Viernes, 30 Septiembre, 2011 - 09:10

Ante la inauguración de Atucha II
Terada alertó sobre la falta de medidas de seguridad nuclear

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“El Programa Nuclear Argentino necesita de nuevas medidas de seguridad. La inauguración de Atucha II se hace cuando aún faltan cambios y refacciones y sin escuchar los llamados de atención sobre seguridad” señaló la diputada Alicia Terada (ARI.CC).

La Diputada Nacional por la Coalición Cívica, Alicia Terada, señaló la preocupación de su bloque por la falta de respuestas de parte del gobierno nacional a los pedidos de la oposición para que se cumplan los pasos legales en cuanto a las medidas de seguridad en el programa nuclear argentino.



“Ante el anuncio de la presidenta sobre la puesta en marcha de Atucha II queremos señalar que esta se realiza cuando aún faltan cambios y refacciones y sin escuchar los llamados de atención sobre seguridad”, dijo Terada y agregó: “luego del desastre de Fukushima, las autoridades competentes de nuestro país reaccionaron pasivamente, si lo comparamos con la reacción de Alemania, que inmediatamente aplazó por tres meses la extensión de la vida útil de 17 reactores nucleares y paralizó las 7 centrales más antiguas de su país. Por el contrario, optaron por sostener la decisión, que en su momento tuvo la oposición de un buen grupo de legisladores, entre ellos todo el bloque de la Coalición Cívica, de extender la vida útil del reactor de Embalse por 25 años sin tomar en cuenta que esto podría aumentar los riesgos de accidentes de un reactor que con el correr del tiempo tendría muchos elementos vetustos. Esta medida se tomó sin respetar la ley 7.343 sobre evaluación del impacto ambiental. Ni siquiera se realizó la audiencia pública correspondiente, según indica la Ley Nacional de Ambiente 25.675. Es decir de que en lugar de revisar sobre los llamados de atención se expande el Programa Nuclear, ahora con Atucha II”.





Terada, quien junto a la diputada Fernanda Reyes presentó un proyecto de ley para que se realice un procedimiento de revisión extraordinaria e integral de las medidas de seguridad de las centrales nucleoeléctricas, ya había advertido sobre la falta de respuestas del Poder Ejecutivo ante un reclamo fundamentado en estudios realizados por distintas organizaciones del tercer sector como la FUNAM, que dirige el Dr. Raúl Montenegro, autor del excelente informe “Fukushima está más cerca de lo que creemos”.



En ese sentido Terada señaló que “el acontecimiento trágico de Fukushima y la reciente fuga radiactiva sucedida en Marcoule en el sur de Francia, deberían oficiar como un disparador positivo para abrir un debate serio sobre los problemas latentes de seguridad del programa nuclear argentino y nos convocan a realizar un llamado a la reflexión sobre hipotéticos accidentes nucleares que pueden sufrir los grandes reactores nucleares argentinos: Atucha y Embalse. Ahora vemos como el gobierno insiste en impulsar el primer parque de reactores nucleares de América Latina en Lima (Pcia. Bs.As). No podemos asistir pasivamente a esto, cuando Chernóbil y Fukushima nos demostraron la peligrosidad que significa concentrar reactores en una misma localidad.



El propuesto "parque" de reactores Atucha I se encuentra proyectado a 120 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, mientras que Embalse se encuentra dentro de un radio inferior de esa distancia de ciudades como Río Tercero, Alta Gracia, Río Cuarto y la capital cordobesa. Basta observar que las sustancias radioactivas eliminadas desde Fukushima llegaron a Tokio, que se encuentra a más de 200 kilómetros de distancia”.



Terada mostró su preocupación ante la respuesta oficial sosteniendo que “el gobierno intenta transmitir seguridad al señalar que no hay razón para alarmarse ya que los reactores nucleares locales no se encuentran en zonas sísmicas, como Fukushima, por lo tanto no existiría el mismo peligro. Es curioso que no tomaran en cuenta que Embalse se encuentra sobre la falla de Santa Rosa, que ya ha sufrido movimientos de hasta 6 puntos en la ER. Pero por otra parte no debemos descartar otras posibilidades de siniestros como pueden ser los errores humanos. En el 83 existió un accidente controlado en Embalse y otro en el Centro Atómico Constituyente que costó la vida de un operador, o las fallas técnicas, los reactores que se usan en Embalse tienen problemas técnicos comprobables, y los accidentes, como por ejemplo, la caída de un avión sobre una de las centrales”.



Por último la diputada Terada aseguró que “se trata de prevenir, de ser cautos, de no alarmar a la población gratuitamente”. “No podemos callarnos frente a un conjunto de iniciativas erróneas. Estamos a tiempo aún de acordar políticas de estado que redefinan la necesidad de extender el programa nuclear abriendo un debate en serio, participativo, donde podamos incorporar también la opinión de las instituciones especializadas”, apuntó la legisladora nacional.