Martes, 8 Noviembre, 2011 - 10:15

Correo de nuestros lectores
Mal llamada "violencia escolar"

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“Familiares de Lucas Javier Cisneros el adolescente de 16 años asesinado en septiembre indicaron que se “sienten perseguidos”. Reclamando justicia, el próximo 18 de noviembre junto a familias que sufrieron el asesinato de unos de sus miembros marcharán por las calles de Resistencia”

Traje un fierro ”, le dijo Leonel a Cinthia Rodríguez, de 16 años. Ella no le creyó: “Mirá si vas a traer una pistola a la escuela”, devolvió ella. El chico, de 17 años, sacó un arma de la cintura que, por causas que se investigan, se disparó”.



Queja. “Se sabía que era un pibe con problemas”, dijo la abuela de la chica.



A veces, se sabe…

Estas son algunas de las tristes noticias que se leen a diario.



Este tema debe producir cansancio, pero más que un tema son los hechos frecuentes que se desatan y producen estupor.

La escuela no genera violencia, no es escolar la violencia,
es el espacio donde se manifiesta la agresividad
de aquellos chicos que la expresan allí públicamente, pero que sus actos y sus desmanes se pueden producir en cualquier ámbito, y a cualquier hora, porque
lo llevan dentro. Y lo que ocurre en el seno familiar, quedará allí en silencioso testimonio.



Pero es una realidad, que duele, que golpea, que desestabiliza y se teme.

¿Qué hacer? No es la escuela común la encargada de vencer esa violencia. Ya es una cuestión para ser tomada desde especialistas junto a
las autoridades que gobiernan con estrategias a modo de educación preventiva al delito.



No se necesita más
cárceles. Más que rehabilitar, se debiera pensar en instituciones que los “habiliten hacia la
convivencia” antes que ocurra esas situaciones que se pueden avisar .

Conociendo los perfiles
de chicos violentos deberían concurrir a otra modalidad educativa
a
instituciones donde sus normas y sus programas sean tengan lineamientos diferentes,
Ellos y quienes los rodean están en situación de riesgo
Este relevamiento o captación de la información no es imposible realizar.



No podemos admitir estos hechos como circunstancias corrientes y hasta comunes, porque
no lo son. Apelar
solamente de dar oficios para sortear su vida, no es la solución.

Estos chicos, que tienen un perfil que son producto
de esta década, poseen características y situaciones que van más allá de aprender a usar las herramientas. Algunos ya usan armas

Sino de incorporar las mismas leyes que rigen a todos los ciudadanos y formarlos para la vida cívica y civilizada.



Instituciones con figuras docentes especializadas,
profesionales,
programas especiales incorporando valores, autoridad, ocio, autoestima, y una disciplina que permita convertirlos en ciudadanos.Psicólogos, psicopedagogos, referentes de la autoridad, y espacio de reflexión de valores, no a modo de prédica, sino de vivencias del descubrimiento personal y la empatía en actos cotidianos.



Desconocen los efectos de la destrucción tanto como de la construcción personal o colectiva.

No valen solamente crearles espacios de recreación para matar el tiempo libre. Habría que habilitarles espacios de “creación personal”. Tiene que ver con el conductismo.

No se resuelve con castigos, ni tampoco sobrecargando al docente común con jóvenes en conflicto con sí mismos, antes de tener conflictos con la ley.



Es todo un trabajo,
cuando la sociedad entra en crisis, entonces las políticas deberían ser adaptadas en consecuencia. Si consideran que la realidad habla por sí sola, podrían tratar de encontrar una respuesta a situaciones que dejaron de ser una excepción.

Si creen que tienen las herramientas para solucionarlo, háganlo enseguida.



Y si consideran que esto es sólo una situación pasajera, lamentaremos ver muchas víctimas más , considerando que estos jovencitos que no fueron atendidos exigidamente, también serán víctimas de sus excesos.



Ahora son “extensiones huérfanas de la sociedad”, sin rumbo y me animaría a expresar: sin futuro.



Hay dos opciones: tomar medidas para cambiar, o ser concientes que la
sociedad está expuesta y desprotegida.

Mientras tanto, son noticias.



(*)[email protected]