Lunes, 24 Octubre, 2011 - 20:43

Correo de nuestros lectores
Otra mujer quemada

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Nuevamente tenemos que lamentar otro caso de violencia de genero, en que el fuego fue protagonista de un hecho que no permite explicación alguna. Ana Carolina Morales una joven mujer embarazada de 7 meses, fue quemada por su pareja.

La pelea se inicia -según informes periodísticos- porque la mujer no había hecho la comida y el marido comenzó a insultarla y luego a golpearla.



Ella quiso escapar de la casa pero él le vacío dos botellas de alcohol y le prendió fuego.



Con el 30% de su cuerpo quemado, está fuera de peligro y lo más importante, el bebé sigue gestándose sin peligro de vida.



Lo llamativo de esta historia es que el agresor, no estaba alcoholizado ni drogado, como siempre, se considera al sujeto violento. Ni tampoco es de escasos recursos, ni con falta de instrucción. Marcelo Lucero, es un funcionario del Inadi de La Rioja. Quien ahora se encuentra detenido acusado del delito de lesiones graves. Esto rompe con el mito que siempre encasilla a los hombres violentos movidos por el consumo de algunas sustancias, de clase baja y con carencia de educación.



La violencia no tiene clases sociales, y no necesita del alcohol y la droga para ser potenciada. Es esa condición agresiva que enciende la conducta de la persona. Que pasan del amor al odio en un instante. Despiertan el instinto asesino que es el prólogo de un evento de violencia que empieza con una discusión domestica, con insultos descalificantes, siguen con golpes y terminan con la destrucción de la víctima que es su "objeto de control".Quemarla, matarla hacerla desaparecer es el final de una historia de continuas agresiones ya sean verbales y /o físicas.



La pregunta es ¿Hasta cuando?

En mi blog Chacorealidades http://www.mariacelsarodriguez.blogspot.com tengo cuantificados los "casos de violencia de genero" desde el 2010 hasta la fecha, también los casos que ocurrieron en el Chaco.



Vemos como lamentablemente los "casos de mujeres quemadas" se han incrementado, una triste estadística encabezada por Wanda Tadei cuyo eco fue en aumento desde entonces siendo el caso de Carolina el último que se conoce, pero que por suerte ella sobrevivió. Esto demuestra que el grado de violencia de un hombre agresivo no mide límite alguno, ni siquiera le importó su hijo en gestación. Porque cuando el evento violento comienza a desarrollarse no se sabe como puede terminar. La ira ciega todo razonamiento, donde matar es el límite.





(*) [email protected]