Viernes, 21 Octubre, 2011 - 13:07

Vecinos molestos por los ruidos de "Mojo", se reunieron con funcionarios municipales

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Personas domiciliadas cerca del local nocturno situado en San Lorenzo y Franklin, llevaron su reclamo para el cese de las molestias e inconvenientes que genera su funcionamiento en la zona. “Además de los ruidos y disturbios usan las veredas como baños” se quejan.

Tras la reunión mantenida con funcionarios municipales, especificaron que la situación se genera por una serie de medidas judiciales que impiden actuar a la comuna en el ejercicio de su poder de policía, y acordándose trabajar en conjunto para acelerar los tiempos judiciales.



La Secretaria de Gobierno municipal, Irene Dumrauf, acudió a una reunión con vecinos que reclaman el cese de actividades del local que funciona bajo el nombre de “Mojo”, escuchó los testimonios de los damnificados y sostuvo la postura del municipio de seguir adelante con todas las acciones necesarias para acabar con esta problemática.

La complejidad de la situación radica en los sucesivos amparos judiciales otorgados a los responsables del boliche, que avasallan la autonomía municipal.



VECINOS MOLESTOS


“Con el municipio trabajamos en forma conjunta para ver cómo podemos reducir este problema, pero evidentemente no lo logramos porque han apelado a recursos que escapan a la decisión municipal” reclamó Orlando Steckler, uno de los vecinos del lugar.

Otro damnificado, Gustavo Fuentes, afirmó que “los problemas son innumerables. Ruidos molestos, el entorno externo que se provoca, la inseguridad que nos ocasiona. No puede ser que en plena ciudad, un boliche esté agrediendo gratuitamente a los vecinos y encima funcione con un recurso extraordinario de la Justicia.

Agregó que “Es una vergüenza lo que estamos sufriendo. Nuestras veredas son baños públicos”. Esta última es una de las principales quejas de los damnificados.

En este mismo contexto, el residente José Mariasch no es ajeno a esta realidad y expresó su respectiva situación representado el malestar general: “Tenemos totalmente alterado nuestro ritmo de descanso. Los días que está abierto, generalmente jueves, viernes y sábado, no podemos descansar. El argumento que tiene el dueño, para justificar la legitimidad del funcionamiento de su local, está en decir que respeta los decibeles.”

La respuesta por parte de la secretaria Dumrauf fue de continuar con el trabajo conjunto con los afectados, para instalar definitivamente el tema en la agenda de la Justicia y acelerar los tiempos judiciales en pos de una solución definitiva.

“La Municipalidad hizo todas las gestiones necesarias para la clausura del local. No obstante, actúan con total impunidad, recurriendo a artilugios judiciales”, atestigua hace mucho tiempo el vecino Francisco Manrique.