Martes, 11 Octubre, 2011 - 09:15

"Obama ha deportado más inmigrantes que ningún otro presidente"

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Lo dijo, Isabel García, Directora de la Legal Defender Office y fundadora de la Red Nacional de Derechos de los Migrantes. Considera que en todas las administraciones previas, junto con la de él, “sean demócratas o republicanos, en los últimos treinta años han dado recursos y más recursos ese armamento de deportación. Pero no estaban satisfechos. Ahora los están criminalizando primero”.

García, nacida hace 55 años en la mítica ciudad fronteriza de Tucson, Arizona, hija de padres mexicanos, ha recibido amenazas de muerte por su constante defensa de los derechos de los migrantes. Del condado de Pima, donde está enclavado Tucson, fue el primer persona no mexicano en recibir, en 2006, el premio Nacional de Derechos Humanos de México.



Cuando los hispanos le preguntan ¿entonces Obama es más anti-migrante que todos?, ella responde: «No. No es que sea más anti-inmigrante, es que todas las administraciones previas, junto con la de él, sean demócratas o republicanos, sea Kennedy, sea McCain, sea Clinton o Bush, demócratas o republicanos, en los últimos treinta años han dado recursos y más recursos ese armamento de deportación. Pero no estaban satisfechos. Ahora los están criminalizando primero. Porque es bueno para su política decir que el 20 por ciento de los migrantes son criminales. ¿Y cuál es su delito? Haber cruzado la frontera. Y, además, lo importante es que se está haciendo muchísimo dinero con la seguridad y la criminalización».



-¿Por qué ha aumentado tanto en Estados Unidos el sentimiento anti-inimigrante?


-Lo atribuyo a una estrategia muy intencionado de poderes muy importantes ligados a los contratista militares, pero que viene de la época de Ronald Reagan. Reagan empezó todo esto cuando dijo en un discurso famoso que un país no puede sentirse soberano si no puede controlar sus fronteras. Después de eso hemos visto el aumento en cada administración de dar soluciones al problema utilizando métodos militares, prisiones, agentes, seguridad, vigilancia. Es el negocio del miedo. Estamos en esta crisis por tres razones: la ignorancia del pueblo norteamericano (es increíble que sea ignorante de su propia historia dado que siempre dicen somos una nación de inmigrantes.



No saben que donde vivo yo antes fue México, no saben que Estados Unidos tiene más de cien años jalándonos, diciéndonos, vengan, vengan, vengan). A la ignorancia hay que sumar el miedo y la prepotencia. Dicen ellos: ‘somos el mejor país de la historia del mundo’. Y los demás son menos. Por esas tres cosas estamos ante un desastre.



Ha sido considerada «enemiga del país» (su país, Estados Unidos) por grupos grupo anti-inmigración. El viernes partricipó en Madrid en el «festival de ideas» de Viva América, organizado por la Casa de América.



-¿Piensa que la política americana se ha derechizado?

-Todo el mundo se ha movido hacia la derecha, completamente. Incluido Obama. Los demócratas no tiene el valor de aceptar una corriente. Los republicanos por lo menos permiten a su ultraderecha, el Tea Party, y logran cosas. Los demócratas nos critican a nosotros que exigimos simplemente lo que es justo. No estamos diciendo: acepten a todos los migrantes y regálenles una casa. Simplemente respeten los derechos humanos de las personas. Los demócratas nos han criticado por eso.



-¿Y no ha decrecido además el número de personas que cruza la frontera?


-Claro, por la situación económica vienen menos. Pero ellos dicen que no, que es por la seguridad, por las barreras que han levantado. El hecho de que la gente pueda seguir cruzando, gente humilde, gente que por valor y amor que cruzan ese frontera después de que este país, mi país, haya gastado millones de dólares... ¿Qué te dice eso? Eso no significa nada. Lo único que han hecho es causar inseguridad y la muerte de tanta gente. Ya llevamos 169 en lo que va de año y no tenemos el conteo de agosto y septiembre, pero siempre mueren más de doscientas personas cada año.



Cree Isabel García que «la mano dura se ha impuesto. Tiene tantos recursos que no se imagina. En Arizona se veía venir. En abril de 2005 empezaron a tener mucha presencia los Minutemen, pero ya no están presentes, porque ya no los necesitan.



Siguen presentes, pero ahora los intereses no requieren de esas voces de los vigilantes, de los grupos de odio, porque ya están en puestos importantes. Ese movimiento fue una construcción de esos elementos y de los medios, que le dieron todo el apoyo para crear un clima sumamente tóxico en contra del mexicano, con o sin papeles. Quisieron quitar la ciudadanía a los pequeños ciudadanos, a los más pequeños. Se intentó en 2005, con una supermayoría republicana en Arizona, se intentó aprobar una ley muy restrictiva para los migrantes, la SB 16/11, con requisitos como que toda escuela tenía que investigar el estado legal de los padres, igual que Alabama ahora (que no es nada nuevo, solo que en Arizona no llegó a ser aprobado), incluía no darle ciudadanía a los hijos, que no pudieran utilizar ningún servicio médico, y que la matrícula consular que México da a sus ciudadanos no sirviera para identificarse ante ninguna agencia gubernamental en Estados Unidos, ni siquiera para una biblioteca (eso sí se aprobó).



Estaba a punto de aprobarse, y la noche antes de la votación les entregaron a los legisladores una carta firmada por los consejeros delegados de las sesenta principales empresas de Arizona en la que les decían que no aprobaran esa ley, porque el boicoteo sufrido por sus empresas les había dañado profundamente y no les venía nada bien ese tipo de atención, y por eso no se aprobó. Por los negocios. Entendemos la situación política que plantea la inmigración, pero el boicoteo que resultó tras la firma de ese proyecto de ley causó daños enormes a nuestras firmas».



-¿No es paradójico que se atribuya el racismo creciente a la crisis que provoca más paro, y que hace que se acuse a los inmigrantes de quedarse con los trabajos, y al mismo tiempo los dueños de las empresas digan que necesitan a esos inmigrantes para poder competir?

-Así es. Es una esquizofrenia. La política la define muy bien una camiseta que me regalaron que por una parte dice se necesitan manos y por otra no te acerques, mantente alejado. A pesar de que muchos grupos se manifestaron en contra de aquella ley injusta y racista no consiguieron nada, aunque llamara Jesucristo la iban a aprobar. Pero bastó que sesenta empresarios se dirigieran directamente a los diputados para que la ley no fuera aprobada.



-¿Y cómo está la situación de la frontera en estos momentos?


-Sigue empeorando, a pesar de que la ley no se aprobara y de que la Corte Federal frenara algunas leyes. El uso del perfil racial, los aumentos de los presupuestos para la migra (la Border Patrol), que ahora está bajo el Departamento de Seguridad Nacional, por lo que hay menos transparencia. Menos responsabilidad por el abuso y el atropello. Uno de los grupos de derechos humanos que operan en Tucson, No Más Muertes, documentó más de 30.000 casos de abusos reportados por más de 12.000 mexicanos y otros emigrantes en este último año y la Border Patrol ni siquiera nos dejó entrar en su sede para hacerles entrega del documento con las denuncias.



-¿Hay un retroceso generalizado en la visión y en la actitud hacia el inmigrante en Estados Unidos?


-Así es, y se ha extendido además al resto del país. Gente que emigra y luego tiene que emigrar de nuevo, muchos que llegaron a Arizona y tiene que irse a otra parte, a Colorado, a Utah, a Nuevo México... ¿Dónde van a acabar? No lo sabemos. La verdad es que todos estos sentimientos ahora se están escuchando de la boca de todos los políticos de Estados Unidos, demócratas y republicanos.



En el estado de Arizona para ser elegidos todos (excepto el demócrata Raúl Grijalva, aunque ha apoyado pese a todo proyectos de ley con los que nosotros no estamos de acuerdo) comparten en gran medida las posturas anti-inmigración y las leyes de seguridad fronteriza. Es la obsesión de la seguridad fronteriza. Ni saben lo que están diciendo. Esa obsesión resulta en miles de millones de dólares que se han gastado para más cárceles, más vigilancia. Se ha aplicado con toda contundencia la política de reforzar la frontera, que es el aspecto de la militarización de la frontera menos conocido, que es la criminalización, parte de la estrategia.



En la corte federal, en Tucson, en una sala, todos los días procesan y criminalizan a 70 personas en una hora. Yo soy penalista, y represento a un individuo, tiene un proceso. Pero todas estas personas son juzgadas y criminalizadas en masa, en bloque. Lo han legalizado desde diciembre de 2008, dictaron un fallo. No se tomaban en cuenta las declaraciones de cada una de las 70 personas, el juez tiene que asesorarse de que cada una entiende lo que se le dice y de qué se le acusa, que se hace el proceso de aceptación de culpabilidad de forma legal. Y lo que hicieron los jueces para cumplir con ese fallo es formar grupos de diez para poder comprobar que dicen sí. Antes gritaban, les preguntaban si todos entendían sus derechos constitucionales, y claro que no los entienden.



Los abogados de oficio se reúnen con ellos quince minutos por la mañana para instruirles acerca de lo que tienen que hacer. El juez le pregunta a los diez acusados si todos comprenden sus derechos, todos responden sí; luego les pregunta si alguien les ha obligado a hacer este trato, noooo.



-¿Como un gran teatro?

-Un teatro. Setenta personas a diario cinco días a la semana un juez hace este proceso en cuarenta minutos. Lo hace un juez mexicano-americano. Sabe que todo es un fraude, pero para qué demorar más tiempo. Cuando llega, todos se levantan, todos con grilletes en las muñecas y los tobillos y a la cintura. Son ya criminales, porque entraron en el país sin antecedentes, pero ahora ya son criminales, porque entraron en el país de forma ilegal.



Para el relato, la narrativa de los anti-inmigrantes, resulta perfecto, porque les permite argüir que el 15 o el 20 por ciento de todos los migrantes que estamos deportando son criminales. Eso le sirve incluso al presidente Obama para su discurso.



«Todos los migrantes que estamos deportando son criminales». Dice que no quiere que deporten a las familias, pero que van a seguir deportando a los criminales. Y gracias a que los mexicanos hicieron marchas masivas de protesta cuando Obama pasó por Chicago. El presidente admitió que iban a revisar los 300.000 casos de deportaciones, para que tal vez inmigración no deporte a muchos de ellos, si son estudiantes, si llevan mucho tiempo aquí. Porque se daba cuenta de que iba a ganarse la enemistad de muchos votantes hispanos, y sin ellos no puede asegurarse la reelección. ¿Se imagina a los latinos haciendo campaña en contra de Obama? ¿Cómo va a ganar sin el voto latino? Pero nada ha cambiado.
Fuente: 
ABC.es