Sábado, 12 Noviembre, 2011 - 18:19

Análisis
Dólar
La Economía, expuesta a una nueva crisis internacional

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Durante octubre el Banco Central (BCRA) vendió 2.000 millones de dólares en su estrategia de no dejar subir el tipo de cambio, en un contexto de fuerte salida de capitales que se estima llegó a los 3.800 millones de dólares en ese mes. Los guarismos implican que el BCRA terminó financiando el 50 por ciento de la salida de capitales con sus reservas.

La dolarización fue en ascenso durante todo el año y alcanzó magnitudes que absorbían parte de las reservas del BCRA los últimos meses, por lo menos al actual tipo de cambio oficial. En perspectiva, el BCRA compró u$s5.500 millones en el primer semestre del año, en julio dejó de comprar divisas, para luego empezar a vender los meses siguientes: 1.200 millones, 1.500 millones y 2.000 millones en agosto, septiembre y octubre, respectivamente.



La dolarización no sólo era creciente, sino que se mostraba a ritmo exponencial, a punto tal que en la última semana de octubre el BCRA llegó a perder reservas por 800 millones de dólares, magnitud que precipitó en imponer restricciones en el mercado de cambios con el único objetivo de dificultar a los privados el acceso a la moneda extranjera, y en consecuencia, a las reservas del BCRA.



En su esencia, desde fin de octubre empresas y personas necesitan la autorización de la AFIP para poder comprar divisas, y sólo en magnitud compatible con sus declaraciones juradas y/o presentación de ganancias.



Tras la medida, las reservas del BCRA perforaron el piso de 47.000 millones en noviembre, ya no producto de la venta de dólares, la cual está en "pausa" ante las nuevas restricciones, sino que ahora la pérdida responde principalmente a la contracción de los depósitos en dólares del sector privado, producto de la desconfianza que generaron las nuevas medidas implementadas. Si se suma los primeros días de noviembre, el BCRA ya habría perdido todo lo comprado en el primer semestre del año, magnitud equivalente al 10 por ciento del stock de reservas desde el máximo que alcanzaron a mitad de año.



Los depósitos en dólares del sector privado alcanzan los u$s14.800 millones en el sistema financiero, de los cuales u$s7.900 millones están depositados en el BCRA en concepto de encaje, en tanto que u$s9.800 millones responde a prestados a privados sólo vinculados al comercio exterior, para evitar descalce de monedas.



Ahora bien, la dolarización por parte del sector privado responde a la lectura a que argentina está mucho más expuesta que en 2008 para afrontar una nueva crisis internacional. Al menor crecimiento en EE.UU., se agravó la crisis del euro anticipando recesión en Europa (como mínimo), y que para Argentina se suma un menor crecimiento de Brasil, con devaluación de su moneda, y un menor precio de la soja, actualmente en 430 la tonelada. Todo el combo permite anticipar que las exportaciones dejarán de crecer a guarismos de dos dígitos, e incluso no se descarta que no crezcan en 2012 si la soja no vuelve a los u$s 500 la tonelada.



Al posible freno en las exportaciones en 2012, se suma que desde la crisis subprime a la actualidad, Argentina perdió los superávit gemelos: fiscal y externo. Si bien ninguno de ellos refleja déficit significativos e incluso se encuentran entre los más chicos de Latinoamérica, advierte que se agotaron los colchones macroeconómicos que permiten atenuar el impacto de un shock externo sobre el nivel de actividad económica.



En números, el resultado fiscal primario cerraría 2011 con un déficit de 0,8 por ciento del PBI, en tanto que la cuenta corriente del balance de pagos reflejaría su primer déficit en la post convertibilidad de 0,6 por ciento del PBI. Señal inequívoca que se agotó el colchón cambiario, más allá del tecnicismo que se acuda para calcularlo.



Sin superávits gemelos, ni acceso al mercado de deuda, ni margen para absorber más apreciación real del tipo de cambio sin que ello no ponga el otro pie en el camino al atraso cambiario, incrementa la posibilidad de una devaluación como variable de ajuste, más aún si empeora el contexto internacional. Advirtiendo que la crisis del Euro está en terreno desconocido, no por su potencial desenlace sino por la magnitud de países afectados, lleva al sector privado a querer cubrirse del potencial impacto en la macro local.





En suma, la crisis del euro y una macro local más expuesta a su desenlace, aumenta la demanda de dólares en el mercado local ante la posibilidad de que el tipo de cambio sea la variable que absorba parte del impacto, para evitar que sea sólo el nivel de actividad y/o las reservas del BCRA.



No obstante, el BCRA actuó como si los sucesos externos fueran transitorios y/o la macroeconomía local no estuviese expuesta, decisión que ya le costó u$s5.000 millones de sus reservas los últimos cuatro meses, además de dejar subir las tasas de interés y ver como desacelera el nivel de actividad si todos compran dólares en vez de bienes y servicios, e incluso generar un temor infundado sobre el sistema financiero con holgada liquidez para afrontar situaciones adversas. Llamativamente todo para defender un tipo de cambio que ni el proyecto de ley de presupuesto 2012 convalida ($4,40 promedio anual).



(*) Ramiro Castiñeira es economista jefe de Econométrica.
Fuente: 
DyN