Miércoles, 12 Octubre, 2011 - 10:16

La elección en Resistencia
Comenzó la cuenta regresiva
La Gula, uno de los siete pecados capitales

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Existen intenciones que marcan tendencias. Evidentemente Jorge Capitanich, por algún motivo, impidió desde el inicio que Gustavo Martínez sea el posible intendente por el Frente para la Victoria. Ensució la cancha con actitud maquiavélica al habilitar otros candidatos que quitaron fuerzas a Gustavo e inteligentemente vistió de pluralismo democrático su mordaz conducta.

Coqui es un tipo que se maneja con encuestas, los guarismos adelantaban ganar superando el 75% para la gobernación (cuestión que para su sorpresa no ocurrió). Así tendría la cúpula presidencial mirando al Chaco.



Nikisch, que fue a elecciones “más solo que Pinochet en el día del amigo”, mostró no estar tan débil como manifestaban los guarismos y llegó tranquilo a un 30% sin cartel ni recursos con los que contaba Capitanich, así que con esos resultados Coqui debió barajar y dar de vuelta.



El claro apoyo oficial a Raúl Acosta del Partido de la Concertación, se desinfló en dos días (arrancaron todos los carteles que se habían pegado). El gobernador invitó a su amigo Boudou para que venga con la guitarrita a rockear al norte, donde todo el mundo escucha cumbia o reggaeton  y en un giro sin tornillos para el lado de Gustavo intentó recuperar su imagen con una victoria contundente ante Cristina.



Mientras tanto la Alianza presentó como única candidata a Aída Ayala, y las divisiones internas no mellaron la intención de ganar, cosa que ocurrió. Aunque la Intendente desplazara el rojo y blanco y pusiera su sello naranja, de modo que sentó con toda la furia militante su propio mérito dentro de la UCR.



¿Cómo podría el electorado peronista imaginar que Martínez superaría la angustia política de sucesivas propuestas corrosivas por parte de Capitanich, enfrentando a Aguilar contra Gustavo en un principio, luego con otros cinco candidatos más  y aún así prosperar en la disputa contra un opositor que venía con una candidata de antecedentes positivos para  la Municipalidad de Resistencia?



A menos que Gustavo fuera Mandrake el Mago, lograría unir todas las voluntades en semejante repartija.



A ese campo minado contra Gustavo, Coqui acopló cartelería donde Martínez era solo el referente de Sameep DE SU GESTION, y el resto solo mostraba el famoso corazón de 47 Street, expresando -“GRACIAS” -, o : -“Coqui + Gustavo: Así de simple”-. Nada que ver con el Urbanismo.



Martínez debió arremangarse y buscar espacios para explicar su propuesta que no logró promover y menos debatir con tiempo suficiente. Lo cual trasmitió mayor seguridad al programa de Ayala que venía con años de difusión.



El circo armado para el lado de Gustavo en las últimas dos semanas no surtió el efecto aglutinador esperado, entonces Coqui salió con el proyecto de ley de no repetir candidaturas para el gobierno de la ciudad. Un manotazo de ahogado con clara intención de restar energía a la intendente Ayala.



Estoy convencida que la gente puso en Ayala la posibilidad de sostener, de alguna manera, la necesaria oposición para lograr la salud de un estado democrático.



Pero además creo que el ciudadano percibió que si Gustavo ganaba, detrás estaría Capitanich apostando a sus  famosas “inversiones para Resistencia”, como objeto de negocios para él y sus amigos, tal cual es la nueva adquisición de Secheep, el casinero venido a naftero Cristóbal López, sospechado de incursionar en el narcotráfico y de ser el Yabrán K, que expende las naftas más caras del País - según la Revista Perfil-, ahora  socio de las estaciones de servicio de nuestra empresa de energía eléctrica por ocurrencia del gobernador, como si la capital del Chaco fuera su propia comarca medieval.



-“Ni hablar de las concesiones que propondría para el municipio y el posible aumento de tasas y servicios”- decía por lo bajo la gente que sentía el dedo del Gobernador dentro de la administración municipal.



Así es que Capitanich no sólo perdió 33.000 votos en unas horas, sino que con su díscola actitud sumó nubarrones negros dentro del PJ. Compañeros que están disconformes con su artera conducta política hacia Martínez que, a pesar del constante petardeo, hizo una excelente campaña de origen peronista y de base, como bien lo expresó el oponente Jacinto Sampayo.



La soberbia suele ser una chica doping que mete en sueños raros a quien se acuesta con ella. En este caso, a mi entender, comenzó la cuenta regresiva para el gobernador justo cuando soñaba  tener la absoluta suma del poder. Si hacemos memoria, esto ya sucedió con otros.

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