Viernes, 11 Noviembre, 2011 - 11:41

Destacó que su acción fue "pacífica y legítima"
El abogado comprador mostró las pruebas que muestran la legalidad de la operación

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El mediodía de ayer se vivieron tensos momentos cuando los ocupantes de una casa en calle Entre Ríos 1180 que ante una orden de desalojo amenazaron con hacer estallar una garrafa. La orden fue dictada por el juez de Garantías Jorge Albrecht dadas las pruebas que presentó Federico Figueroa que compró la propiedad a Carmen Giménez, tía de los ocupantes, que vivía hace 20 años en la vivienda heredada por su madre y por lo tanto tenía la posesión de la misma. DiarioChaco accedió a la documentación que avala la declaración de Figueroa.

Figueroa explicó que realizó la compra el 17 de marzo, con escribano público, con boleto de compra-venta. La vendedora fue Carmen Giménez que le ofreció la casa, libre y desocupada. La vendedora estuvo 20 años en la casa y cumplido ese plazo pasa a tener los derechos posesorios de la misma. Además mencionó que hubo vecinos que fueron testigos de la transacción. Por lo que remarcó que el realizó la acción de manera pacífica, legal, legítima y que todas las personas que ahora reclaman sabían de la transacción.



Además se denunció una posible maniobra por parte de la vendedora, pero remarcaron que la compra fue de buena fe y le pagaron el total del precio fijado.

Concretada la venta, Figueroa indicó que procedió a poner cerraduras en la propiedad y horas después, Francisco Giménez que vivía junto con otros familiares en cercanías de la casa, rompió los candados y se instaló en el lugar con su pareja y sus hijas.



Inmediatamente, el abogado hizo una denuncia y en el acta policial quedó constatado que los jóvenes ingresaron a la casa con violencia. En el acta se marca que Francisco Giménez manifestó ser el propietario del inmueble, aunque no supo acreditarlo y que reside desde la fecha de la denuncia (18 de marzo).



Ante la ocupación de la casa recién comprada, se procedió a efectuar todos los pasos legales y la causa llegó hasta la Cámara de Apelaciones, y esta entidad ordenó a la Fiscalía que se realice el desalojo que finalmente se realizó ayer, casi a 8 meses de la denuncia.



Esa orden pasó a la Policía y el resto es conocido, los ocupantes de la casa amenazaron con hacer explotar una garrafa si los sacaban del lugar. Ante estas circunstancias los efectivos retrocedieron y dejaron sin efecto el operativo.



Lo que especificaron los policías actuantes fue que no pudieron concretar la orden y la enviaron nuevamente hacia la Fiscalía.



El escribano Pablo Ayala Figueroa Alvaredo, que acompañaba a Figueroa remarcó que no conoce ninguna norma del Código de Procedimiento ni del Penal que autorice al efectivo policial a alegar que no pudo cumplir la orden y lo remita de nuevo a Fiscalía.

En la línea de investigación se planteo una posible estafa de la vendedora Carmen Giménez, pero la causa se centra en el delito de “Usurpación”.



El letrado señala desconocer como terminará el conflicto y resaltó la frustración que produce cumplir todos los pasos legales y ver relegado su derecho ante personas que utilizan la fuerza. Vale mencionar que durante todo el proceso que se inició en marzo, los ocupantes nunca presentaron ante la Justicia, documentos que prueben sus derechos sobre la propiedad.