Miércoles, 16 Noviembre, 2011 - 21:17

Cristina pone en juego su capital político

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Cristina Fernández comenzó a gastar tempranamente su capital político, obtenido el pasado 23 de octubre, a cuenta de un segundo mandato en el que el recorte del gasto es el protagonista.



Aún no transcurrió un mes del contundente triunfo electoral, para que la Jefa de Estado tomara una serie de medidas basadas en el recorte de subsidios, que son rechazadas por la sociedad por dos cuestiones básicas, al margen de poner en tela de juicio su razonabilidad.



En primer lugar, a nadie le gusta que "le metan la mano en el bolsillo" de una vez, de manera importante, con aumentos de tarifas. Por más que pueda pagarlo holgadamente. Y en segundo término, el gobierno nacional nunca reconoció que la inflación, el aumento del gasto, la crisis internacional y otros factores de la economía, lo obligaron a este recorte que, pese a su efecto en la opinión pública, apenas cubre poco mas del 6 por ciento del paquete de subsidios global, en el que la energía es la principal subvencionada.



"Da la sensación que Cristina quiere tomar las medidas necesarias para corregir el gasto, antes de su segundo mandato", deslizó una fuente kirchnerista. Sin embargo, esa estrategia sólo tendría sentido si a partir de diciembre anuncia una serie de medidas tendientes a contrarrestar el inevitable enfriamiento de la economía y a incentivar, por ejemplo, la inversión. De lo contrario, su capital político no será el mismo.



Hacía tiempo que la conformación de una gabinete nacional, sobretodo en la era k, no generaba tanta expectativa, en particular en la figura del próximo ministro de Economía. "Es hora de que se haga cargo de la Economía un Roberto Lavagna, un técnico capacitado para pilotear esto", azuzó un dirigente radical que pidió reserva porque una declaración pública de ese tipo sería un bochorno para su partido.



La oposición, mientras, reflejó una vez más su atomización. Mas allá de las diversas opiniones ante las medidas que vienen siendo anunciadas, lo cierto es que ninguna de las fuerzas fue capaz de presentar una posición orgánica, con un análisis de fondo.



Por caso, el radicalismo está inmerso en sus propias internas de internas, en la que alfonsinistas, intendentes críticos y otros sectores se disputan el timón de una nave, desde hace años, a la deriva.



El macrismo quedó preso de las necesidades de la Nación y por estas horas dedica sus energías en sopesar la conveniencia de la propuesta de la Nación de trasferirle los subtes.



En ese contexto, el peronismo en su amplio espectro celebrará mañana el Día de la Militancia, aunque sin más argumentos que el del pasado 23 de octubre. Mas allá del apoyo público a las medidas adoptadas por la Casa Rosada, los históricos dirigentes justicialistas desconocen cuáles serán los próximos pasos de la presidenta. Es más, ante la falta de rivales o enemigos explícitos -grupos económicos, el gobierno de los Estados Unidos, algun líder opositor o la Iglesia- se torna más difícil para el oficialismo "echarle la culpa a alguien".



Por primera vez, la presidenta ha quedado expuesta respecto de su gestión y las internas palaciegas, comienzan a filtrarse en boca de los propios interesados.



(*) Periodista DyN



Fuente: DyN