Sábado, 17 Septiembre, 2011 - 17:41

Este domingo se cumplen cinco años sin Julio López

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La Comisión Provincial por la Memoria, recuerda que mañana se cumplen 5 años de la desaparición de Jorge Julio López. Con su caso que se mantiene impune, el pedido de justicia permanece vigente.

La Comisión Provincial por la Memoria Chaco, recuerda que mañana se cumple un triste nuevo aniversario de la desaparición de Jorge Julio López en la ciudad bonaerense de La Plata. A continuación el texto que emite la Comisión provincial por el caso que se mantiene impune:



"Los organismos integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria del Chaco no podemos soslayar esta fecha ni este hecho que tanto daño le hace a la democracia. Es doloroso que hayan pasado cinco años durante uno de los gobiernos que más hizo por impulsar el juzgamiento a los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura, y López continúe desaparecido. Es ostensible la poca iniciativa en su búsqueda, la nula o ineficaz labor investigativa. La cada vez más certera connivencia entre los organismos de seguridad y los delincuentes que operando en las sombras secuestraron y desaparecieron, como en los viejos malos tiempos.



Julio Lopéz fue secuestrado inmediatamente después de haber testimoniado incriminando al represor Miguel Etchecolatz, comisario general de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y responsable de 21 campos clandestinos de detención, tortura y exterminio durante la última dictadura cívico-militar.



En base al testimonio de López la justicia condenó a Etchecolatz a cadena perpetua en cárcel común por crímenes cometidos en el marco de un genocidio, el primer fallo de este tipo después la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de impunidad. El fallo que condenó a Etchecolatz es histórico porque que se trata de la primera sentencia a un represor que declara la existencia de un genocidio durante los años 1976-1983, situando a todos los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas en el marco de un plan realizado con un objetivo determinado: el exterminio sin contemplaciones de todos aquellos que se oponían al modelo económico, político y social de la dictadura cívico-militar.



Desgraciadamente, la desaparición de López no es un caso aislado. No debemos olvidar a Luciano Arruga, desaparecido el 31 de enero de 2009 en una comisaría de Lomas del Mirador, en la provincia de Buenos Aires. Un testigo que estuvo detenido el mismo día de la desaparición de Luciano dijo haberlo visto en la comisaría de la zona “con muchos golpes y muy mal. Lo golpearon hasta matarlo”, señaló. A su vez, este caso tiene un antecedente en el crimen de Miguel Bru, estudiante de periodismo de 23 años desaparecido en 1993, que murió torturado en una comisaría platense, según se probó en un juicio oral y público.



Estos casos de desapariciones forzadas en democracia configuran una ofensa a toda la sociedad, sin otra finalidad que la de atemorizar y detener el juzgamiento a los represores del terrorismo de Estado. Para vencer el miedo individual es ineludible la creación de un poder colectivo que suplante al individualismo temeroso. Se trata de organizarse para sentir que cada uno está contenido por los otros, y que esa cooperación puede tener un efecto real para modificar nuestras condiciones de vida y hacerlas más humanas.



LA IMPUNIDAD


El gatillo fácil, la picana policial y los demás atropellos sufridos en su mayoría por los sectores más empobrecidos de nuestra sociedad son prácticas que tienen su raíz en la represión ejercida por el Estado terrorista de los años setenta. Al no ser desmantelado, el aparato represivo heredado de los años de la dictadura se reconvirtió durante la democracia en una estructura mafiosa. Es así como la ausencia de pena para los crímenes cometidos habilita nuevos delitos, nuevas víctimas, y menos justicia.



DEMOCRACIA Y TERRORISMO DE ESTADO

Cuando los organismos de Derechos Humanos señalamos la necesidad de lograr el juicio y castigo para todos los responsables del genocidio que provocó 30.000 desaparecidos, 500 niños apropiados, miles de presos políticos y la miseria planificada para gran parte del pueblo argentino, se hace un llamamiento a considerar una cuestión básica: mientras el aparato represivo del terrorismo de Estado permanezca impune no será posible una democracia plena y justa en la cual construir una sociedad sin pobres ni excluidos".