo lapso (el derrape llegaba a los US$ 1575 millones hasta el jueves), dado que más de la mitad de esos depósitos estaban a su vez colocados como encajes en cuentas del Banco Central (BCRA) y, como tales, se computaban como parte de esa tenencia.



La ola de retiros está lejos de poner en riesgo al sistema bancario, que mantenía una muy elevada liquidez (disponibilidad) de dólares. El saldo entre lo captado del público y lo prestado a empresas ligadas a la actividad exportadora, que antes del inicio de la corrida arrojaba un superávit de US$ 5276 millones, se había reducido a US$ 4329 millones hasta el pasado viernes. Sigue siendo una posición holgada, aunque con tendencia marcadamente decreciente.



Pero afecta la principal y más barata fuente de fondeo que los bancos argentinos tenían para dar financiamiento a las empresas exportadoras a precios muy competitivos. Como pagaban tasas de apenas 1 a 2% anual por esas colocaciones, las prestaban a un promedio del 6% anual (y en muchos casos menos) a plazos de 180 días, en el marco de la fuerte competencia que libraban para obtener rentabilidad de esos depósitos.



La amenaza cada vez más latente es que ese beneficio quede abolido ahora por el cuello de botella que la ola de retiros provoca en la liquidez en dólares de los bancos, en momentos en que el país más necesitaría alentar sus ventas al exterior para obtener lo que hoy escasean: dólares.



Sería el segundo gran contrasentido de las medidas que lanzó el Gobierno: por los retiros de depósitos no sólo se aceleró la caída de las reservas, sino que, además, podría verse afectada marginalmente la actividad exportadora. De allí el pedido que les transmitió anteayer la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, a los banqueros de ABA para que, en caso de necesidad, privilegien los pedidos de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) "que no tienen otro mostrador al que ir para buscar ese tipo de créditos".



En forma paralela, como adelantó La Nacion ayer, el Gobierno ya negocia nuevas líneas de créditos en dólares ante la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que la oferta de líneas para exportadores no corra riesgo de ser discontinuada. Lo que el "parche" oficial no podrá evitar es que los créditos que se fondeen de esa manera sean más caros que los que existían hasta ahora.



(*) La Nación
Fuente: 
La Nación