Viernes, 4 Noviembre, 2011 - 17:13

Al cumplirse 36 años de su muerte
La Concertación Forja recordó al sindicalista Agustín Tosco

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“Hubieron sindicalistas honestos, valientes, convencidos, pero se nos hace difícil encontrar una cualidad que a nuestro modo de entender solo lo reunió Agustín Tosco: que es integridad”, manifestaron en un comunicado con el que pretenden homenajear y recordar a Agustín Tosco quien sostienen fue “atípico en la historia del Movimiento Obrero argentino”.

El resto del comunicado dice lo siguiente:

Porque se tiene que ser integro para ganarse con la conducta la representación de los compañeros, para hablar de igual a igual en el mismo lugar de trabajo, para ganarse el pan con el sudor de la frente y el sacrificio de sus manos, para actuar y decidir sin especulaciones personales, solamente obedeciendo el mandato de una asamblea.



El entendió como pocos que las reivindicaciones laborales por si solas no hacían a la cuestión de fondo que la sociedad y sobre todo la clase trabajadora requería. Sabia y lo tenía muy en claro el camino que las políticas sociales debían tener independientemente de las luchas políticas partidarias. Porque mientras los Rucci conciliaban con la dictadura militar y esperaban las instrucciones desde Madrid, el gringo Tosco concientizaba a los trabajadores, estudiantes, y a la ciudadanía que la lucha contra la dictadura y el sometimiento estaba en nuestras manos en nuestro coraje, en nuestra voz. Porque cuando la dictadura lo encarcelo rechazo todo privilegio que los burócratas participacioncitas le ofrecían, porque no traiciono a su clase aunque le costara el encierro y la humillación.



Porque la impronta de Tosco va mucho más allá del Cordobazo, es la que nos compromete como ser humano a sentir y vivir con y para el otro, que el daño que produce el sometimiento lo sufrimos todos.



El "gringo" había nacido un 22 de mayo de 1930 en Córdoba y murió un 4 de noviembre de 1975, solo tenia 45 años, en un hospital de Buenos Aires clandestinamente atendido, perseguido por un gobierno peronista… ¡que paradoja!