Jueves, 3 Noviembre, 2011 - 20:16

El aborto, y otro debate más

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Toda la sociedad convulsionada, una vez más, por "El debate sobre....". Y la verdad es que vale decir que la sociedad y sus representantes viven "abriendo, y reabriendo debates". Supe expresarlo ya una vez en una nota de opinión. No está mal debatir: el problema es que nunca se concluyen los debates. Seriamente, digo. Nunca se cierran.



Que bajar la edad de imputabilidad, que reelecciones, que aborto, que educación. Y acá estamos: con delincuentes cada vez más chicos, con dirigentes cada vez más embebidos en sus cargos (no en la pasión que ese trabajo les demanda), y sin llegar a puntos concretos sobre temas tan delicados como el último. Es decir que los debates, no llegan a ningún lado.



Muchos dicen que "la sociedad no está preparada para un debate" como el de la interrupción voluntaria del embarazo, y eso no sería problema, de no ser que NADA en la Argentina está preparada para avalar esto. Menos la gente. La ley penal nacional ya tiene estipulados y tipificados los casos en los que esta práctica debe ser avalada.



Decir que abortar es un derecho, es una farsa, es no tener la más mínima idea de lo que ello implica. Nadie entiende que acá, el problema, no es legalizar o no legalizar el aborto. El problema es que, legal o no, no deja de ser un crimen, que atenta contra una vida ya iniciada y en formación, además de indefensa. Y que el hecho de que se despenalice no eximirá a la mujer responsable, ni de su implicancia en el hecho, ni de las consecuencias físicas y psicológicas que siguen al aborto. Dicho de otra forma, legal o no, el aborto no deja de ser eso: quitarle la vida a un ser que ya está sujeto a derecho.



Está comprobado que, por más que la intervención quirúrgica para terminar con el embarazo sea perfecta, con profesionales e instrumentación necesaria, es el propio cuerpo al que se daña. Y de eso, no se vuelve.



Sepan, quienes están a favor, que antes de la razón el primero que se entera del embarazo es el organismo, es el cuerpo. Para cuando una mujer ve el test positivo y dice, "uy, ¿y ahora?", el cuerpo ya está hace mínimo un mes trabajando en ello.



Ninguna de las mujeres que conozco y que han sufrido abortos espontáneos, han podido omitir esa parte de su memoria. Mucho menos aquellas que conozco, y que han abortado voluntariamente. Y hablamos de tiempo de gestación menor a las 8 semanas, en donde el corazón ya late. Lo que no entiendo cómo discuten que "no hay vida", si ya hay un corazón que late. Eso es Ciencias Naturales de la primaria.



Los hay quienes hablan de "embarazos no deseados". Un caso de violación, o una relación forzada, o descuidada. Y es objeto de análisis, sin duda. Pero considero más factible acompañar a la víctima de violación o de relaciones forzadas en su embarazo, hasta que de a luz, y luego si no quiere al pequeño, que pueda ser adoptado POR ALGUIEN QUE SI QUIERE LA VIDA.

Es más necesario que el Congreso se dedique a legislar sobre penas más duras para los violadores que dejan embarazadas a las mujeres, o a los hombres violentos que atacan sexualmente a sus parejas. Es más necesario que el Congreso se dedique a legislar en materia de educación sexual responsable, para evitar embarazos no deseados. Todo eso, creo yo, es más necesario que legislar sobre el aborto.



Porque abortando un embarazo producto de violación, matan al inocente y queda afuera el que sigue violando. ¿Se entiende?. Sería mejor dejar que esos chicos nazcan, para las familias a las que les resulta más fácil alquilar vientres en EEUU, o adoptarlos en Haití.

Sería mejor pensar en las madres niñas y adolescentes, antes que facilitar el camino para que aborten “y sigan con su vida normal”. Sepan, quienes están a favor del aborto, que después de él, nada vuelve a “ser normal”.

Hay que tener presente, además, que es posible que legalizar el aborto genere más demanda que oferta, y que se de la herramienta a muchos para esquivar la responsabilidad de los propios actos. Legalizar el aborto sería dar mucho más espacio a la ya poca responsabilidad con la que las personas, sobre todo adolescentes y jóvenes, encaran la sexualidad.



Tampoco tienen presente que es más fácil (insisto en esto) educar seria y responsablemente sobre sexualidad, que agregar a todo el sistema sanitario (cómo si fuera bueno, ya, de movida) profesionales e infraestructura para que una práctica que empieza a ser legal. Qué pasaría si se legaliza la pena de muerte?, salir de urgencia a buscar: sillas eléctricas, inyecciones letales y demás. Porque si lo tenemos que hacer acá en la Argentina, con lo que tenemos, tiene que ir al paredón, o al cadalzo.



Además no cuentan que, ante una relación sexual no planificada, lo "mejor" que te puede pasar es quedar embarazada. Ni hablar de las enfermedades de transmisión sexual. Entonces, hacemos masiva una práctica, que es nociva física y psicológicamente, y que provocará muchos otros problemas.



Explico: hay quienes se cuidan solamente por evitar un embarazo, y haciéndolo se cuidan de muchas otras porquerías, aunque no piensen en ello. Pues bien, ¿qué pasaría si le dan la solución a un problema que todavía ni siquiera tienen?, ¿si le sacan de ante mano el único miedo que tienen y que los hacía actuar responsablemente?. El miedo tiene eso: a uno lo hace tomar conciencia y obrar en consecuencia.



25 amonestaciones, nunca más escupo papelitos en clase. Un 1 (uno), nunca más vuelvo a copiar. Un choque, nunca más ando sin casco. Un robo, nunca más salgo sola de noche. Pero qué pasaría, con estos ejemplos, si nos garantizan que nada de eso nos va a pasar. Precisamente eso. NADA. Dejaríamos de cuidarnos. Y ante un embarazo, no podemos hablar de que “no pasa nada”. Para quienes dicen que legalizando el aborto se evitarían no se cuantas muertes por abortos clandestinos, les insisto en esto: es más fácil no quedar embarazada.



Supongo que tampoco piensan en los médicos que pueden alegar cuestión de conciencia al negarse a practicar un aborto, porque por juramento están obligados a preservar la vida, pero que al negarse podrían ser objeto de problemas. Esto, si es que se legaliza la práctica abortiva. No pueden obligar a un médico que cree en la vida desde la concepción, (aunque lo nieguen, los hay) porque lo estudió y no por una cuestión de religión, a terminarla.



Cuando una mujer está embarazada, ya no es SU vida. Su vida es útil al único fin de mantener vivo al ser que está dentro. Y el cuerpo prioriza la gestación antes que a la madre. Por eso se deteriora la piel, se cae el pelo, se pierde el color. Porque el cuerpo destina todo al bebé.



Ahora, la pregunta del millón es, si el cuerpo que es solamente orgánico. Si el cuerpo que no razona y no tiene sentimientos entiende que es más importante cuidar a esa vida que se está gestando, ¿cómo puede ser que las personas, que si razonan, entienden, y sienten, lo pongan en duda?.



Por esto, y otras cosas que ahora no diré por cuestiones de extensión. Es que digo NO al aborto.



PD) No he esgrimido en toda esta nota, razón alguna que implique “Dios, Iglesia, moral, ética, buenas costumbres”. Que alguien venga, entonces, a decir que los que estamos EN CONTRA somos “moralistas, retrógrados y de derecha”.



(*) de la redacción de DiarioChaco.com