Sábado, 19 Noviembre, 2011 - 10:30

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Violencia social

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Cuando se habla de “lo social” se refieren a un sector de bajos o muy bajos recursos. Aunque la violencia se da en cualquier estamento de la sociedad, las noticias han sacudido con la muerte de niñas en manos de personas de su entorno familiar, hoy se llaman Avril , Estela Soledad.

La sociedad se siente convulsionada por tanto dolor, la bronca y la impotencia tiende a querer señalar culpables o castigos, y piden intervención a quienes manejan la seguridad y la justicia.



Si se tuviera en cuenta el modo de actuar con violencia es probable que saltaría a la vista el por lo compulsivo, un manejo exagerado del enojo, arrebatos y sus instintos, que dejan marcas, estigmas, y experiencias amargas. Un lenguaje en el que se dan rienda suelta a los sentimientos y las emociones con total ceguera.



Tomando las palabras del ministro “bajar los niveles de violencia social”, es empezar a considerar que esa violencia es el lenguaje casi salvaje cuando no se conoce otras maneras de expresarse. No lo pueden ni saben verbalizar, y se convierte en un impulso brutal.



De ahí que haya niños golpeados, violados, mujeres maltratadas, ancianos lastimados. Acciones violentas porque “sí”. El modo que lo hacen es utilizando sogas, cables, palos, aunque para muchos esté permitido.



¿Tiene que ver con la pobreza? No, no tiene que ver con la pobreza, tiene que ver con la ignorancia y el hacinamiento.



Si realmente preocupa y duele habría que trabajar con esos sectores “descomprimiendo” la miseria que desencadena apetitos, malestar, rechazos, que lo expresan a golpes, esto, podría ser desde un proyecto que permita mejorar el hábitat y los hábitos, con un seguimiento de agentes sociales que los inste a modificar modos de vivir por otros más saludables, es probable, que la impotencia, el abandono y la desidia, y los apetitos propios del hacinamiento, comiencen a menguar dando lugar a otras emociones menos conflictivas. Esto se aprende, pero también se enseña.

No existe cambio sin acompañamiento.



Hay un sector considerable que por lo primitivo del manejo de sus instintos, debe considerarse como una franja en franco riesgo. Y no es difícil detectar sus víctimas. No significa que todos son delincuentes potenciales, son personas que no al no conocer el alcance de sus excesos caen en situaciones que a veces rayan lo trágico.

Nada justifica que estas pequeñitas hayan muerto, sólo se trata de pensar como evitar que se repita.



Se está hablando de extremos, pero los extremos, también existen.

“el ministro de Gobierno Juan Manuel Pedrini pidió bajar los niveles de violencia social”.Puede que tenga eco, ojala lo que así sea.



(*) [email protected]