Lunes, 10 Octubre, 2011 - 21:39

La simpleza de un mensaje

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Unos dicen que los resistencianos votaron gestión; otros, que votaron “contra” Gustavo Martínez. La calidad de la gestión es materia opinable y no hay forma de trasladarla mecánicamente a los votos; en cuanto al voto “anti”, ni Freud podría descubrir las motivaciones colectivas de los electores.







Lo que sí es verificable es que los dos contendientes usaron mensajes simples: Gustavo, la frase “Así de simple” acompañada por el corazón que le pidió prestado al Goberador (lo usó poco a pesar de que tenía varias justas ganadas; a Martínez le traía malos recuerdos). Pero “Así de simple” no es una frase simple; es corta, pero no simple. Falta el sujeto, como advirtió un periodista días atrás en un análisis que quiso ser profético.



Cabe suponer que el “Así de simple” no se refería a los caños soterrados sino a la relación “natural” entre los semblantes de Cristina Fernández, Jorge Capitanich y Gustavo Martínez. Bueno, no fue tan simple.



El mensaje de Aída, en cambio, tenía dos componentes: “Mejor Aída”, que aludía a la gestión en el Municipio, es decir a ella misma, y el color naranja. Y a esto íbamos: ¿para qué pronunciar un mensaje simple que no se pueda hacer ostensible? Del dicho al hecho, la ahora reelecta intendenta de Resistencia llevó a cabo dos acciones que “cerraban” su promesa: primero, pintó todo lo que pudo de naranja; segundo, repartió el tradicional cítrico hasta durante el festejo. También eso es prometer y cumplir.