Miércoles, 19 Octubre, 2011 - 10:46

También dijo que se ve en el espejo de Tabaré Vázquez
Binner: "La Presidenta tiene una forma de ser muy crispada, pero no estamos en guerra, estamos en paz"

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A tres cuatro día de las elecciones, el candidato que mejor figura en las encuestas, luego de CFK analizó el panorama político y la gestión K. Entre otras cosas, dijo que se confunde Peronismo con Estado de Gobierno y sindicatos y que el principal problema del país no es económico sino político.

Binner indicó que Iberoamérica se mira en el espejo de Tabaré Vázquez, «un gran amigo». Simpatiza con Michelle Bachelet, Lula, Ricardo Lagos y José «Pepe» Mujica. «Compartimos una forma de mirar la realidad», observa antes de hacer una excepción con «Chávez, a él no lo ubico en este grupo».





El Peronismo que hoy está en el Gobierno se presenta como «progresista». ¿Le están robando las banderas al socialismo?


—El peronismo no es socialista. Confunden todo, el Estado con el Gobierno, el partido con los sindicatos. Para ellos todo es lo mismo. El progresismo es otra cosa.



¿Y el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner?

—La presidenta tiene una forma de ser crispada pero no estamos en guerra, estamos en paz. Nosotros no somos blanco o negro, hay matices. Nuestro proyecto es de diálogo, nuestra disposición es escuchar y generar confianza. Argentina necesita una democracia como la de Uruguay, donde se pueda respirar.



¿Cuál es el principal problema de argentina?


—Es político no económico. La concentración de poder en un hiper presidencialismo. El Ejecutivo gobierna solo, sin diálogo ni participación, como exige la Constitución, ya que a las provincias —Argentina es un Estado Federal— no las tiene en cuenta. El Gobierno utiliza los recursos públicos para chantajearnos. A Santa Fe le deben ocho mil millones de pesos.



¿Se identifica con el presidente Rodríguez Zapatero?

—Estamos en la Internacional Socialista. Tenemos similitudes…



Su popularidad ha caído en picado con la crisis…


—La crisis es producto de una realidad donde el sistema financiero se hunde. Hay repercusión en todo el mundo, no es cuestión de una ideología o un partido. Desafortunadamente las ayudas están dirigidas a salvar el sector financiero y no la producción, que es el que da trabajo.



¿Encuentra similitudes entre la hecatombe de 2001 en Argentina (corralito...) y la situación de España?

Son diferentes, el 2001 se dio a partir de un fenómeno local, de una propuesta política de la Alianza (de partidos de centro izquierda) que creyó que podía seguir con la política del menemismo y mantener la convertibilidad (equivalencia entre un dólar y un peso).

Evidentemente eso no era lo que necesitaba Argentina y terminamos como terminamos.



En tiempo récord se ha convertido en el segundo en preferencia del electorado. ¿Dónde puede cosechar votos?

Nuestra propuesta nació cinco semanas antes de las primarias (de agosto) y hemos logrado más de dos millones de votos. Hay un sector de la sociedad que no se siente representado. Tenemos un buen programa, gente y equipos. Nuestra experiencia en Rosario (fue alcalde) y en la provincia de Santa Fe está limpia de casos de corrupción. Siempre hemos tenido una mirada diferente a la del Gobierno que no se ha dado en otros partidos.



¿Qué opina del millonario desfalco en la fundación de las Madres de Plaza de Mayo con dinero público para la construcción de viviendas de protección oficial?

Primero hay que separar lo que significan los pañuelos blancos, como imagen que reconoce la necesidad por luchar por la verdad y justicia. Segundo, el tema de las viviendas es responsabilidad del Estado no de una fundación que debería estar para otros asuntos. La corrupción debe resolverse en la Justicia.



¿Cómo valora que Hebe de Bonafini (presidenta de la fundación de las Madres) rechazara acudir al Congreso a dar explicaciones de ese asunto?


No tiene la obligación legal de ir, la moral es otra cosa. Lo que debería hacer la Justicia es actuar porque hoy tenemos la sensación de que las causas se tiran en la papelera de reciclaje y se implanta un sistema de impunidad. Por eso pasan cosas como las del avión con una tonelada de cocaína que llegó a España y resulta que nadie lo vió... En Argentina hay una pérdida de valores y un desprestigio de las instituciones.



Si los pronósticos se cumplen, usted saldrá segundo en las elecciones y podría convertirse en el jefe de la oposición. ¿Se ve con esa responsabilidad?


—La condición de jefe de la oposición se legitima con el tiempo. Es un poco más complejo. Nosotros estamos orgullosos porque hemos cumplido nuestro programa donde hemos gobernado y ese es nuestro compromiso.



¿Cómo explica ese enfrentamiento entre el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y los medios de Comunicación?


—Lo veo con mucha preocupación. No compartimos esa forma de actuar. La presidenta dice que quiere profundizar el modelo y la lectura que yo hago es profundizar el enfrentamiento, la inflación, la fuga de capitales.



Está sobre la mesa la discusión sobre el sistema presidencialista y el parlamentario…


—El parlamentario es excelente pero tenemos dudas de cómo se aplica. Sucede lo mismo con el hiper presidencialismo que hay en Argentina. Este Gobierno carece de controles. Aquí existe el riesgo de pasar a un sistema hegemónico y esos, invariablemente, terminan mal.
Fuente: 
ABC.es