Lunes, 26 Septiembre, 2011 - 08:40

Más jóvenes chilenos piden estudiar en universidades argentinas

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Aumenta la cantidad de jóvenes que desde el país trasandino llegan para instalarse en Argentina para cursar en universidades no aranceladas. La demanda para el 2012 supera los 3 mil postulantes, además se supo que en 2004, 827 chilenos pidieron la nacionalidad argentina, en 2010, 4835.

Desde hace un tiempo, son cada vez más visibles en Buenos Aires la presencia de los jóvenes chilenos. Ahora, la explosión del conflicto en torno a la educación en Chile parece haber dado un nuevo rostro a esta realidad. “Exiliados educacionales”, se hacen llamar. Están organizados y actúan, sobre todo en las aulas de las universidades públicas argentinas.



Las grandes movilizaciones en Santiago y otras ciudades de Chile se han ido replicando, de a poco, en las calles de Buenos Aires. Cuando el paro nacional del 25 y 26 de agosto, casi 10.100 personas marcharon desde el Obelisco hasta el Consulado chileno. Los líderes de las “Asambleas de Estudiantes Chilenos Exiliados por la Educación” entregaron una carta donde denunciaban que las razones por las que se encuentran en la Argentina son menos románticas que la aventura de vivir fuera del propio país.



“Yo estudié en Chile y ya estoy endeudada por eso. Y la posibilidad de continuar estudiando era imposible por el factor económico”, dice Daniela Poblete, una de las líderes de la asamblea de Buenos Aires. Es actriz, cursó Teatro en la Universidad de las Artes y las Ciencias Sociales, privada, en Santiago, por unos 100 mil pesos argentinos de arancel total. Actualmente, cursa la Dirección en Artes Escénicas en el Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA), con costo cero.



Según cifras de la Embajada Argentina en Santiago, en los últimos diez años, 3307 jóvenes chilenos han cruzado la cordillera para proseguir estudios superiores en universidades nacionales. Pero esta es sólo la cifra de quienes pidieron uno de los 1400 cupos que cada año las casas de altos estudios argentinas ofrecen a través de las embajadas a estudiantes extranjeros. Hay una cifra fantasma, pero de gente real, que esconde a muchos que tomaron una mochila y se instalaron en el país sin más. Gracias al Mercosur es fácil tramitar la residencia, y con un DNI es posible anotarse, como cualquier hijo de vecino, en una universidad pública. Los chilenos que han accedido al DNI argentino subieron de 827 en 2004, a 4835 en 2010.



Si se compara el costo de una carrera universitaria en Chile –180 mil pesos argentinos, en promedio– con la gratuidad argentina, es comprensible que muchas familias de clase media chilena piensen en enviar a sus hijos a estudiar aquí. En Buenos Aires, es posible alquilar una habitación por mil pesos al mes y, sin muchas pretensiones, vivir con otros 1000, presupuesto que es incluso menor en ciudades como Córdoba o La Plata, y que se facilita con un trabajo part time y el apoyo de la familia desde Chile.



La llegada de jóvenes chilenos a la Argentina es un proceso novedoso. Aunque siempre hubo una migración constante de ida y vuelta, incrementada en los ’70, cuando arribó buena parte de los exiliados por la dictadura de Pinochet, esta sería una tercera corriente de migración “económico-cultural”.