Sábado, 17 Septiembre, 2011 - 18:05

Conmovedor relato del padre de una de las turistas francesas

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"Desde la muerte de Cassandre lloro todas las mañanas", aseguró su padre Jean-Michel Bouvier habló por primera vez. "Ahora son dos ángeles inseparables", dijo también.

Por primera vez, y a días de haberse reunido con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su visita a Francia, habló el padre de una de las dos francesas aseinadas en Salta en julio pasado.



"Ahora son dos ángeles inseparables", dijo Jean-Michel Bouvier, padre de Cassandre Bouvier, una investigadora de La Sorbona de 29 años, que junto a su amiga Houria Moumni, de 24, fueron violadas y asesinadas a balazos en la Quebrada de San Lorenzo, paseo turístico ubicado a 12 kilómetros de la capital salteña.



"Desde la muerte de Cassandre lloro todas las mañanas", aseguró el hombre en una entrevista exclusiva con el diario francés Le Parissien, desde la sala de estar de su departamento de París, donde se ve retrato en blanco y negro de la joven, que también realizó trabajos en una ONG senegalesa en la República Dominicana y como voluntaria de Amnistía Internacional, según contó su padre.



"Era hipergenerosa. La extrañamos terriblemente", señaló el hombre. Y contó que la madre de Cassandre "se derrumbó".



"Me han dicho que soy un hombre fuerte, pero no sé si no me voy a quebrar en algún momento. Enterrar a tus hijos va contra la naturaleza. Desde la muerte de Casandre, lloro todas las mañanas", dijo durante la entrevista.



Bouvier también relató cómo fue que se enteró de la muerte de su hija. "Yo sabía que ella se había ido de Buenos Aires porque sus amigos me habían informado de su ausencia. El sábado por la noche estaba viendo la televisión con mi otra hija. Y se anunció que dos turistas franceses fueron asesinados en Argentina. Entendí de inmediato. Hice un llamado para tener la confirmación de las identidades. Fuimos muy bien apoyados y supervisados".



Luego, relató que una vez que llegó a Salta para reconocer el cuerpo de su hija, le llamó la atención el impacto que este caso había causado en el lugar. "Vi gente llorando. Incluso en la morgue", contó. Y destacó cuando tuvo que identificar el cuerpo de Cassandre, "de inmediato pensé que las personas que hicieron esto eran feroces". Y agregó: "Ella fue asesinada, pero pude ver (en su cuerpo) que se había defendido".



"Lo viví como un crimen contra la humanidad, como una negación de la persona. Ella fue asesinada, recibió un disparo en la cabeza. Esta visión no ha dejado de perseguirme", aseguró. Y cuando se le preguntó qué espera sobre el juicio contra los presuntos responsables del homicidio, dijo que sólo le gustaría tener frente a sus ojos a los asesinos de su hija y de Houria Moumni.



"Mi prioridad no es agravar el dolor. Me aliviaría encontrarme delante de los hombres lo hicieron. Eso es todo. Yo no trabajo en el rencor y el odio. Lo mismo hacía mi hija".
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