Domingo, 16 Octubre, 2011 - 10:45

Las patas en la fuente

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No son los peronistas los únicos que tienen patas. Las tienen los animales, los insectos y los muebles. También están las patas de la mentira. Y el calificativo “patán” desprecia al destinatario. Pata es el desdoro de un pie. Lo degrada al bestiario; le sospecha hedor y estética de vulgo.

Las patas son pies subvalorados; pies que desconocen las cremas hidratantes, el calzado a medida y el podólogo. Son vergonzantes y plebeyas. Y las que sostienen el cuerpo más tiempo parado y trabajando que en descanso.



Decirles “patas” a los pies metidos a enfriar en la fuente de agua de la Plaza de Mayo, aquel 17 de octubre de 1945, es un extraordinario bautismo peronista. Y no podría tener otro origen. Las imágenes de trabajadores caminantes aliviando sus agotados pies en las aguas de la fuente son históricamente implacables. Nos imponen un clima de época y nos muestran un comportamiento popular hasta entonces impredecible.



Fue el poeta Léonidas Lamborghini quien en 1965 publica su poemario “Con las patas en la fuente” y consagra el sarcasmo. Lo legitima y lo estampa. El recurso del poeta es paradójico: se apropia del insulto y lo embellece. Algunos no entendían. Tuvo críticas cercanas que discutían si llamarles “patas” a los pies no era darles pasto a las fieras; rugidos a los gorilas. No preveían aún que las “patas en la fuente” ya habían trascendido su límite locomotriz y anatómico y empezaban a caminar por la leyenda.



Inflamadas, sucias y ampolladas por la larga caminata desde los suburbios de Buenos Aires, tuvieron como destino estar al pie de la Casa rosada y celebrar al Coronel Perón, el político que venía a interpretarlos. Y ahí estuvieron: algunos por primera vez en su vida, como si arribaran a un puerto desconocido aunque vivieran desde hace años a solo media hora de tren del centro. Llegaron a pata, coreando el nombre del líder, todavía haciéndose; y usaron la fuente como una palangana. Para muchos fue un éxtasis, ya que en sus casas, con suerte, apenas si alcanzaban a lavarse los pies en tachos o en baldes.



Para los modos pacatos de las clases acomodadas, profanar una fuente pública con esas patas obreras ordinarias y promiscuas fue motivo de escándalo. El naciente antiperonismo predecía con su conservador instinto de clase, que se venía el “aluvión zoológico”; metáfora con que dos años después lo describiera el radical Ernesto Sanmartino con conocimiento de causa. Ya que pasaron décadas y el concepto se ha ido reproduciendo con fidelidad ideológica en sus actuales correligionarios. Aunque el griego Heráclito, hace como dos mil quinientos años, decía que “nadie se baña dos veces en el mismo río”, en gran parte del radicalismo lo contradicen. Porque se siguen bañando dos y tres veces en el mismo charquito, negando la filosofía, a Heráclito y a si mismos. Y, sobre todo, al peronismo.



Las patas en la fuente ya son parte natural de la iconografía argentina; como la camisa de mangas arremangadas, como Perón montado en su caballo pinto y como el perfil de Evita con su peinado con rodete. Daniel Santoro el máximo artista iconográfico del pueblo, probablemente ya tuvo en cuenta el simbolismo de las patas en la fuente. No es casual que en antiquísimas culturas el pie significa el comienzo del movimiento; y también por el pie se lo termina. Es el símbolo de partida y también de llegada. Están la huella de Dios en el Monte de los Olivos y la de Mahoma en la Meca. Cuando se habla de una hazaña se dice que ha dejado una huella.



Gauguin a los pies polinésicos los pintaba cuadrados y rotundos; las estatuas antiguas representan el pie griego diferente al pie egipcio. ¿Cómo habría que representar en una estatua las patas descalzas peronistas de aquel 17 de octubre? Con la planta seguramente dura y los talones con espesor de cáscara.



Sabemos que es a partir de los pies que se yergue la cabeza. Y no al revés. A eso se le llama tener los pies sobre la tierra.



Por eso es de abajo, y no de arriba, que surgió el peronismo.
Fuente: 
blog del autor (escrito para Agencia de Noticias Télam).